De la metáfora al hecho

De manera sincronizada nuestra opinión más escorada a la derecha (tan legítimo ese escoramiento como el escoramiento a la izquierda) está tirando al juez Peinado por la borda para liberar lastre, ya que precisamente la nave estaba tan escorada a un lado que navegaba en círculos viciosos y concéntricos, tal que si hubiera sido atrapada por aquel maelström succionador que describió Edgar Allan Poe en uno de sus relatos: "Un descenso al Maelström”.

Una metáfora que en ocasiones es válida también para la navegación de una parte muy concreta de nuestra justicia. El resto se atiene a las reglas técnicas de la navegación profesional en los mares tempestuosos de la política.

Entre un juez Peinado de ánimo persecutorio y obsesivo contra la mujer del presidente del gobierno por ser la mujer de Pedro Sánchez, y un senador Cosidó (del PP) que dice entre bambalinas a sus colegas senadores del PP que ellos tocan al Tribunal Supremo por la puerta de atrás, yo considero más grave y sintomático lo segundo.

¿Por qué?

La obsesión del juez Peinado es de un primitivismo (permítanme la expresión) espontáneo y que no se camufla. Podríamos apenas dudar si la dignidad de la justicia le importa algo a este juez o directamente pasa de todo y solo atiende al poder que el Estado ha puesto en sus manos para traducir en persecuciones sus obsesiones, sin atender para nada a los límites.

Es lo que hay, podríamos decir en un intento vano de consolación, aún asumiendo que los órganos de control de este tipo de disparates y excesos no funcionan o no quieren funcionar. De manera que el disparate se retroalimenta y engorda cada día un poco más, normalizándose. Y luego son las encuestas que se hacen eco de esa anomalía normalizada las que manipulan y mienten, aunque procedan algunas de esas encuestas de instituciones europeas. En fin.

Ahora bien, con lo del senador Cosidó, que fue también director general de la policía en tiempos de M punto Rajoy y sus cloacas "patrióticas", nos situamos en otro plano distinto al del juez Peinado. Un plano más serio y más denso en significado sobre el estado de salud de nuestro "sistema", sistema que algunos llaman el reino de España con resonancias del NODO.

Esto otro del senador Cosidó con sus fenómenos asociados, ya nos marca un flujo de sucesos y circunstancias más oculto pero más potente. Y de ahí el interés en que aparezca menos visible ante la opinión pública, precisamente por su mayor trascendencia y gravedad comparado con lo aparatoso y esperpéntico del juez Peinado.

Y algo similar podríamos decir de las conversaciones grabadas de políticos corruptos del PP planificando muy seriamente y muy convencidos de su éxito, la manipulación de nuestra justicia. Tal que metafóricamente mandan, en esas conversaciones grabadas, a algunos jueces que prefieren evitar a "tomar por culo a Onteniente" o a "cultivar cebollinos".

Y no es precisamente la abundancia de metáforas cutres de esos políticos del PP expertos en corrupción lo que debe preocuparnos, sino su traducción directa y automática en hechos reales.

Otra nota que da color y calor a nuestra actualidad política más rabiosa es que así como es muy difícil (por no decir imposible) escuchar a Feijóo hacer un llamamiento a reducir el gasto en armamento siguiendo en esto las recomendaciones recientes del Papa, ya se le escucha y en voz muy alta hacer un llamamiento a aplicar recortes en los derechos sociales de los trabajadores enfermos, siguiendo en esto las órdenes de la patronal.

Recordemos que los trabajadores españoles son esos trabajadores a los que en muy poco tiempo se les ha retrasado la edad de jubilación de los 65 a los 67 años, y no es necesario señalar que los trabajadores añosos son más propensos a tener achaques y problemas de salud. Son estas unas edades en que las limitaciones físicas, las enfermedades, y la necesidad de medicamentos y tratamientos diversos aumenta. Nada tiene de raro por tanto que aumenten las bajas laborales, y más si tenemos en cuenta que muchos empresarios de aquí, incluidas administraciones públicas o incluso administraciones públicas sanitarias, gestionadas por las comunidades autónomas, se pasan la prevención y la salud laboral por el arco del triunfo. De tal forma que a algunos trabajadores que trabajan de noche (por ejemplo sanitarios) no se les considera trabajadores nocturnos a efectos de prevención, salud laboral y jubilación anticipada. Y eso a pesar de la infinidad de estudios que demuestran el efecto nocivo de esa modalidad de trabajo nocturno sobre la salud, estando demostrado que acorta la vida.

Si gestionamos estas cosas desde el disparate o desde criterios puramente economicistas que no tienen en cuenta para nada el factor humano, no nos extrañe que luego los resultados nos desconcierten.

Conviene señalar que a pesar de que Feijóo dirigió algo del INSALUD, ignora que las enfermeras no firman bajas y que no existen las bajas sin justificación.

Últimamente y de manera sistemática el PP explica sus posiciones y proyectos dos veces. Una primera vez en que mete la pata, y una segunda vez en que reconoce que la ha metido. Da igual que se trate de Gaza y su genocidio, de Irán y la guerra ilegal de Trump, o directamente de aplicar la motosierra de Milei aquí en España, empezando por los derechos sociales de los trabajadores enfermos.

¿Que nos indica esto?

No es que no tengan facilidad para explicarse, que a lo mejor también, sino que su programa o bien no existe (hasta que reciben órdenes inmediatas de la superioridad) o no es muy presentable. No cabe otra explicación. El plan es que no hay plan. O si existe, este se reduce a recortar derechos e involucionar en todo lo demás.

Opino que entre Ayuso y Aznar tienen a Feijóo completamente desquiciado. Ellos sabrán.

Esto por lo que se refiere al ámbito nacional.

Por lo que se refiere al ámbito internacional, continúa el show de Donald Trump, que no sabemos si ensaya sus gestos teatrales ante un espejo, tal y como hacía Hitler. Todos los trumpistas, empezando por el propio Trump, son unos narcisistas incurables.

Las celebraciones del 4 de julio en la USA de Trump, el showman máximo de la ultraderecha, nos ha dejado imágenes muy preocupantes de cánticos y desfiles paramilitares de supremacistas y neofascistas enmascarados, ataviados además de con máscara, gorra visera y gafas oscuras, para no ser reconocidos, con una camisa azul y un pantalón caqui.

Toda esa parafernalia paramilitar nos recuerda mucho a la Alemania de Hitler y sus desfiles de camisas pardas.

Si desfilaran de noche lo harían con antorchas para subrayar el carácter medieval de su movimiento, acabando el show probablemente con una quema de libros o con la quema de algún inmigrante.

Nosotros, los europeos, en nuestra humilde condición de vasallos, seguimos contribuyendo a la economía de guerra de ese energúmeno peligroso (un nuevo Hitler en potencia) comprándole todas las armas que nos ordena.

Sigamos normalizando y el pasado peor, que no está tan lejos, regresará de nuevo y llamará a nuestra puerta.

A mí lo que me extraña de esta cumbre de la OTAN es que no haya habido ningún intento serio de capturar a Trump, como corresponde a un criminal de guerra responsable del asesinato de las niñas de la escuela de Minab.

Ese intento de captura debería haber sido la iniciativa espontánea de algunos de los líderes civilizados allí reunidos para contribuir al esfuerzo de la paz y de la justicia internacional.

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