Tres muertos laborales en Castilla-La Mancha en 72 horas: el último, electrocutado

Vista de la calle Salvador Dalí de la urbanización Cerro-Alberche, en El Casar de Escalona (Toledo), donde un trabajador de 22 años perdió la vida este sábado electrocutado mientras manipulaba un cuadro eléctrico en la vía pública. (Imagen de archivo / Google Street View)

Un trabajador de 22 años ha fallecido este sábado en El Casar de Escalona (Toledo) electrocutado mientras manipulaba un cuadro eléctrico en la vía pública. Es el tercer accidente laboral mortal registrado en Castilla-La Mancha en menos de 72 horas, tras las muertes de otros dos operarios en Miguelturra (Ciudad Real) el jueves y en Toledo el viernes.

Los sindicatos han alzado la voz ante la acumulación de tragedias y exigen medidas de choque, mientras la consejera de Economía, Empresas y Empleo, Patricia Franco, reconoce que el crecimiento de los accidentes mortales "a nadie nos debe dejar tranquilos", pese al descenso del índice de incidencia general en un 8,1% en lo que va de año.

Un trabajador de 22 años perdió la vida este sábado 4 de julio en El Casar de Escalona (Toledo) a consecuencia de una electrocución sufrida mientras manipulaba un cuadro eléctrico instalado en la vía pública. El accidente ocurrió a las 12:04 horas en la calle Salvador Dalí de la urbanización Cerro-Alberche, según informaron fuentes del Servicio de Atención y Coordinación de Urgencias y Emergencias 112 de Castilla-La Mancha y de la agencia Europa Press.

Los equipos sanitarios de emergencias que acudieron al lugar no pudieron hacer nada por salvar la vida del joven. Su fallecimiento quedó confirmado en el propio escenario del accidente. Junto a los sanitarios, también se desplazaron hasta la calle Salvador Dalí efectivos de la Guardia Civil y de la Policía Local de El Casar de Escalona.

El suceso se produjo cuando el trabajador desarrollaba sus funciones en la vía pública, aunque por el momento se desconocen los detalles exactos de la tarea que realizaba ni a qué empresa pertenecía la víctima. Las causas precisas que desencadenaron la electrocución tampoco han sido aclaradas de forma oficial.

La investigación del accidente quedó en manos de la Guardia Civil, que deberá determinar las circunstancias del siniestro. En función de los resultados, la Inspección de Trabajo podría abrir un expediente para esclarecer si se cumplían las medidas de seguridad laboral exigidas para trabajos con riesgo eléctrico en espacios públicos.

El Casar de Escalona es un municipio de la provincia de Toledo situado en la comarca de Torrijos, con una notable actividad urbanística en sus distintas zonas residenciales, entre ellas la urbanización Cerro-Alberche, donde se produjo la tragedia.

Tres muertos en menos de 72 horas en Castilla-La Mancha

La muerte del trabajador de El Casar de Escalona no es un hecho aislado: es el tercer accidente laboral mortal registrado en Castilla-La Mancha en menos de 72 horas, una acumulación que pone en primer plano la gravedad de la siniestralidad en la región en el arranque del verano.

El primero de los siniestros se produjo en la madrugada del jueves, 2 de julio, en Miguelturra (Ciudad Real). Un operario de 42 años falleció a las 2:19 horas al precipitarse desde una altura de cinco metros mientras realizaba trabajos de soldadura en el tejado de una nave industrial en la calle Curtidores del Polígono Industrial La Estrella. El 112 movilizó un médico de urgencias y una UVI móvil, pero los sanitarios solo pudieron confirmar su muerte en el lugar. Acudieron también agentes de la Guardia Civil y la Policía Local de Miguelturra.

Menos de 36 horas después, el viernes 3 de julio, un operario de 66 años perdía la vida en la ciudad de Toledo al caer desde 8 metros de altura mientras trabajaba en la cubierta de una nave industrial en la calle Río Jarama, en el Polígono Industrial de Santa María de Benquerencia. El accidente se registró a las 11:29 horas. El equipo médico y la UVI desplazados por el 112 no pudieron hacer nada. Además de los sanitarios, acudieron al lugar efectivos de la Policía Nacional y de la Policía Local de Toledo.

La alarma sindical: "No podemos normalizar esto"

Los sindicatos han reaccionado con dureza ante la cadena de muertes. Tras el accidente de Toledo del viernes, la secretaria de Organización y Política Sindical de la Unión General de Trabajadores de Castilla-La Mancha (UGT CLM), Silvia López, afirmó que las caídas en altura "siguen cobrándose vidas y ponen de manifiesto que las medidas preventivas continúan siendo insuficientes o, en demasiadas ocasiones, no se aplican con el rigor que exige la normativa". López fue rotunda: "No podemos normalizar que en una misma semana dos trabajadores hayan perdido la vida en Castilla-La Mancha realizando su trabajo tras precipitarse desde altura. Detrás de cada accidente mortal hay una familia destrozada y una tragedia que, en muchos casos, podría haberse evitado."

