Y el juez se va de vacaciones

El juez Juan Carlos Peinado, al irse de vacaciones dejándole a su sustituto la petición de la defensa de Begoña Gómez - y también de la Fiscalía- para que le fuera devuelto el pasaporte, ha concluido esta fase del caso que instruye con un estrambote chusco. Ha perdido la oportunidad de administrar justicia sin convertir el celo en apariencia de inquina. Con su última actuación el magistrado ha suministrado más munición dialéctica a quienes desde el Gobierno critican la actuación del juez, y, sobre todo, a los medios de comunicación coloquialmente conocidos como "la sincronizada" por su habitual recitado de argumentarios favorables a las tesis del sanchismo. Llevan años, desde los primeros pasos de éste caso, hablando de "lawfare" e intentando instilar en la opinión pública que tanto la imputación de Begoña Gómez, como la de David Sánchez o el centenar de casos que se sustancian en el Supremo o en la Audiencia Nacional -incluida la sentencia del ex ministro Ábalos condenado a 24 años de prisión- son el fruto de la actuación artera de un combinado de jueces prevaricadores y medios especializado en publicar bulos. La "facho esfera".

En el escenario de la polarizada vida política española, en el que cuentan menos los hechos que cómo se relatan, en esa lucha por el relato, actuaciones como la del magistrado Peinado dan pábulo a la teoría de la conspiración. Teoría según la cual los casos que se están investigando en diversos tribunales y por diferentes jueces obedecen todos a lo mismo: un plan para tumbar al "gobierno progresista" en el que participarían la oposición, los jueces y los medios de comunicación afines la derecha.

La semana arrancaba con la publicación de tres encuestas sincronizadas. Sin duda, una casualidad. Una era del CIS y las otras de dos periódicos nacionales de reconocida proximidad al Gobierno. En ellas se aseguraba que el 60 % de los ciudadanos creen que hay jueces haciendo política y solo el 40% los considera imparciales. Y que uno de cada tres ciudadanos creen que los jueces tienden a favorecer a la derecha. Un porcentaje similar opinaría que en España existe el "lawfare". Creen -o a eso inducen a pensar tan oportunas encuestas- que el sistema judicial habría dejado de impartir justicia para convertirse en un instrumento de lucha política orientada a eliminar adversarios pero manteniendo apariencia de legalidad. Así están las cosas ¡Menudo regalo el del juez Peinado!

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