Page avisa de que Ceuta puede ser otra gran mentira de la democracia
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, advirtió este jueves que la gestión del Gobierno central ante la crisis de Ceuta puede convertirse en "la primera o segunda gran mentira de la democracia", en la misma categoría que la polémica sobre la autoría de los atentados del 11 de marzo de 2004.
García-Page, que habló en una entrevista en Onda Cero con Rafa Latorre, exigió al Ejecutivo que "se dé prisa y espabile" si no quiere que la crisis se convierta "en un chollazo enorme para la extrema derecha" y subrayó que la clave no es si existieron informes previos del CNI, sino qué se hizo con ellos.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, cargó este jueves con dureza contra la gestión del Gobierno central en la crisis de Ceuta y equiparó su manejo con el episodio de los atentados del 11 de marzo de 2004, cuando, a su juicio, "todo el pueblo español se convenció" de una versión sobre la autoría que describió como "la gran mentira de la democracia". Lo hizo en una entrevista en el programa Más de uno, de Onda Cero, conducido por Rafa Latorre, en la que el dirigente socialista abordó también la situación interna del PSOE, los pactos del PP con Vox y su propio futuro político en la comunidad.
"Estamos ante uno de los grandes desastres de gestión que, como no se dé prisa el Gobierno, puede terminar pasando como la primera o segunda gran mentira de la democracia. Ya tuvimos una muy clara cuando todo el pueblo español se convenció del tema de la guerra y de la autoría de los atentados del 11-M. Eso es un ejemplo del libro", afirmó García-Page.
El presidente castellanomanchego advirtió de que, si el Ejecutivo no actúa con rapidez, la crisis acabará siendo "un chollazo enorme para la extrema derecha" y lamentó que la imagen trasladada a la ciudadanía es que "la mentira se ha elevado a la categoría de dogma". "Gran parte de España piensa que eso es así", añadió. "En las facultades de Ciencias Políticas se estudiará como exactamente el ejemplo de lo que no hay que hacer, de cómo no abordar una crisis", sentenció.
Como contrapunto de una gestión exitosa, Page recurrió al ejemplo del excanciller alemán Gerhard Schröder, quien, ante unas "inundaciones tremendas" en Alemania, "se puso las botas katiuskas y se puso él mismo a sacar agua y a desescombrar y ganó las elecciones, le dio la vuelta a las encuestas y se puso al frente de la crisis".
Los informes del CNI, en el centro del debate
La entrevista se produjo tras la publicación este miércoles de los documentos desclasificados por el Gobierno sobre la crisis de Ceuta, en los que se recoge que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) avisó a la Delegación del Gobierno en la ciudad autónoma mediante WhatsApp el día 29 de un "llamamiento" en redes para un "asalto". García-Page señaló que "muchos" deben tener "grandes problemas de comprensión lectora" a la hora de leer esos informes.
En este punto, el presidente regional vinculó la cuestión con los resultados de España en el informe PISA y con las dificultades de comprensión que, a su juicio, reflejan los datos educativos nacionales. "Si en algo no se ha equivocado PISA, es el hecho de la comprensión lectora, porque veo que casi nadie de los que han tenido que leer los informes del CNI tienen comprensión lectora", lanzó con ironía.
Page reconoció que los informes previos existieron, aunque los calificó de "moderados" y descartó que planteasen un escenario "trágico". Por eso, situó el foco no en su existencia, sino en lo que ocurrió después: "Aún siendo moderados, ¿se hizo algo? ¿Poco, mucho o no se hizo nada? Es que esa es la clave". Y formuló una pregunta directa: "¿No hubo ningún tipo de informe? ¿No hubo ninguno? Bueno, ¿a quién le tiene que pedir explicaciones el pueblo español? ¿No será al Gobierno?".
Defensa del CNI, la Guardia Civil y la Policía Nacional
García-Page quiso separar con claridad sus críticas al Ejecutivo de cualquier cuestionamiento de las instituciones del Estado. Calificó al CNI como "uno de los mejores servicios de información que hay en el mundo" y también reivindicó la labor de la Guardia Civil y la Policía Nacional. Admitió que pueden producirse errores, pero apuntó que eso no debe traducirse en un deterioro de su imagen. Su crítica apuntó en exclusiva a la gestión política de la información disponible.
Reprochó al Gobierno su "dinámica de no tener culpa de nada", que, dijo, desemboca en una actitud "un tanto esquizofrénica políticamente hablando". Y recordó que el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se refirió en sus primeras palabras tras la crisis a "una violación de la integridad territorial española de la frontera", cuando Ceuta "solo tiene frontera con Marruecos". "La realidad es que, desde el primer momento, todos visualizamos que el Gobierno tomaba nota de que había sido una invasión", insistió.
El presidente autonómico también planteó que el Ejecutivo pudo confiarse tras el giro de posición sobre el Sáhara, presuponiendo que no se generarían nuevas dificultades con Marruecos. En cualquier caso, subrayó que lo fundamental es la identificación correcta de lo sucedido. "O aciertas en el diagnóstico o no puedes prometer soluciones", resumió.
Críticas al PSOE y al peso de las minorías parlamentarias
La intervención de García-Page no se limitó a la crisis de Ceuta. El dirigente volvió a cuestionar el funcionamiento interno del PSOE y la gestión política del Gobierno de Pedro Sánchez. Defendió que sus posicionamientos no responden a una cuestión personal, sino a "una defensa de conceptos, valores y realidades" que considera compartidos por una parte amplia de la sociedad, y recordó que muchas de esas ideas han sido sostenidas en algún momento por el propio presidente del Gobierno.
Criticó el peso excesivo que, a su juicio, han adquirido las minorías parlamentarias en el actual escenario político y llegó a definir el sistema como una "parapolítica", en la que el Gobierno elude asumir determinadas responsabilidades.
Pactos del PP con Vox y el "voto reactivo"
En su análisis electoral, García-Page señaló que uno de los factores determinantes del resultado de las últimas elecciones no fue únicamente las excarcelaciones de presos de ETA —"todo el mundo lo tenía claro y, desde luego, los primeros, los que perdieron las alcaldías"—, sino la posterior relación entre el Partido Popular y Vox en los gobiernos autonómicos. "Fue precisamente el gran error que cometió luego el Partido Popular en la indigestión, más que gestión, de los apoyos de Vox en los gobiernos autonómicos", afirmó.
A su juicio, esa situación generó un "voto reactivo", especialmente entre el electorado nacionalista e independentista. "Sobre todo de cientos de miles de nacionalistas independentistas, que pasaron a votar al Partido Socialista para evitar la entrada de Vox", explicó.
El futuro de Page en Castilla-La Mancha
Preguntado directamente por si se presentará como candidato a la reelección al frente de la Junta, Page evitó comprometerse. "No lo tengo ni mucho menos cerrado", respondió. Aseguró que, mientras gobierne, no tiene intención de hacer planteamientos públicos en clave electoral y que su objetivo es "gobernar hasta el último día" concentrado en los problemas de los ciudadanos. "Cuando estás gobernando no hay que hablar de las candidaturas ni de las elecciones", dijo.
Sí se refirió a las aspiraciones del ministro de Transportes, Óscar Puente, a quien consideró legítimas, y apuntó que la insistencia de Pedro Sánchez en confirmar que volverá a ser candidato resulta llamativa. A su juicio, esa reiteración podría esconder "precisamente la existencia de una dificultad o una incertidumbre" en torno a su continuidad al frente del Gobierno.