UGT también alertó de que, a lo largo de esa misma semana, el 112 de Castilla-La Mancha había gestionado cuatro accidentes por caída en altura, dos con resultado de muerte y dos con heridos graves. La organización advirtió de que los meses de verano elevan especialmente el riesgo en trabajos al aire libre y en cubiertas, al concurrir factores como las altas temperaturas, la fatiga y el estrés térmico, circunstancias que hacen aún más necesario adaptar la organización del trabajo a las condiciones estacionales.

Ya tras el primer accidente, el del jueves en Miguelturra, UGT había reclamado la puesta en marcha de medidas de choque para frenar la siniestralidad, el refuerzo de la Inspección de Trabajo y el endurecimiento de las sanciones para las empresas incumplidoras. El sindicato denunció que, pese a estar "demostrado que el calor no hace más que aumentar los riesgos laborales", muchas empresas siguen sin adoptar medida alguna, "poniendo en peligro la vida de sus trabajadores y trabajadoras".

Desde Comisiones Obreras (CCOO) Ciudad Real, su secretaria general, Esther Serrano, señaló que los accidentes por caídas en altura son "los más prevenibles y evitables" cuando se utilizan correctamente los equipos de trabajo y se aplican las medidas de protección colectiva e individual. Serrano instó a las empresas a extremar las medidas de seguridad, recordando que "garantizar un entorno de trabajo seguro es obligación legal". La dirigente sindical cerró su valoración con una conclusión de alcance: la siniestralidad laboral es, a su juicio, "el peor indicador socioeconómico del país" y la consecuencia directa de lo que denominó "el déficit preventivo".

Los datos dan la razón a los sindicatos

Las cifras avalan la alarma. Según los datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social correspondientes a los cuatro primeros meses de 2026, Ciudad Real y Cuenca son las dos provincias con mayor número de muertes laborales de toda la región. La provincia ciudadrealeña acumula cinco víctimas mortales entre enero y abril, una cifra que se eleva a 15 en el conjunto de Castilla-La Mancha en ese mismo periodo.

El accidente de este sábado en El Casar de Escalona presenta una particularidad que lo distingue de los dos anteriores: mientras la muerte del operario de Miguelturra y la del trabajador de Toledo se produjeron en el contexto de trabajos en altura —la tipología de accidente más letal en el sector de la construcción e industria—, el de El Casar es un siniestro de naturaleza eléctrica en la vía pública, lo que amplía el espectro de riesgos que esta semana ha resultado mortal en la región. Tres provincias —Ciudad Real, Toledo y Toledo de nuevo en este caso— han sido el escenario de tres tragedias en 72 horas. Con ellas, el verano de 2026 arranca en Castilla-La Mancha con una señal de alarma que los sindicatos llevan semanas reclamando que no se ignore.

La consejera: "No puede haber un mortal más por falta de línea de vida"

La consejera de Economía, Empresas y Empleo de Castilla-La Mancha, Patricia Franco, también se refirió esta semana a la siniestralidad laboral en una entrevista con Europa Press, en unas declaraciones que cobran especial relevancia a la luz de los tres accidentes mortales registrados desde el jueves. Franco dejó claro que la seguridad en el trabajo "no depende solo de la administración pública", sino también de que "los empresarios apliquen los planes de seguridad y salud laboral no como mero trámite sino por convicción" y de que "los trabajadores exijan el uso de los elementos de prevención cuando están trabajando en el día a día".

La titular de Empleo reconoció que, pese a que el índice de incidencia acumula un descenso del 8,1% en lo que va de año, los accidentes mortales siguen creciendo, y que ese dato "a nadie nos debe dejar tranquilos". Franco fue especialmente contundente en relación con los accidentes por caídas en altura —la tipología que se ha cobrado dos de las tres vidas perdidas esta semana—: "No puede haber un mortal más en Castilla-La Mancha debido a una falta de línea de vida", en referencia a los sistemas de protección colectiva exigidos para trabajos en altura.

La consejera también anunció avances en materia de inspección: la plantilla de inspectores y subinspectores de Trabajo en la región ha pasado de 75 a 129 efectivos desde la llegada del actual Gobierno regional, un incremento que calificó de refuerzo significativo de la capacidad fiscalizadora de la Junta. A ello se suma la puesta en marcha de experiencias educativas conjuntas con la Consejería de Educación para sensibilizar sobre prevención de riesgos laborales desde edades tempranas, con el objetivo de formar a los empresarios y trabajadores del futuro con una cultura de seguridad arraigada desde los primeros años de escolarización.