Rajoy y el gen rojo
En un artículo anterior describía yo algunos círculos viciosos en los que estamos inmersos, o por mejor decir atrapados,
Si lo pensamos bien, el cambio climático es uno de ellos.
Las olas de calor son cada vez más potentes, frecuentes, prolongadas, y francamente insoportables, debido al cambio climático, y la gente intenta huir de ellas a la desesperada cogiendo el coche, vehículo a motor que llena las vías públicas de ruido y la atmósfera de gases (de efecto invernadero), y contribuye un poco más (un poco más bastante) al cambio climático y las olas de calor.
En realidad muchos humanos modernos no conciben otra forma de huir de ciertas rutinas y de ciertos errores como no sea cogiendo el coche.
Son círculos viciosos y redundantes de los que somos plenamente conscientes y por eso nos agobian más.
En este como en otros problemas que nos acucian, pagan más los justos que los pecadores. Estos últimos pueden intentar la huida, pero eso sí, sin garantía de éxito. Otros, como los sobrevivientes del genocidio de Gaza, están más atrapados aún que nosotros en su particular infierno. Sobre esto escribe Antonio Muñoz Molina en uno de sus últimos artículos: "Un vaso de agua fría" (El Pais 11 JUL 2026).
Pero como decimos, el intento de huida ya no garantiza librarse del problema, porque también en el norte están achicharrados, se baten récords de calor en toda Europa y dicen los expertos que nuestro continente se calienta más rápido que otras zonas del planeta. El mar y los océanos se calientan muy deprisa, el Mediterráneo está cada vez más acalorado y explosivo, y algunos expertos dicen que ahora viene el Niño, fenómeno meteorológico que puede causar estragos.
Distópicamente y en fase de pesadilla podríamos imaginar un futuro que no hace mucho creíamos lejano, en que los españoles (la península ibérica está en la diana de los estragos climáticos) tendremos que emprender la huida o la emigración masiva hacia tierras del "Norte", tal y como ahora hacen muchos habitantes del continente africano. Esperamos ser bien recibidos allí y no con vallas, concertinas, o perros guardianes. También esperamos, confiados en nuestro buen comportamiento, en que si esa emigración se da, los ICE del "Norte" no nos encierren entre rejas ni nos diezmen a tiros.
Sin embargo y como decimos, el "Norte" está también achicharrado, arde Fontainebleau, y mueren muchos ciudadanos ya por calor en Francia, Alemania, o Inglaterra.
Huir a Marte no está al alcance de todos los bolsillos. O sea, que al final estamos atrapados en un círculo vicioso.
Conviene sin embargo mantener la calma, analizar la situación, e intentar tomar decisiones inteligentes. También a la hora de votar. Negacionistas no, gracias.
Y si el dineral que se quiere fundir ahora en armas, se aplica a combatir el cambio climático, pues mejor. La importancia de votar bien es eso, muy importante. Lo que pasa es que cada cual tiene su criterio y el voto, como no puede ser de otra forma, es libre. Y que así siga.
Lo cual no impide decir que hoy en día votar a siglas políticas que niegan el cambio climático equivale a un suicidio por medio de la estupidez, que es el arma más letal. Esa es mi opinión.
Un silogismo fácil: en las futuras elecciones en nuestro país (2027) habrá siglas políticas directamente trumpianas (PPVOX) que niegan el cambio climático, que defienden los intereses de los milmillonarios, que quieren "desregular" el delito de cuello blanco, que prometen acabar con los servicios públicos y con los derechos conquistados, y que entre otras cosas abogan además por ponerse a las órdenes directas de Trump, concederle a este energúmeno la soberanía de una parte de nuestro territorio (de momento las bases militares), y comprarle muchas armas extrayendo el dinero necesario para ello de nuestros ya vapuleados servicios públicos.
A partir de esas premisas, que cada cual concluya.
Sin duda hay círculos viciosos muy evidentes. Otros quizás no lo son tanto.
Y sin embargo también debemos considerar un circulo vicioso por ejemplo una frase redundante (en su expresión literal o en su significado implícito) que ha vuelto a la actualidad estos días y que reza así: "El presidente del gobierno lo sabe", señalando a Rajoy.
Conocíamos esta frase expresada por Jorge Fernández Díaz, ministro del interior de Rajoy, en un contexto muy cutre, de operación de cloaca "patriótica". Pero resulta que el mismo sentido y orientación aparece en las conversaciones grabadas entre Villarejo y Cospedal, que ahora el juez Piña pide investigar un poco más a fondo ya que antes no se hizo. ¿Por qué no se hizo?. He ahí la cuestión.
Se está hablando en esa conversación grabada entre Cospedal y Villarejo de información comprometedora que al parecer tiene Bárcenas y que se intenta sustraerle o "limpiarle". Y se escucha (grabado) esto:
"—Porque yo sé que han encontrado... La del último mes no lo sé, yo sé que antes habían encontrado y, más o menos, habían limpiado a este todo lo que tenía [...] A mí me lo ha dicho el presidente, no me lo ha dicho nadie más”.
O sea, que el presidente lo sabe (una vez más).
El presidente de gobierno al que se hace referencia aquí y que lo sabe es el mismo presidente de gobierno al que hacía referencia Fernández Díaz y que también lo sabía. "El presidente de gobierno lo sabe" en un caso y en el otro. Presidente que en aquel tiempo era Mariano Rajoy, o M punto Rajoy, como prefieran.
Un profano en estas materias y que no domine los tecnicismos, diría a la pata llana que todos los indicios apuntan al mismo lado. Lo que pasa es que si se mira hacia otro lado, para no verlos, entonces no se ven.
