Se vota por Talavera

Este miércoles no se vota entre partidos: se vota por Talavera

Hay momentos en la vida de una ciudad en los que la política tiene que dejar de mirar las siglas y mirar directamente a los ojos de sus vecinos. El Pleno extraordinario que se celebrará este miércoles en Talavera de la Reina es uno de esos momentos.

La Corporación municipal tiene ante sí una decisión que trasciende a gobierno y oposición. No estamos hablando de quién presenta una iniciativa, de quién llegó primero o de quién puede apuntarse una victoria política. Estamos hablando de qué modelo de ciudad queremos para Talavera y, sobre todo, de qué ciudad queremos dejar para los próximos 20 o 30 años.

La preocupación generada por la posible implantación de plantas de biometano ha ido creciendo durante las últimas semanas. Vecinos, colectivos y representantes públicos han expresado dudas y preocupación ante unas instalaciones que pueden condicionar el desarrollo de determinadas zonas del término municipal y que exigen todas las garantías ambientales, urbanísticas y territoriales.

Ante una decisión de esta magnitud, la prudencia no significa quedarse quieto. Prudencia significa utilizar todas las herramientas legales que tiene un Ayuntamiento para proteger el interés general mientras de determina qué modelo de implantación industrial es compatible con el futuro de Talaveera.

Por eso es tan importante el Pleno de este miércoles.

La modificación del Plan de Ordenación Municipal (POM en lo sucesivo) y la suspensión cautelar de las licencias relacionadas con estas instalaciones permiten ganar algo esencial: capacidad de decisión. Permiten que Talavera no tenga que lamentar mañana una decisión que hoy todavía puede ordenar.

La solución está sobre la mesa: modificar puntualmente el POM y la suspensión cautelar del otorgamiento de licencias para plantas de biometano. Por tanto, existe ya una base sobre la que construir un acuerdo político. Este miércoles los concejales tenemos la oportunidad de convertirlo en una posición de ciudad.

Y eso requiere unanimidad.

Nosotros, los 25 concejales de la Corporación, no representamos únicamente a nuestros respectivos partidos. Representamos a Talavera de la Reina. A quienes nos votaron y a quienes no. A quienes viven hoy aquí y también, en cierto modo, a quienes vivirán aquí dentro de 20 años.

Por eso sería muy difícil de entender que una cuestión de esta importancia terminara convertida en una nueva batalla partidista.

Nadie debería preguntarse este miércoles quién gana políticamente si se aprueba la iniciativa. La pregunta debería ser otra, ¿gana Talavera? Si la respuesta es sí, debería ser suficiente.

Talavera necesita industria, necesita empresas, necesita inversión y necesita empleo. Nadie debería plantear un debate falso entre desarrollo económico y protección del entorno. Precisamente porque queremos una Talavera capaz de atraer grandes inversiones debemos ser exigentes sobre dónde, cómo y en qué condiciones se implantan determinados proyectos.

Atraer empresas no consiste en aceptar cualquier proyecto en cualquier ubicación, consiste en tener un modelo de ciudad.

Talavera tiene ante sí oportunidades extraordinarias de crecimiento: tecnología, logística, industria, comercio, turismo, patrimonio, formación y nuevas inversiones pueden configurar una nueva etapa económica para nuestra ciudad. Pero para aprovecharlas necesitamos planificación y necesitamos saber qué suelo queremos reservar para determinadas actividades, qué zonas debemos proteger y qué proyectos son compatibles con el desarrollo residencial, empresarial y humano que queremos construir.

Eso también es pensar Talavera en grande. Esto significa querer inversiones y empleo, pero también saber elegir. Significa no renunciar al desarrollo económico, sino gobernarlo. Significa poder decir sí a las oportunidades que mejoren nuestra ciudad y poder establecer límites cuando esté en juego nuestro modelo de futuro.

Esta cuestión tampoco debería convertirse en un debate sobre el pasado. Habrá tiempo de analizar quién dijo qué, quién pudo actuar antes o qué administración tenía cada competencia. La hemeroteca seguirá estando ahí el jueves, pero el miércoles hay que decidir y cuando hay que decidir sobre el futuro de una ciudad, mira continuamente hacia atrás puede acabar impidiendo ver lo que tenemos delante.

Por eso sería importante que el Pleno extraordinario terminara con una imagen poco habitual pero tremendamente poderosa: todos los concejales, PSOE, PP y Vox, votando juntos. Un voto unánime no significaría que todos pensamos igual, significaría algo mucho más importante: que existen momentos en los que Talavera está por encima de cualquier diferencia política.

La ciudadanía lleva demasiado tiempo viendo cómo muchas cuestiones importantes terminan atrapadas en acusaciones cruzadas. Este miércoles existe la posibilidad de hacer exactamente lo contrario: escuchar, decidir y proteger. La política municipal recupera todo su sentido cuando es capaz de hacer estas tres cosas.

Modificar el planeamiento no significa cerrar Talavera al futuro, significa decidir nuestro futuro antes de que otros lo decidan por nosotros, y suspender cautelarmente determinadas licencias mientras se completa ese proceso no significa estar en contra del progreso, significa asegurarnos de que cuando demos un paso, sea un paso que después no tengamos que lamentar.

Este miércoles cada concejal tendrá una mano alzada con la que expresar su posición, pero detrás de ese voto hay mucho más: hay barrios, familias, empresas, terrenos que mañana pueden tener otro uso, inversiones que todavía tienen que llegar. Y hay una ciudad que necesita volver a creer que las grandes decisiones pueden tomarse pensando primero en Talavera.

Por eso el miércoles no debería haber vencedores ni vencidos, debería haber 25 concejales y una sola ciudad, porque cuando está en juego el futuro de Talavera, primero está Talavera. Y porque construir una Talavera en grande también significa tener la responsabilidad de saber qué ciudad queremos construir antes de decidir qué queremos instalar en ella.