Los que mandan en Bruselas
En esta crisis provocada por los incendios es de justicia reconocer el papel de la UME. Sí, los integrantes de la UME han estado, y están, jugándose la vida en primera línea de "fuego". También hemos visto a la ministra de Defensa yendo de un lado a otro, organizando y apoyando a los efectivos militares que han estado en esa primera línea.
El resto de los ministros, incluido el Presidente, han brillado por su ausencia. De manera que se equivocan en el PP a la hora de los reproches sin reconocer la labor de los militares. Hacer oposición supone señalar los errores del Gobierno pero también tener el pundonor de reconocer cuando algo está bien hecho, y en mi opinión no solo es irreprochable la labor de la UME sino que merecen el aplauso de toda la sociedad. Qué menos.
De la misma manera que tampoco son de recibo ni la arrogancia del Gobierno ni la de su portavoz parlamentario rechazando todas las medidas propuestas por Alberto Nuñez Feijóo para intentar evitar tragedias como la que estamos viviendo.
Resulta insoportable tener un Gobierno y una oposición incapaces de llegar a acuerdos, de reconocer lo que hacen bien unos y otros, de negarse el pan y la sal. En fin, que tanto Gobierno como oposición son manifiestamente mejorables.
Mientras tanto los ciudadanos nos preguntamos si ya estamos en el día después, es decir si ya no hay peligro de que los incendios provoquen más tragedias, pero en cualquier caso sí es hora de que el Gobierno y las autoridades de Bruselas, a la hora de tomar decisiones, escuchen a agricultores, ganaderos, a las mujeres y hombres del campo. Porque estos días hemos conocido que en Bruselas se vienen adoptando decisiones absurdas que lo único que evidencian es el desconocimiento de la realidad del campo y del "medio ambiente" por quienes se sientan en los despachos de la Unión Europea.
Hay mucho ecologista de salón, mucho talibán del ecologismo, que se cree que lo sabe todo, pero que en realidad desconoce hasta lo que es un alcornoque y han ido imponiendo todo tipo de dificultades a las actividades tradicionales del medio rural.
Les diré que una de las cosas más escandalosas que viene haciendo la Unión Europea es "pagar" a los agricultoras para que abandonen sus cultivos tradicionales y dediquen sus tierras a otras cosas.
Hace unos días un agricultor contaba cómo les "multan" por cortar ramas que sobrepasen los 15 centímetros, o cómo se ha impuesto la teoría de que la Naturaleza no necesita ayuda, y otros también cuentan sobre las multas millonarias que les ponen si deciden "limpiar" las lindes o los terrenos que circundan los pueblos.
Las organizaciones agrarias piden que se cambie la política forestal como único medio de intentar evitar una tragedia como la que estamos viviendo. Se refieren a la "desatención", al abandono de las infraestructuras agropecuarias, en la falta de limpieza de la masa forestal que se podría solventar con que vuelvan a ser zonas de pasto. También señalan la necesidad de que se limpien los márgenes de los caminos y las carreteras para que sirvan de cortafuegos, la ampliación y mantenimiento de pastizales, y defienden la ganadería extensiva. Recuerdan que el pastoreo es indispensable para que los pastos no crezcan de manera incontrolada o que los olivares limpios contribuyan a frenar los fuegos.
No, no se están haciendo las cosas bien. Los ecologistas de salón en ocasiones responden a intereses poco claros. Por ejemplo , muchos campos se han convertido en plataformas de placas solares. Se paga a los agricultores para que dediquen sus tierras a dejar que coloquen placas solares en nombre de una energía alternativa, que en realidad no es otra cosa que un buen negocio para los dueños de esas empresas. Placas solares y molinos que destruyen el paisaje en beneficio de unos pocos y que está acabando con la agricultura y la ganadería en nuestro país.
En fin, que este Gobierno tiene la obligación de sentarse a escuchar a los representantes de las organizaciones agrícolas, a los alcaldes de las zonas rurales, y a adoptar cuanto antes medidas eficaces que sirvan para evitar otra tragedia como la que estamos viviendo. El cambio climático es un elemento más de esta tragedia, innegable, pero no el único, porque la acción del hombre también es determinante. Y sí, hay que endurecer las penas a los pirómanos. Que menos.
Y repito: es urgente que en los despachos de Bruselas donde abundan los talibanes del ecologismo que creen saberlo todo empiecen a escuchar a quienes viven en las zonas agrícolas y forestales. Y a todo esto ¿dónde está el ministro Planas?.