Menos ofertas y más hechos

En medio de la vorágine preelectoral, asistimos estupefactos a una sucesión de ofertas sobre temas tan vitales como la vivienda o la financiación autonómica. A cualquier iniciativa del Gobierno, la oposición en bloque, incluidos los socios de legislatura, proponen medidas contrarias. Y, mientras, los ciudadanos siguen pagando alquileres abusivos o siendo desalojados por fondos buitre. Pónganse de acuerdo, dejen de hacer ofertas inviables, y solucionen el problema.

El lunes se reúnen en Moncloa Sánchez y Feijóo. El tema es el envío de unidades militares a Ucrania, e incluso a Gaza, cuando se firmen los tratados de paz. Después de tantos meses sin verse las caras (solo se encuentran en el Congreso de los Diputados para faltarse al respeto), se deberían incluir en la agenda temas como la vivienda o el reparto de fondos e impuestos a las autonomías. La pretensión de Sánchez de rebajar el IRPF a los propietarios de viviendas, que no suban el alquiler en la próxima revisión de los contratos, ha despertado el rechazo absoluto de PP, VOX, Junts, ERC, Podemos e incluso de Sumar.

Ya no es el rechazo, sino las palabras gruesas para calificar la propuesta. Las dirigentes de Podemos han instado a "quemar las calles" y los ministros de Sumar exigen que se prorroguen los contratos que finalizarán en 2026 y que afectan a más de seiscientos mil contratos de alquiler. La duda es si la medida tendría el respaldo del Constitucional.

Por su parte, Feijóo asegura que, una vez que llegue al Gobierno, por supuesto, vinculará la financiación autonómica y las reglas de gasto de los excedentes de los ayuntamientos a la construcción de mayor número euro de viviendas. Es decir, si gastan más recibirán más fondos. Y, teniendo en cuenta que gobiernan en la mayoría de las Comunidades, la pregunta es ¿Por qué no lo hacen ya? ¿Tan poco poder tiene Feijóo como líder del PP para imponer mayor inversión en vivienda pública a sus barones? Se supone también que Pedro Sánchez conoce que, actualmente, los propietarios ya tienen desgravaciones en el IRPF que llegan a alcanzar el noventa por ciento de la renta del alquiler, por lo que no les compensaría la oferta. Además, el Estado dejaría de ingresar cantidades que podrían dedicarse a vivienda protegida. En fin, es muy fácil vender humo. Lo necesario y, al parecer imposible, es que la vivienda deje de ser el principal problema de los españoles.