Mala idea

Oriol Junqueras salió de Moncloa, tras su reunión con Pedro Sánchez, apuntándose el tanto de haber conseguido una financiación singular para Cataluña. No era tan así, y Junts se apresuró a matizar que eso no era el "cupo" exigido y que con ellos no contarán.

Teniendo en cuenta que la reforma de la financiación autonómica debe pasar por la aprobación del Congreso de los Diputados, parece difícil que pueda salir adelante con el voto en contra del PP, Vox y Junts. Además, Compromís no está muy por la labor y Podemos puede seguir en su línea de "no a todo".

Parece, pues, que este último movimiento de Moncloa para iniciar los pactos que le permitan acabar la legislatura no es una buena idea. Entre otras razones, porque permite al PP y a sus presidentes autonómicos seguir con la campaña de los agravios comparativos a las puertas de elecciones en Aragón y Andalucía.

Pilar Alegría, que ya tenía difícil ganar en su tierra, y a la que no ha quedado más remedio que apoyar la decisión de un Gobierno que acaba de abandonar, ve como su contrincante del PP, Azcón, pone el grito en el cielo y gana puntos en el resentimiento de Aragón con Cataluña.

Y la responsable de Hacienda, María Jesús Montero, también candidata a presidir la Junta de Andalucía, se desgañitó en la rueda de prensa para explicar que no hay agravios y que esta medida permitirá a las CCAA aumentar considerablemente sus ingresos para financiar los servicios públicos de Sanidad y Educación que dependen, exclusivamente, de ellas.

Y, pese a que Andalucía va a ser la comunidad más beneficiada con la medida y va a recibir 4.846 millones más, Montero tampoco lo tiene fácil como candidata.

La nueva financiación consistirá en el aumento en la cesión de impuestos, lo que va a suponer para el Estado la pérdida de más de un punto del PIB en un momento geopolítico internacional complicado con la exigencia del aumento de la inversión en Defensa, la pretensión de aumentar la de tropas en zonas de conflicto, y el riesgo de una desaceleración económica.

Además, se supone que los mayores ingresos autonómicos deberían servir para mejorar la financiación de servicios esenciales como la Sanidad. Pero, en el caso de la Comunidad de Madrid, su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, es una firme defensora de la privada. Su apoyo a Quirónsalud es la muestra.

También van a cobrar el impuesto de Patrimonio, que dejará de ser igual según donde vivas. En fin, lo más problemático es que se apruebe en las Cortes, lo demás está en el aire.

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