Núñez dice que no saldrá agua de Castilla-La Mancha y el PSOE le acusa de cederla
El presidente del PP de Castilla-La Mancha, Paco Núñez, se comprometió este viernes a aplicar el principio de prioridad de la cuenca cedente para que el agua de la región quede reservada, en primer lugar, a sus agricultores y ganaderos. Lo hizo ante la Mesa del Agua del partido celebrada en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), donde prometió que "no vaya ni una sola gota de agua al Levante ni a ningún otro lugar en tanto en cuanto no haya regado el último agricultor de Castilla-La Mancha".
La portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en las Cortes regionales, Ana Isabel Abengózar, respondió desde la misma ciudad calificando de "chiste y tomadura de pelo" que el PP se erija en defensor del agua cuando, a su juicio, sus dirigentes nacionales exigen más trasvases del Tajo, del Júcar y del Sorbe. Abengózar aseguró que Núñez y los populares son "más peligrosos que una sequía de cinco años" para los intereses hídricos de la región.
El presidente del PP de Castilla-La Mancha, Paco Núñez, reunió este viernes en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) a la Mesa del Agua de su partido para presentar su programa hídrico de cara al Gobierno regional y comprometerse a blindar el agua de la comunidad frente a trasvases hacia el Levante mientras haya agricultores castellanomanchegos sin acceso al riego. La respuesta del PSOE no tardó en llegar: la portavoz del grupo socialista en las Cortes, Ana Isabel Abengózar, convocó una rueda de prensa en la misma ciudad para acusar al líder de la oposición de instrumentalizar el debate del agua con fines partidistas.
Núñez centró su discurso en el denominado principio de prioridad de la cuenca cedente, que establece que las necesidades hídricas del territorio de origen deben atenderse antes que cualquier cesión a otras cuencas. "No vaya ni una sola gota de agua al Levante ni a ningún otro lugar en tanto en cuanto no haya regado el último agricultor de Castilla-La Mancha", afirmó ante los miembros de la Mesa. El dirigente popular defendió que el agua "no es una cuestión sectorial ni territorial", sino "vida, empleo, economía y riqueza", especialmente para el medio rural, y advirtió de que sin garantía de riego desaparecerían los viñedos, los olivares, los pistachos, las explotaciones ganaderas y, con ellas, productos de referencia como el queso manchego.
El jefe de la oposición dedicó una parte relevante de su intervención a criticar el balance hídrico del Gobierno de Emiliano García-Page tras más de once años al frente de la Junta. A su juicio, ese balance se resume en "menos agua, menos derechos, más incertidumbre y más recortes", envuelto en "mucho titular, mucho anuncio, mucha fotografía, pero muy poca agua". Señaló que la política hidráulica "no se mide por las alegaciones que se presentan a un documento", sino por la ejecución de infraestructuras, la garantía de derechos y la seguridad jurídica para quienes trabajan la tierra.
El Pacto Regional del Agua, en el cajón
Núñez reivindicó el Pacto Regional por el Agua, suscrito hace casi seis años entre el Gobierno de la Junta, el PP y cerca de 40 entidades del sector. Aquel acuerdo preveía una auditoría hídrica regional, un mapa de necesidades, inversiones en infraestructuras, planes de reutilización y la defensa expresa de la prioridad de la cuenca cedente. El presidente del PP denunció que el Ejecutivo socialista "guardó el Pacto del Agua en un cajón" y "no ha cumplido ni una sola coma", convirtiendo un acuerdo que calificó de histórico "en una fotografía y en propaganda, pero no en una herramienta para asegurar el agua al campo".
El dirigente popular también censuró que el Gobierno regional y el PSOE impidieran que el Parlamento autonómico aprobara una declaración institucional conjunta sobre agua impulsada por las organizaciones agrarias y las cooperativas agroalimentarias. "Quien presume de consenso impidió el consenso que el campo lideraba en el Parlamento de Castilla-La Mancha", reprochó.
Las medidas que promete para cuando gobierne
Con la vista puesta en las próximas elecciones autonómicas, Núñez avanzó las principales medidas que implementaría al frente de la Junta. La primera sería resolver "los expedientes de las aguas prioritarias del Alto Guadiana" para regularizar los pozos y ofrecer estabilidad jurídica a los agricultores de La Mancha. A ello añadió un plan de infraestructuras hídricas orientado a incrementar la superficie de regadío de la región —actualmente en el 15,9 por ciento, frente a más del 25 por ciento de media nacional— y la reactivación de infraestructuras paralizadas, entre ellas actuaciones vinculadas a la presa de Montizón y el sistema de conexión entre Alcorlo y Beleña.
El presidente del PP también prometió hacer efectivas las concesiones de agua ligadas a la Tubería Manchega para aliviar la presión sobre los acuíferos y favorecer la recuperación de espacios naturales como las Tablas de Daimiel, además de un plan de reutilización y un programa de modernización del campo. Alertó asimismo de las consecuencias de la Directiva Marco del Agua, advirtiendo de que el escenario actual amenaza a alrededor de 4.500 explotaciones, cerca de 21.000 hectáreas de cultivo y miles de empleos vinculados al campo manchego, y reclamó ampliar los plazos de adaptación. En clave nacional, respaldó el compromiso del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, de impulsar un Plan Nacional del Agua.
El PSOE acusa al PP de querer hacer de CLM "la gran cedente"
La portavoz socialista, Abengózar, respondió desde Alcázar de San Juan con una rueda de prensa en la que invirtió el argumento de Núñez. Denunció que el proyecto hídrico del PP pasa en realidad por convertir a Castilla-La Mancha "en la gran cedente de agua para el resto del país" y calificó de "casi un insulto a la ciudadanía" que los populares acudan a esa ciudad a prometerse defensores del agua, dado que allí tenía su sede el Consorcio del Alto Guadiana, organismo impulsado por los socialistas para recuperar los acuíferos y que, según Abengózar, fue eliminado durante los "cuatro años negros" del Gobierno del PP, etapa en la que se blindó el trasvase Tajo-Segura mediante el memorándum del agua.
La dirigente socialista cargó contra lo que calificó de doble discurso: el PP exige, dijo, más trasvases del Tajo hacia Murcia, del Júcar hacia Valencia y ahora del Sorbe hacia la Comunidad de Madrid, mientras se presenta en Alcázar como defensor de los agricultores manchegos. Lamentó que Núñez utilice el agua "como un instrumento puramente partidista con la única intención de hacer méritos ante sus superiores de la calle Génova" y le recordó sus silencios cuando dirigentes nacionales del partido visitan la región para defender los trasvases hacia el Levante.
El PSOE reivindica las alegaciones al nuevo ciclo de planificación
Frente al relato del PP, Abengózar contrapuso el trabajo técnico e institucional del Ejecutivo autonómico de cara al cuarto ciclo de planificación hidrológica para el periodo 2028-2033. Detalló que el Gobierno de Page ha colaborado con organizaciones agrarias y el sector para elevar "hasta 100 alegaciones" en defensa de "una mayor justicia social hídrica para Castilla-La Mancha". Reprochó que el PP de Núñez no haya realizado "ni una sola aportación" en ese proceso.
La portavoz socialista cerró su intervención instando al PP a tomar nota, al inicio del nuevo curso político, "de quienes trabajan verdaderamente por la región" y subrayó que la diferencia fundamental entre ambos proyectos radica en que el presidente Page defiende las necesidades hídricas de Castilla-La Mancha "donde sea necesario y ante quien sea necesario", sin importar el color político del Gobierno de España.