Un preso de Ocaña II finge una herida para atacar a un funcionario

Un funcionario herido tras una pelea multitudinaria en la cárcel de Ocaña II

Un recluso del Centro Penitenciario de Ocaña II (Toledo) agredió el pasado 11 de mayo a un funcionario de prisiones durante el recuento matinal del módulo 3, llegando a tirarle al suelo e incitando a otros dos internos a unirse al ataque. La rápida intervención de los compañeros del trabajador evitó consecuencias más graves.

El sindicato Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha denunciado los hechos y reclama que los funcionarios penitenciarios sean reconocidos como agentes de la autoridad para dotarles de mayor protección jurídica frente a este tipo de episodios, que el sindicato califica de "preocupante normalidad" en las prisiones españolas.

Un interno del Centro Penitenciario de Ocaña II (Toledo) agredió físicamente a un funcionario de prisiones en la mañana del domingo 11 de mayo, durante el recuento habitual de reclusos en el módulo 3. El episodio se inició cuando el trabajador solicitó al preso que encendiese la luz para poder identificarle, un requerimiento rutinario que desencadenó una respuesta violenta que escaló hasta la agresión física y la implicación de dos internos más.

Según la denuncia presentada por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), los hechos ocurrieron entre las ocho y las nueve de la mañana. El recluso adoptó una actitud "desafiante y violenta" desde el primer momento, que se intensificó cuando el grupo bajó al patio. Allí, el interno comenzó a gritar y a golpearse el labio para simular que había sido el funcionario quien le había causado la herida, en lo que el sindicato describe como una maniobra deliberada de provocación. Acto seguido, incitó a otros dos reclusos a atacar al trabajador, produciéndose un forcejo que terminó con el funcionario en el suelo.

La intervención inmediata del resto del personal penitenciario logró controlar la situación antes de que el incidente tuviera consecuencias más graves para el trabajador. Los tres internos implicados fueron derivados al módulo de aislamiento del centro.

Profesionalidad bajo presión

El delegado de CSIF en Ocaña II, Raúl Lirio, subrayó la actuación del personal durante el incidente. "Desde CSIF queremos mostrar nuestra preocupación por estos hechos, en los que un funcionario de servicio se vio sometido a una situación de tensión, intimidación y riesgo físico durante el desempeño de sus funciones", afirmó Lirio, quien destacó "la profesionalidad, contención y proporcionalidad" con la que actuaron los trabajadores penitenciarios implicados, que lograron mantener el control de la situación pese a la extrema tensión vivida.

El sindicato lamenta lo que describe como una creciente pérdida de autoridad y protección jurídica de los funcionarios de prisiones en el ejercicio de sus funciones. A juicio de CSIF, muchas de estas conductas violentas y desafiantes podrían reducirse si los funcionarios penitenciarios fuesen reconocidos formalmente como agentes de la autoridad, lo que les dotaría de una mayor protección legal y reforzaría el principio de autoridad dentro de los centros.

Traslado de los agresores y más medios, las demandas de CSIF

Ante lo ocurrido, CSIF ha solicitado formalmente el traslado de los tres internos implicados a centros penitenciarios con mayores recursos de seguridad y módulos adaptados a perfiles de alta conflictividad, para evitar que situaciones similares se repitan en Ocaña II. El sindicato reclama también más medios y formación para el colectivo, así como la actualización de la legislación penitenciaria y la dotación de los medios coercitivos necesarios para reducir a los internos cuando sea preciso.

"Seguiremos defendiendo la seguridad, dignidad y reconocimiento profesional de todos los trabajadores penitenciarios, exigiendo a la Administración respuestas eficaces ante una problemática que, lejos de ser aislada, se está convirtiendo en una preocupante normalidad dentro de nuestras prisiones", concluyó Lirio.

La denuncia de CSIF en Ocaña II se produce en un contexto de creciente malestar entre los funcionarios penitenciarios a nivel nacional por la falta de reconocimiento legal de su autoridad, una reivindicación histórica del sector que distintos sindicatos llevan años trasladando a la Administración sin que se haya producido un cambio legislativo en este sentido.