Polán recuerda la riada de 1926 con un libro, documental y placa

Polán (Toledo) conmemora este fin de semana el centenario de la riada que el 30 de agosto de 1926 dejó cinco víctimas mortales y numerosos damnificados en el municipio. Los actos, organizados por el Ayuntamiento con el apoyo de la Diputación Provincial de Toledo, incluyen la presentación de un libro, la proyección de un documental y la instalación de una placa de homenaje a las víctimas.

El vicepresidente de la Diputación y presidente del Consorcio Provincial de Extinción de Incendios y Salvamento (CPEIS), Juan Carlos Sánchez, ha subrayado que la conmemoración "recupera un episodio importante de la historia de toda nuestra provincia" y ha aprovechado la efeméride para recordar la enorme evolución en la capacidad de respuesta ante emergencias desde aquel agosto de hace cien años.

Polán recuerda la riada de 1926 con un libro, documental y placa

La Diputación Provincial de Toledo acogió este lunes la presentación de los actos con los que Polán (Toledo) conmemorará el próximo fin de semana el centenario de la riada que devastó el municipio el 30 de agosto de 1926, una catástrofe que causó cinco víctimas mortales en la localidad, dejó a numerosas familias damnificadas y que, según el investigador que ha liderado su recuperación histórica, fue "el desastre natural más importante de la provincia de Toledo durante todo el siglo XX".

El acto de presentación reunió en la sede de la institución provincial al vicepresidente de la Diputación y presidente del CPEIS, Juan Carlos Sánchez; a la alcaldesa de Polán, Julia Sanz; al concejal de Cultura, Óscar Hidalgo Barrios; al autor del libro, David López-Rey, también coautor del documental; y a Jorge de Paz, coautor del corto documental '1926: Una copla y una riada'.

El programa conmemorativo gira en torno a tres iniciativas: la publicación del libro La riada. Polán, 30 de agosto de 1926, la proyección del documental homónimo y la instalación de una placa de homenaje a las víctimas y damnificados. Los actos se celebrarán el sábado 29 de agosto, con la presentación del libro, y el domingo 30, coincidiendo con la fecha exacta del centenario, con la proyección del documental y el acto de homenaje.

Cien años de silencio y recuperación de la memoria

Sánchez valoró la iniciativa del Ayuntamiento para "rendir homenaje a quienes vivieron aquella tragedia" y destacó que la conmemoración "tiene un significado muy especial para Polán y, al mismo tiempo, recupera un episodio importante de la historia de toda nuestra provincia". Como presidente del CPEIS, aprovechó también la efeméride para reflexionar sobre la transformación experimentada en la gestión de emergencias: "Cien años son muchos años y, afortunadamente, ha cambiado muchísimo nuestra capacidad para prevenir y responder ante una emergencia".

El vicepresidente recordó que en 1926 eran los propios vecinos quienes debían hacer frente a las consecuencias de la inundación con escasos recursos, mientras que hoy existen bomberos profesionales, agrupaciones de Protección Civil, sistemas de predicción y alerta, medios técnicos y una coordinación reforzada entre administraciones y servicios de emergencia. "Recordar una catástrofe del pasado no es solamente mirar hacia atrás. También nos ayuda a entender por qué es tan importante estar preparados para el futuro", defendió.

La alcaldesa de Polán, Julia Sanz, agradeció el trabajo de los autores y subrayó el valor del proyecto: "Creemos que es una magnífica herramienta para mantener viva la memoria, poner en valor nuestra historia y rendir homenaje a las víctimas y a todas las familias que sufrieron las consecuencias de aquella tragedia".

Un episodio que afectó a toda la provincia

El autor del libro, David López-Rey, situó la riada de Polán en un contexto más amplio. Además de las cinco víctimas mortales registradas en la localidad, el episodio dejó otras siete víctimas por impacto de rayo en distintos puntos de la provincia y afectó a numerosos municipios. Los daños en Polán fueron tasados en torno al medio millón de pesetas, una cantidad que multiplicaba por diez el presupuesto municipal de aquel año.

López-Rey explicó que "durante décadas, el recuerdo de la tragedia quedó relegado al silencio entre las familias afectadas", hasta que, dos o tres generaciones después, fue posible recuperar testimonios y documentación que permiten reconstruir lo sucedido "con mayor objetividad". El libro reúne esos testimonios junto a documentación histórica y datos que reconstruyen la catástrofe y sus consecuencias.

Una copla como hilo conductor

El documental, de aproximadamente 45 minutos, tiene su origen en la investigación de López-Rey, quien propuso a Jorge de Paz trasladar al formato audiovisual el trabajo que ya estaba realizando sobre la riada. El rodaje se llevó a cabo en septiembre de 2025, buscando recrear las condiciones de luz y ambiente de aquel 30 de agosto de 1926.

La música de la pieza parte de una copla compuesta originalmente en 1926 por Julián 'el Arreglao' como consuelo por la muerte de sus vecinos, una pieza de tradición oral que sirve como hilo conductor de la obra. "Creemos que tiene un valor muy importante porque permite dejar un testimonio de que esta copla existe para que no se pierda", señaló De Paz. El documental incorpora las voces de cinco vecinos de Polán en homenaje a las cinco víctimas mortales, tres de ellas menores de edad, y cuenta con un arreglo musical del director de la Banda Municipal de Polán.

Con estas tres iniciativas —libro, documental y placa—, Polán construye un relato colectivo sobre una tragedia que marcó a varias generaciones y que, un siglo después, recupera su lugar en la memoria de la provincia de Toledo.