El burka al margen de Vox

La utilización o no del burka en los espacios públicos, es un debate pendiente que, en algún momento, España tendrá que abordar como ya lo han hecho países bien próximos que son democracias indiscutibles. Aquí, en España, la espita la ha abierto Vox que, como es sabido, tiene un discurso de diagnóstico, no siempre acertado, pero que nunca ofrece soluciones a problemas complejos. En ellos todo es brocha gorda y más ahora que se ven reforzados tras los resultados de Extremadura y Aragon. Se han reforzado pero NO han ganado.

El uso o no del burka en espacios públicos es un debate que, en estos momentos, se rechaza por el hecho de que Vox ha sido quien ha dado el primer paso, pero la izquierda ha cometido un grave error con las declaraciones posteriores apelando a la libertad religiosa e incluso a la propia Constitución. Y la izquierda se equivoca. Hay realidades, hechos, que los ciudadanos perciben y valoran al margen de los discursos. Si estuviéramos en una asamblea y se preguntara eso de que quien esté de acuerdo con el uso del burka que levante la mano, me temo que las manos alzadas serían una abrumadora minoría.

La clave, una de ellas, está en las palabras de Mirian Nogueras, alter ego de Puigdemont. "Ni Vox ni burka", es decir negociación. Sabe la izquierda en su conjunto que tiene mucho sentido no ver a mujeres absolutamente cubiertas. Basta recordar las palabras de Gabriel Rufián que calificó su uso como "una barbaridad". Sin embargo el debate queda aplazado a una nueva negociación con los independentistas catalanes. El tiempo lo confirmará y esa negociación dará resultado, no se sabe a cambio de que, entre otras razones porque el PNV presionará para que sea posible. Creo que ni un solo nacionalista vasco se imagina un batzoki con mujeres, aunque solo fuera una, con burka. Me resulta inimaginable.

La utilización o no del burka es de esos debates que entran por los ojos, que no atiende a alambicados aunque interesantes discursos y que si lo hubiera propuesto la izquierda sería una decisión más que acertada, pero lo ha propuesto Vox, que no se caracteriza por la sutileza que en política suele ser más eficaz que la brocha gorda que es la especialidad del partido De Santiago Abascal.

Vivímos unos tiempos en los que un escándalo tapa el siguiente. No hay respiro para debates sensatos y serenos y estos escándalos, el Gobierno los resuelve con la "contundencia" pero nunca con la responsabilidad de tal modo que la responsabilidad in vigilando ha desaparecido del lenguaje político.

A día de hoy y que, como poco, es llamativo, el secretario general del PSOE no ha dicho ni una palabra de los resultados en Extremadura y Aragon. Para ser justos tengo que rectificar porque claro que se ha pronunciado: para él lo importante son las elecciones generales, lo demás mero accidente. Para él lo importante es negociar con Junts un previsible acuerdo sobre la utilización del burka que al final, al igual que ha ocurrido en países de nuestro entorno, acabará prohibiéndose en espacios públicos y será entonces cuando la izquierda se coloque en primera fila de protección y libertad de las mujeres. Es cuestión de tiempo.

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