Tiempos extraños

Los tiempos extraños suelen ser también tiempos oscuros.

Tiempos extraños son aquellos en los que se intenta imponer mediante la fuerza la anomalía como normalidad y el disparate como costumbre. Y para ello se necesita que no haya muchas luces, o sea, se precisan grandes dosis de oscuridad.

Hitler logró imponer su disparate (previamente intentó dar un golpe de Estado) y todo acabó muy mal. Hoy se repite la jugada -quién lo diría- con un presidente electo de Estados Unidos, antiguo empresario corrupto y reconocido gánster, que antes de ese segundo mandato intentó dar también -como Hitler- un golpe de Estado.

Signo de los tiempos oscuros que vivimos es también que los líderes europeos no se aclaren si la "misión europea" que tímidamente quieren impulsar en la isla ártica se hace para defenderla de Rusia o de Estados Unidos. Ahora bien, el gánster armado que últimamente ha lanzado amenazas más creíbles y repetidas de anexión forzosa (sin excluir la violencia) de esa isla gigante, es Trump, que se crece mucho al verla habitada por gente pacífica y desarmada. También ayuda el servilismo dócil y persistente que ha detectado una y otra vez en los líderes europeos.

Visto además cómo está el patio del patriotismo europeo en su versión MAGA, es decir en su versión castiza, es muy probable que ni Ayuso ni Abascal se presenten en aquellos fríos polares a defender nada, y mucho menos la civilización occidental. Más que nada porque eso sería incompatible con seguir lamiendo la bota del gánster máximo, emperador de este Occidente chungo, que es el que tiene la fuerza y la pasta. Ellos son muy de obedecer siempre al que más dinero tiene y más poder atesora, es decir, muy partidarios de robar a los pobres (sean venezolanos o groenlandeses) para dárselo a los más ricos, que es lo mismo que hace Donald Trump.

Y en estas estamos cuando va Corina Machado y le regala al jefe supremo -el de las bombas- la medalla del Nobel de la Paz, un premio por el bombardeo de Venezuela y por robarse el petróleo venezolano.

No sé a ustedes, pero a mí la obsesión de Trump por recibir el Nobel de la Paz me recuerda mucho al Chaplin de "El gran dictador" haciendo cabriolas con un globo terráqueo volátil y salido de su eje.

En competencia con Corina Machado, Ayuso le impondrá a Donald -a poco que se descuide- la condecoración "libertaria" de Madrid por robarnos a los españoles el aceite de oliva, con o sin bombardeo previo.

Así va el mundo. Fuera de sus goznes y en un puro torbellino.

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