Incertidumbre y zozobra

Vaya por delante que a Canarias no le quedaba otro remedio que atender la emergencia sanitaria provocada por los contagios de hantavirus en un crucero de una naviera de los Países Bajos. Y, con más razón, si a bordo viajan 14 españoles que van a ser trasladados, con las máximas medidas de seguridad, al hospital Gomez Ulla de Madrid.

Dicho esto, la incertidumbre y la zozobra se extienden entre la ciudadanía y los responsables políticos que tratan de organizar una maniobra de desembarque no exenta de riesgos. La diversidad de nacionalidades de los pasajeros, que han convivido en un ambiente cerrado como es un barco, dificulta las repatriaciones. Hay países que no enviarán un avión para recoger a los suyos.

De la entidad y complejidad de la operación de desembarco, este fin de semana en Tenerife, da cuenta la presencia in situ de la ministra de Sanidad, el de Interior, e incluso el máximo responsable de la Organización Mundial de la Salud.

El recuerdo de los millones de muertos de la terrible pandemia del Covid y las profecías de que vendrán más y serán peores, ha activado todas las alarmas. Nadie ha podido olvidar la crisis de las mascarillas (y más cuando se está juzgando en el Supremo a Ábalos y a Koldo por la presunta corrupción en su compra, y está en instrucción el miserable protocolo del Gobierno de Ayuso que condenó a miles de ancianos a morir abandonados en las residencias).

Como siempre ocurre, las primeras informaciones sobre el virus hablaban de poco riesgo de contagio dado que se trasmitía a través de ratones. Pocos días después, y mientras crecían los casos a bordo del crucero, se empezaron a oír las primeras voces de científicos que habían estudiado el virus y detectado una variante, la "andina", que si se transmitía de persona a persona.

Con todos estos datos y dada la letalidad del Hantavirus, muy superior al Coronavirus, sólo queda cruzar los dedos para que la complicada operación de desembarque y traslado de los cruceristas salga bien. Y que la vigilancia a nivel internacional de los pasajeros siga las estrictas normas de confinamiento dado que este virus puede tener un periodo de incubación de hasta 45 días.

Este fin de semana, el Gobierno de Pedro Sánchez se juega su prestigio internacional y dentro de la UE. Porque es evidente que no se podía negar el atraque, como hizo Cabo Verde y Marruecos, pero ahora el objetivo es conseguir que la operación sea perfecta. Crucemos los dedos.