Un diálogo en la March
El diálogo al que me refiero, dentro de la serie "Diálogos cosmopolitas", puede verse y escucharse en Youtube y se titula: "Una nueva era geopolítica ¿Hacia dónde se encamina el orden global?. Diálogo con John Gray", y creo que corresponde a la fecha del 12 de febrero de 2026.
Los interlocutores son John Gray, filósofo y autor de muy prestigiosos ensayos, y Fernando Vallespin, académico, politólogo, y articulista en El País.
Al comienzo de esta entrevista Fernando Vallespin nos presenta a su interlocutor, John Gray, como alguien inspirado en sus orígenes por las ideas de Isaíah Berlín y Friedrich Hayek, pero que luego a la vista de los hechos en que se traducían aquellas especulaciones teóricas tan neoliberales, y en el fondo tan extremistas, ha dado un giro a sus ideas y ha cambiado de planteamiento y perspectiva. Algo así como un ajuste de su óptica filosófica mediante el cambio de lentes o simplemente mediante la observación de los hechos.
En torno al minuto 34 de la entrevista, cuando Fernando Vallespin ha descrito al "populismo", sin especificar, como ese coco inexplicable e imprevisto, enemigo del liberalismo (¿neoliberal?) y por tanto enemigo de la civilización occidental, John Gray explica (y esa explicación es un dardo contra ese pretendido liberalismo "neoliberal") que los "liberales" de ahora, así llamados, ponen la etiqueta de "populismo" a todo lo que supone una reacción "defensiva" contra las políticas "liberales", o sea neoliberales, consideradas estas como "agresión". Que además ha sido y es una agresión insensata, fruto del extremismo, contra las clases populares y las clases medias, en la que por cierto han intervenido con un protagonismo determinante y una recompensa cuantiosa (en forma de puertas giratorias y demás prebendas) políticos pretendidamente socialdemócratas o socialistas, y de hecho rematadamente neoliberales, como es el caso de Felipe González, Tony Blair, o Gerhard Schröder.
O sea, que según John Gray, los "liberales" o neoliberales de ahora hablan de "populismo" un poco a lo basto, sin especificar y sin matices, y además como un fenómeno "aberrante" o como una anomalía inexplicable y pasajera. Y esto se debe (según Gray) a que esos liberales no han entendido o niegan el papel que ellos mismos han tenido en su creación a través de sus políticas neoliberales, o sea extremistas, recibidas e interpretadas por muchos ciudadanos como agresión. "Agresión" y "reacción defensiva", esas son las palabras clave de su explicación.
Porque esa es la principal conclusión y enseñanza de nuestra época: el neoliberalismo es un extremismo, y además un extremismo muy peligroso, que se vio libre para asestar sus zarpazos con motivo de la caída del muro Berlín y el pretendido final de la Historia. Ahora ya sabemos que tras aquella caída tan famosa y aplaudida se han levantado nuevos muros y más altos, de desigualdad, de abolición del Derecho internacional, de inseguridad jurídica, de politización de la justicia (y viceversa), de empeoramiento de las condiciones laborales, de sustracción de derechos duramente conquistados (jubilación, etcétera), y además, aquella Historia presuntamente detenida sigue su curso violento entre conflictos armados y guerras de agresión y expolio. Y todo ello en el contexto del cambio climático, para el que no hay muro que valga, y que afectará a todos, con consecuencias en el ámbito laboral, en el ámbito de la salud, en el de las migraciones, y en el ámbito de los desastres "naturales" (incendios, riadas, inundaciones, etcétera).
Esto nos recuerda lo que decía José Mujica al respecto de las artimañas del lenguaje que maneja el extremismo neoliberal: decía José Mujica que el término populismo (muy querido y utilizado por los neoliberales con fines propagandísticos y de señalamiento) vale para un barrido y un fregado. Y vale sobre todo para ocultar la responsabilidad y la culpa de los propios neoliberales y de su catecismo simple y solipsista. Una guía para el pensamiento único y sin alternativa (que eso es el catecismo neoliberal), no parece una cosa muy liberal ni muy moderna.
Dice Gray en ese diálogo:
"Tal como yo entiendo el populismo o por dar una definición muy a grandes rasgos del populismo, diría que populismo es como los liberales llaman a la reacción política adversa que han provocado las perturbaciones sociales producidas por sus mismas políticas (neoliberales). Dicho de otro modo, fueron ellos (los neoliberales) los que deslocalizaron industrias y han dejado, en el caso estadounidense, partes de Estados Unidos como verdaderos eriales posindustriales, de donde el empleo simplemente ha desaparecido. Fueron ellos (los neoliberales, hoy algunos de ellos se llaman "libertarios") los que eliminaron diversos controles sobre la banca y también el consenso existente sobre las retribuciones en las grandes empresas, y ahora amplios sectores de la clase media sienten una fuerte precariedad. Ellos (los liberales o neoliberales) hicieron eso. También cometieron errores tremendos como el que cometió Hillary Clinton cuando se refirió a un tercio o un 40% de los habitantes de Estados Unidos llamándolos "deplorables". ¿Se acuerdan? Los llamó <<montón de deplorables>>. Descalificó de golpe al 40% de la población estadounidense Los liberales, tanto por obra como por omisión, han creado las oportunidades en las que alguien como Donald Trump pudo existir, surgir y acceder al poder".
Y quien dice Trump, dice Milei, Meloni, Ayuso, o Abascal. Por cierto, todos ellos apoyan de forma fanática e interesada el neoliberalismo. Un neoliberalismo ya directamente a mamporro limpio o a través de la motosierra, su símbolo más querido.
Así como lo libertario de antaño merecía un cierto respeto, al menos en su aspecto especulativo, lo "libertario" de ahora, que surge como excrecencia del neoliberalismo, no pasa de ser un chiste. Y es por eso que no se ha encarnado en políticos, sino en showmen, tal que Trump, Milei, o Ayuso, profesionales de la sobreactuación y del engaño.
Así debemos interpretar como un chiste que los Estados Unidos de Donald Trump, que además de fundir el dinero de todos los estadounidenses en guerras, también ha disculpado de pagar impuestos a los más ricos, hoy arrastre una deuda que supera ya la barrera de los 40 billones.
Al extremismo neoliberal algunos le exigían únicamente que se mantuviese fiel a su catecismo mientras ellos iban haciendo caja.
Al "libertarismo" de ahora solo se le exige que el espectáculo de la motosierra -un auténtico chiste- no decaiga.
Toda una lección de análisis político y de Historia por parte de John Gray, muy de agradecer en estos tiempos en que muchos siguen sin querer aprender las lecciones del pasado.
Que haya sido noticia estos días el fuerte avance de la izquierda en las primarias del partido demócrata estadounidense, a lo mejor tiene que ver con todo esto.
Quizás deba interpretarse ese avance como parte de la "reacción defensiva" que dice Gray. Una reacción contra la "agresión neoliberal", considerando que esa agresión neoliberal se ha dado también en el seno de partidos pretendidamente progresistas, impulsada por personajes como Clinton, Felipe González, Tony Blair y compañía.
Una lección muy aplicable a Europa y sus partidos socialistas.
Cuando esos partidos participan y colaboran en la agresión neoliberal contra las clases populares y las clases medias, les suele ir muy mal. Cuando rectifican y vuelven a ser instrumento de la socialdemocracia, les va mejor.