Y ya que hablamos de Rajoy, de redundancias, y de círculos viciosos, sorprende que a muchos españoles les sorprendan ahora las ideas racistas de Rajoy, como si esto fuera una novedad. Y esto a raíz de un comentario sobre los jugadores de fútbol de la selección francesa.
En Francia esos comentarios no han sentado nada bien y han protestado lo suyo. Incluso el partido de Marine Le Pen, extremista de ultraderecha, se ha pronunciado y ha dicho lo siguiente: "El señor Rajoy es un racista. Es lamentable".
Otros representantes franceses han calificado la idea de Rajoy de "... estupidez, racismo, o una mezcla de ambas cosas”.
El caso de Rajoy es un caso especial. No hay un presidente de gobierno de España al que se le conozcan mayor número de sandeces. Lo que pasa es que como son sandeces y se sabe de quién proceden, la mayor parte de la gente se lo toma a risa, y además él representa muy bien su papel y envuelve su mensaje tóxico en el envoltorio de la sandez. Como cuando dijo aquello de los "hilillos de plastilina" ante el hundimiento del petrolero Prestige.
Además es experto en construir frases raras que nadie sabe lo que significan, y él tampoco. Quizás por eso los representantes franceses que le endosan ahora a Rajoy una "mezcla de estupidez y racismo", no andan muy descaminados.
Ahora bien, lo que no puede ocurrir es que esas ideas racistas de Rajoy sorprendan aquí en España. Nuestra hemeroteca está llena desde hace tiempo de entradas que asocian a Mariano Rajoy con ideas racistas, empezando por un artículo que se hizo famoso y que Rajoy publicó en el Faro de Vigo.
Ese artículo firmado por Rajoy y publicado en El Faro de Vigo el 4 de marzo de 1983 (siendo entonces Rajoy diputado de Alianza Popular en el Parlamento gallego) se tituló: "Igualdad humana y modelos de sociedad" y en él figuran referencias a los "hijos de buena estirpe" y a ideas como que "el hombre nace predestinado para lo que habrá de ser". Un artículo que lógicamente se quedó grabado en la memoria de muchos que lo leyeron.
Ya entonces sonaba rancio y racista. Pues igual ahora.
Mariano Rajoy con su “estirpe que determina al hombre” puede llevarnos muy rápidamente a Vallejo-Nájera y su “gen rojo” que hay que extirpar.
Franquismo y racismo, esa asociación que se presta a un estudio serio y en profundidad, necesariamente ligado a los lazos del franquismo con el nazismo. Aquí la relación va en las dos direcciones porque los nazis copiaron muchas cosas de la España antigua (fíjense por ejemplo en la idea de “Los estatutos de limpieza de sangre” a los que el cardenal Siliceo dio un impulso determinante), y a su vez el franquismo copió muchas ideas, estructuras, y acciones del nazismo de su tiempo. Lo que ocurrió en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca entre Unamuno y Millán-Astray el “día de la raza” de 1936, unos meses después del golpe de Estado contra la República española, también tiene que ver con esto.
De las ideas genéticas y biológicas de Rajoy tal y como se expresan en su artículo del Faro de Vigo pudiera desprenderse que la "estirpe" determina la condición "desigual" de saber echar mano en el momento preciso o incluso con una cierta rutina a sobres con sobresueldos; o saber mediante ciencia infusa lo que ocurre en las cloacas antidemocráticas del Estado. O incluso, en grados más elevados de estirpe, determina la habilidad “desigual” y muy exclusiva para llevarse los dineros de origen opaco a Abu Dabi.
Otras sandeces de Rajoy no lo parecen tanto o no camuflan lo suficiente al personaje, como cuando dijo a Bárcenas en un wasap aquello de "Luis, sé fuerte", con el sobrentendido "No cantes”.
Y si aquí utilizo el termino sandez es en su sentido literal y por necesidad expresiva ligada a la exactitud ya que no puede describirse de otra forma hablar de “hilillos de plastilina” para referirse al desastre del petrolero Prestige, o de “un bichito que se cae de la mesa y se mata” para referirse al origen del síndrome tóxico de la colza. Que esto último se lo debemos a otro ministro del PP.
Y digo yo ¿Qué necesidad hay?
En realidad cierto racismo y cierto biologismo mal digerido en su forma de darwinismo social, persiguen como objetivo, bajo el disfraz de pseudociencias, la desunión, la desigualdad deliberada e impuesta, y en último término las apuestas antidemocráticas. Este sesgo extremista de orden político deja de lado lo que la propia biología dice sobre la simbiosis, la cooperación y la solidaridad (léase a Lynn Margulis), pero también deja de lado la doble naturaleza, biológica y cultural, del ser humano, y vuelve a confundir el ámbito humano con el ámbito ganadero (contra lo que ya advirtió Unamuno).
Una ciencia biológica actual que no se inserte en el marco y en el paradigma ecológico, no es propiamente ciencia, de manera que aquellos que adoptan posturas racistas frente a sus semejantes, es muy probable que mantengan posturas contrarias a la ecología en el ámbito de la vida y de la comprensión del planeta. O sea, que no se enteran.
No es fácil, pero tampoco imposible, que alguien cambie de ideas a partir de cierto grado de empecinamiento. Ni siquiera cuando se comprueba que esas ideas son erróneas, como lo son todas las que giran en torno a la raza.
En este sentido podemos decir que Rajoy no ha cambiado de ideas y sostiene las mismas ideas racistas de siempre. O sea, que es pertinaz en ese error y en otros. El caso es que el PP no ceja en su empeño de mater la pata una vez tras otra, y además ahora ya a la vista de todo el mundo y con repercusión internacional.
¡Vaya racha!