El tesoro de Brihuega vuelve a casa tras 90 años de incautación

El Ministerio de Cultura restituye esculturas funerarias del siglo XV y XVI y una cruz renacentista incautadas durante la Guerra Civil.

El acto, presidido por Ernest Urtasun, marca un nuevo impulso a los procesos de devolución al amparo de la Ley de Memoria Democrática.

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, durante el acto de devolución de piezas a Brihuega (Guadalajara)
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, durante el acto de devolución de piezas a Brihuega (Guadalajara)

El Ministerio de Cultura ha restituido este jueves en Brihuega (Guadalajara) varias obras de alto valor histórico incautadas en 1938 durante la Guerra Civil y nunca devueltas por la dictadura franquista. El acto, celebrado el 12 de febrero de 2026 en el Museo de Historia de Brihuega, ha estado presidido por el ministro Ernest Urtasun, acompañado por el alcalde, Luis Manuel Viejo, y representantes del Obispado de Sigüenza-Guadalajara.

La devolución afecta a tres esculturas funerarias de gran formato y fragmentos de sepulcros, datados entre el último cuarto del siglo XV y comienzos del XVI, procedentes de las iglesias de San Miguel, San Felipe y del monasterio de Santa Ana. Además, se ha formalizado la restitución de una cruz procesional renacentista, obra atribuida a Juan Francisco Faraz (hacia 1560), perteneciente a la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de El Casar (Guadalajara), que permanecía depositada en el Museo Nacional de Artes Decorativas.

Estas piezas fueron entregadas el 18 de mayo de 1938 por el entonces alcalde republicano de Brihuega, Daniel Centenera, a la Junta Delegada de Incautación, Protección y Salvamento del Tesoro Artístico del Gobierno de la República, con el objetivo de protegerlas de los daños de la guerra. Tras el conflicto, quedaron bajo custodia estatal y, pese a las reclamaciones posteriores, nunca regresaron a sus localidades de origen.

Un acto de reparación histórica

Durante la ceremonia, Urtasun subrayó que la restitución supone “un acto de reparación y de homenaje a quienes, en tiempos muy difíciles, mantuvieron encendida la llama de la cultura y de la salvaguarda de nuestro patrimonio”. El ministro reafirmó la voluntad del Gobierno de continuar estos procesos “al amparo de la ley y bajo el experto criterio científico del personal de nuestros archivos y museos”.

Desde 2023, el Ministerio trabaja de forma sistemática en la identificación de bienes incautados durante la guerra y la posguerra. Tras la publicación del inventario oficial en 2024, se han identificado ya más de 7.070 bienes culturales en distintos archivos y museos estatales, superando las primeras cifras conocidas.

El Ministerio de Cultura ha sido el primero en realizar una auditoría de estas características, en cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática, y mantiene actualizado en su web el catálogo completo de bienes incautados y no restituidos .

El recorrido de las piezas devueltas

En mayo de 1938, técnicos de la Junta de Incautación se desplazaron a Guadalajara para evaluar los daños del patrimonio artístico. Ante los desperfectos detectados, gestionaron la evacuación de varias piezas. Entre ellas se encontraban:

  • Una estatua yacente de alabastro y un fragmento de sarcófago con escudo blasonado de la iglesia de San Miguel.

  • Una lápida con la figura yacente del arcipreste de Talamanca, procedente de la iglesia de San Felipe.

  • La figura orante de don Juan de Molina, ubicada en la iglesia de San Bernardo del monasterio de Santa Ana.

Todas ellas fueron trasladadas a los almacenes de la Junta y, tras la guerra, quedaron bajo custodia del Servicio de Recuperación Artística del Gobierno franquista. Aunque el alcalde solicitó información sobre su paradero, no fueron restituidas.

La investigación desarrollada por el personal técnico de Museos Estatales permitió localizar las esculturas en el Museo Arqueológico Nacional e identificar su procedencia, posibilitando ahora su regreso definitivo.

En cuanto a la cruz procesional de El Casar, fue entregada en 1938 a la Dirección General de Tesoros y Seguros y acabó en los depósitos de la Caja General de Reparaciones de Daños de la Guerra. En 1941 formó parte de la Exposición de Orfebrería y Ropas de Culto en el Museo Arqueológico Nacional. Al no ser reclamada, fue depositada en 1942 en el Museo Nacional de Artes Decorativas, donde ha permanecido más de 80 años hasta su devolución.

Un impulso cultural para Brihuega

El alcalde, Luis Manuel Viejo, calificó la jornada como “un día importante para la historia de Brihuega”. Visiblemente emocionado, recordó que el Museo de Historia de Brihuega —ubicado en el antiguo convento de San José— nació con la vocación de recuperar un edificio en ruinas y convertirlo en espacio para custodiar el patrimonio disperso de la villa.

En 2022, bajo la Ley de Museos de Castilla-La Mancha, el centro se convirtió en la primera institución museística oficialmente reconocida en la región.

Viejo enmarcó la restitución en una estrategia más amplia de revitalización cultural y turística que incluye:

  • La adecuación del antiguo convento como futuro Museo del Perfume, con financiación europea.

  • La apertura de la casa de Manu Leguineche como casa-museo y sede de una cátedra dedicada al periodista.

  • El proyecto de un centro cultural para residencia de artistas inspirado en modelos franceses, previsto para la próxima legislatura.

“Recuperamos estas piezas para los vecinos, para que puedan empoderarse de su patrimonio y de su historia”, concluyó.

Nuevas restituciones en marcha

La devolución de Brihuega se suma a otras realizadas en 2023, como las efectuadas a los herederos de Pedro Rico, alcalde republicano de Madrid, o a la Fundación Francisco Giner de los Ríos, en cuyo caso se restituyó un lienzo conservado en la Biblioteca Nacional de España.

Con estos procesos, el Ministerio avanza en la revisión de fondos procedentes de incautaciones de la guerra y la posguerra, consolidando una línea de actuación que combina memoria histórica, rigor científico y reparación institucional.

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