El 15-M fue ayer

El 15-M fue ayer. Nada ha cambiado. Podría ser igualmente mañana. Nada se refundó. ¿Cómo iba a refundar el capitalismo salvaje Sarkozy, un corrupto de tomo y lomo? ¿O Aznar? ¿O Felipe González? Ambos usuarios y beneficiarios de las puertas giratorias.

En resumen, la Historia no se detuvo, pero se enredó en una puerta giratoria y en aquella estafa.

Seguimos instalados en el austericidio como secuela perpetua de aplicación selectiva. Y eso a pesar de que Merkel se confesó arrepentida poco después por esa decisión que castigó a las víctimas de aquella estafa financiera y premió a los delincuentes que la causaron.

El austericidio no se aplica a los muy ricos. A estos incluso se les perdonan los impuestos. Ese es el paradigma que permanece.

Seguimos con la explotación laboral como práctica habitual, con los contratos basura, con los sueldos de mierda (todo esto empezó en los años ochenta).

Seguimos con los problemas de vivienda, con las burbujas inmobiliarias, con la desaparición de los servicios públicos, privatizados y vendidos al mercado.

Seguimos con la sustracción de derechos, con la estafa continuada contra los interinos de los servicios públicos, con el abuso de su temporalidad eterna, con el retraso de la edad de jubilación (en Francia no se han dejado).

Nada de esto, que da forma al paradigma, ha cambiado y por eso digo que el 15-M fue ayer.

Después del 15-M ha habido otras crisis (la pandemia COVID, el volcán de Canarias, la dana valenciana, con Mazón extraviado), pero aquella crisis del 15-M hizo Historia, tanto por su naturaleza, como por sus supuestas soluciones, como por sus resultados.

Los buitres son cada vez más buitres y no parecen tener fondo. La batalla contra todos esos depredadores sin escrúpulos aún está por iniciar. El catecismo que dirige el sistema sigue siendo el neoliberal. O sea el mismo que nos llevó a la estafa financiera de 2008 y al 15M.

El pensamiento único sigue indemne. El Derecho internacional se ha hundido. La piratería marítima ha renacido. Antes Roma perseguía a los piratas. Ahora Roma practica la piratería.

El colonialismo y el imperialismo reverdecen. Las guerras de agresión y expolio se han multiplicado y las masacres de inocentes ya son la norma. En Ucrania ha habido una invasión y crímenes de guerra. En Gaza se ha cometido un genocidio y los tribunales internacionales no pueden juzgar a sus autores, ni en un caso ni en otro.

Resumiendo, el neoliberalismo, que ya se practica de forma generalizada, en el Este y el Oeste, y que es una doctrina antisocial, antidemocrática, y contraria al Derecho (impone la Ley del más fuerte), se ha salido con la suya y despliega sin complejos sus consecuencias.

Al mismo tiempo que se especula sobre el uso rutinario de bombas atómicas, se sueña con emigrar a Marte. La chifladura avanza y los chiflados reciben cuantiosos votos. Trump, Ayuso, Milei, ya son parte del paisaje. Los hemos normalizado.

El 15-M hizo un diagnostico excelente de aquella estafa, que no solo fue financiera sino política, y señaló a los culpables. Quince años después se vota profusamente a esos culpables, con influencia decisiva del voto juvenil. ¿Desconocimiento y olvido de los hechos?

Todo este estado de cosas parece indicarnos que el cambio y la refundación del capitalismo salvaje que no se hizo ayer, urge hacerla ya, o sí lo prefieren, es necesario hacerla todavía, con paciencia y con constancia, pero ya. Cuestión de supervivencia.

Y es que hay ahora más ultraderecha en el mundo y más feroz, y por tanto más neoliberalismo y más desigualdad. El mercado está aún más desregulado, y como consecuencia los fraudes y las estafas aumentan. Lo cripto crece. La ilustración oscura avanza. Los servicios estratégicos, como la energía, siguen en manos privadas, estafándonos a diario, y los bienes básicos, como los alimentos o la energía, los pagamos ya a precio de lujo.

La cuestión ecológica sigue postergada, y con ella la lucha contra el cambio climático. El dinero se va en financiar guerras y ejércitos.

El rey demérito sigue viviendo bien, eso sí, igual que entonces. A él no se le aplicó el austericidio ni la Ley, y ya pide volver a casa, o sea al palacio, pero con el dinero a buen recaudo.

Los responsables de aquella estafa financiera de 2008 (bancos y demás agentes financieros) no devolvieron el dinero público de su rescate, y sus beneficios siguen siendo escandalosos y astronómicos. Como siempre.

Los bancos y sus fechorías financieras fueron blindados. Las pensiones no.

Veo estos días en la prensa una foto del 15-M. En ella se ve a los manifestantes de la Puerta del Sol, en Madrid. Aumento la imagen. En ella se aprecia un cartel con la foto de Himmler, el lugarteniente de Hitler. El símbolo del euro aparece en el frontal de su gorra nazi. Al pie aparece un rótulo: "No nos representan".

Se ve otro cartel que representa el cuadro de Goya "Saturno devorando a su hijo" y el rótulo "Capital salvaje". Aparece también una pancarta con el mensaje "Quemados por el sistema". Y otro cartel con el lema "People of Europe, rise up”.

Pienso en esa foto de Himmler como símbolo de lo ominoso y en que hoy lo nazi se ha puesto de moda. Lo ocurrido es verdaderamente extraño.

No niego que el actual gobierno es mucho mejor que cualquiera de los de Aznar o Felipe González, y será motivo de añoranza cuando gobierne la ultraderecha a través del PPVOX. Lo notaremos dolorosamente, sobre todo cuando llegue la siguiente crisis, que llegará.

Quiero suponer que el actual gobierno, presidido por el PSOE, aprendió alguna lección del 15-M y ha intentado ser progresista, alejarse de la herencia felipista. Barrunto que Pedro Sánchez entendió pronto que la herencia felipista de un PSOE neoliberal, vendido a los mercados y señalado como PPSOE por los manifestantes del 15M, era tóxica. Cosa que no entendió, por descontado, Susana Díaz.

En algunos sectores del PSOE no han dado suficientemente las gracias a Pedro Sánchez por sacar a los restos del PSOE de aquel marasmo y de aquel naufragio. Por descontado González, ya en labores de apología y publicidad de la derecha más escorada, no se las ha dado. Al revés, ha intentado minar su labor.

Entiendo que desde su flanco izquierdo, heredero del 15M, con el poder insuficiente que le dieron los votos (y entre medias una guerra sucia impúdica e impune contra ellos desde las cloacas del sistema), le han presionado al actual presidente de gobierno para caminar en esa dirección progresista que reclamó el 15M. Pero aspirábamos a más, a un verdadero cambio, a una verdadera refundación. No se hizo. Faltaron votos.

En realidad, la tarea sigue pendiente. Y eso demuestra que Fukuyama se equivocó.

La Historia sigue su curso y el futuro está abierto a todas las posibilidades: las mejores y las más siniestras. De momento no vamos bien. Y Trump es la prueba.

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