El favor de la fontanera

Leire Díez, la llamada "fontanera del PSOE", ocupada como esta con sus múltiples causas judiciales, seguramente no ha caído en la cuenta del favor que sus vergonzantes actuaciones han supuesto para la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso.

Crecidos por los escándalos de la bancada de enfrente, exultantes por la visita del Papa y el magno recibimiento que han montado en la capital, los consejeros de la presidenta han decidido, siguiendo su estela, no morderse la lengua y decir lo que les sale de las narices.

Ella misma, en su última intervención en la Asamblea y reivindicando su gestión, defendió el respeto a las tradiciones y acusó a la oposición de que "el comunismo se mete en la cabeza y en las almas. Solo falta que se metan en nuestras camas, en nuestras vidas como saben hacer ustedes". Ahí queda eso.

Con el verbo crecido acusó a la portavoz del PSOE de ser la representante "de la corrupción y de la cloaca" al tiempo que advertía de que las declaraciones en sede judicial de la mujer de Sánchez y de Zapatero iban a propiciar ataques contra su entorno.

Siguiendo esa estela, el consejero de Cultura, Mariano de Paco, se permitió tomarse a pitorreo el calor infernal que padecen los alumnos de la escuela pública en Madrid donde algún profesor ha narrado como los riega con una manguera para que puedan soportarlo. Según De Paco, el calor es fuente de inspiración.

Mientras el cambio climático está convirtiendo los veranos en infiernos tórridos la Comunidad de Madrid no considera necesario climatizar los centros escolares porque "cuando hace calor, hace calor". Eso si, las sedes de su gobierno y la Asamblea si tienen aire acondicionado, faltaría más.

El sector educativo se ha puesto en pie de guerra. Aseguran que así es imposible dar clase, que a partir de veintisiete grados no se puede trabajar y que el exceso de calor, sobre todo en el comedor a la hora de mayor temperatura es, sencillamente, un problema de salud pública.

Pero Ayuso espera que la visita del Papa demuestre el éxito de su logística y que acabado el curso y cerrados los colegios se olviden del problema hasta el año que viene. Las cosas no se resuelven solo hay que esperar que se olviden. Porque el "azote" de Moncloa y fuerza puntera de la oposición ha hecho de sus comparecencias la punta de lanza de lo que es un un ejecutivo del PP que no necesita a la extrema derecha.

Ya querrían sus colegas de Extremadura, Aragón y Castilla y León no haber tenido que ceder a VOX las competencias sobre Juventud e Infancia. La extrema derecha las exigió para poder controlar las competencias sobre menores inmigrantes. Su plan consiste en comprar más aparatos destinados a comprobar la edad real de los menores para expulsar a los que sean trasladados por el Gobierno. Para eso si hay dinero. Para enfriar colegios no.

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