Carta abierta a Feijóo

Carta abierta de un paciente con cáncer a Alberto Núñez Feijóo

Hoy no me dirijo a usted desde ninguna sigla política, ni siquiera como votante, sino simple y desgraciadamente como una persona paciente con cáncer desde el año 2018. Hoy le he leído unas declaraciones sobre las bajas médicas que considero profundamente indignas. Si las dejara pasar, sentiría que estoy olvidando a todas las personas que han perdido la vida a causa de esta enfermedad o que, como yo, están librando una dura batalla diaria contra ella.

Me da la impresión de que usted no sabe cómo vivimos nuestro día a día quienes padecemos esta patología. Y si lo sabe, calificar la situación de las bajas laborales como un “cáncer” constituye una ofensa intolerable. No sólo para nosotros, sino también para nuestros familiares. Como bien dicen los míos, esta enfermedad no sólo la sufrimos los pacientes en primera persona; la sufre todo el entorno que nos rodea, nos sostiene y nos ve decaer.

Usted ha querido mandar un mensaje netamente económico a la patronal, pero lo que ha conseguido es pegarnos un puntapié a muchísimas personas enfermas de este país. Le invito a que se pase cualquier mañana por una sala de espera de Oncología o de Hematología de cualquier hospital público. Verá cómo estamos cientos de personas esperando recibir un tratamiento de quimioterapia, inmunoterapia o radioterapia. Cuando usted viera a tantas personas aferradas a esas terapias para poder seguir viviendo, y mirase nuestras caras de cansancio e incertidumbre, se le iban a quitar las ganas de frivolizar con este término de un plumazo. Demuestra usted una ignorancia de tal calibre que si revisara las estadísticas de cuántos cánceres se diagnostican en España al año, mediría mucho más sus palabras.

Le escribe alguien que se ha criado y vive entre hospitales. He pasado por tratamientos de quimioterapia, radioterapia, un autotrasplante de médula ósea y más inmunoterapia durante años. Describir mi vida así es mostrar mi realidad con meridiana claridad. Una baja médica para un enfermo grave no es absentismo laboral, ni pereza, ni un fraude; es una prescripción facultativa y un derecho indispensable para intentar curarse sin caer, además, en la ruina económica.

Para aspirar a gobernar, hay que entender que el interés general debe estar por encima de todo, y no hay mayor interés que la vida y la salud. Le pido que recapacite, que cuide el lenguaje institucional y aprenda a respetar el dolor de los pacientes. Lo digo desde el más profundo dolor que me han producido sus palabras. 

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