Experto en sanidad animal: "Se está preparados para actuar ante la peste porcina"
El experto en sanidad animal Christian Gortázar ha asegurado que la detección de dos casos de peste porcina africana (PPA) en jabalíes en la provincia de Barcelona “no ha sido una sorpresa” y que su llegada “solo era cuestión de tiempo”, treinta años después de su erradicación en 1994, pero ha asegurado que Cataluña es una región "muy preparada para actuar frente a la enfermedad".
El experto ha subrayado a EFE que esta región, por el peso de su sector porcino y la inversión sostenida en vigilancia y prevención, está “muy preparada” para actuar frente a la enfermedad.
Christian Gortázar es catedrático de Sanidad Animal y responsable de la Unidad de Sanidad Animal del Grupo SaBio del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (Irec, CSIC–UCLM) y lleva décadas investigando la presencia del virus y el papel del jabalí en su expansión.
Gortázar ha relatado que los animales han sido localizados en un área forestal situada entre dos autovías, lo que podría facilitar la contención de la propagación del virus, si bien, ha advertido, la zona presenta una densidad elevada de fauna silvestre al ser una de las áreas con más jabalíes de España.
“Si se trata de los primeros casos y se logra limitar la infección a esa zona sin provocar desplazamientos de fauna, podemos tener suerte”, ha señalado el investigador.
Sin embargo, ha advertido que la búsqueda intensiva que se realizará en los próximos días será determinante, puesto que si aparece un jabalí infectado 20 o 30 kilómetros más lejos, "entonces sí tendremos un problema serio”.
El experto ha explicado que ante la aparición de estos casos las medidas de contención se han de basar en tres pilares fundamentales.
El primero consiste en evitar cualquier perturbación en la zona afectada, ya que el virus mata al 90 % de los jabalíes infectados y cualquier movimiento de animales podría favorecer su expansión.
La segunda medida es la reducción silenciosa de la población de jabalíes en el entorno inmediato mediante trampas de captura, sacrificios controlados o caza intensiva en un radio más amplio para disminuir densidades y frenar posibles expansiones futuras.
La tercera medida es la retirada sistemática de cadáveres, una labor “tan esencial como complicada” porque el virus puede mantenerse meses incluso en los huesos de los animales muertos", ha dicho.
A estas acciones se suma el uso de barreras físicas. En este sentido, Gortázar ha explicado que se pueden aprovechar infraestructuras existentes, como autovías, y en algunos casos levantar vallados adicionales en puntos estratégicos para contener el foco, aunque reconoció que en territorios muy poblados, con múltiples usos y actividad humana, no siempre es sencillo implementar estas medidas.
Comparando la situación con experiencias europeas, el investigador ha indicado que países como Bélgica, República Checa o Suecia lograron controlar la peste gracias a intervenciones muy intensas y a condiciones favorables, como focos iniciales pequeños o bajas densidades de jabalí.
En España, especialmente en zonas con alta densidad de fauna silvestre, el desafío es mayor, aunque la preparación catalana constituye un factor positivo para contener la enfermedad.
En términos económicos, Gortázar ha recordado que el sector porcino español genera alrededor de 300.000 empleos directos e indirectos, gran parte de ellos en el medio rural, y ha considerado que la reaparición de la PPA representa una amenaza seria para la producción.
Afortunadamente, ha comentado, el hecho de que España haya firmado recientemente un acuerdo de regionalización con China, permitirá mantener exportaciones desde comunidades libres aunque otras registren casos.
Sobre las posibles vías de entrada del virus, ha explicado que la opción más plausible haya sido el contacto con productos cárnicos contaminados como restos de alimentos arrojados en áreas de servicio o residuos procedentes de barcos.
Y ha apuntado que la transmisión a través de cerdos domésticos o del transporte de jabalíes es muy poco probable debido a las estrictas regulaciones europeas.
Gortázar ha insistido en que la enfermedad no supone ningún riesgo para el consumidor. “Aunque alguien comiera carne cruda de un cerdo infectado, no pasaría nada”, ha afirmado.
El experto ha concluido haciendo un llamamiento a mantener la alerta en todo el país.