Asociación Forestal Alcarreña pide un plan urgente contra incendios

La Asociación Forestal Alcarreña ha reclamado este lunes un plan urgente para la gestión de los montes de Guadalajara y ha advertido del riesgo creciente de grandes incendios forestales, agravado por el cambio climático, el abandono del medio rural y la acumulación de biomasa vegetal sin gestionar.

La entidad, que ha expresado su solidaridad con las víctimas del incendio de Almería, ha instado a las administraciones a incrementar las inversiones en prevención y a reforzar el apoyo a los pequeños municipios propietarios de monte, incapaces de asumir por sí solos la gestión de miles de hectáreas forestales.

Imagen de una de las columnas de humo producida por el incendio forestal en el Pico del Lobo, en Peñalba de la Sierra (Guadalajara) - EFE/Nacho Izquierdo.
Imagen de archivo del incendio del pasado año en Pico del Lobo, en Peñalba de la Sierra (Guadalajara) - EFE/Nacho Izquierdo

La Asociación Forestal Alcarreña exigió este lunes, 13 de julio de 2026, un plan de gestión urgente para los montes de la provincia de Guadalajara y advirtió del peligro creciente de grandes incendios forestales en un territorio que acumula más de 810.000 hectáreas de superficie forestal, de las cuales más de 600.000 corresponden a monte arbolado. La entidad vinculó su llamamiento a los dramáticos sucesos registrados en la provincia de Almería, cuyo incendio ha vuelto a evidenciar la extrema peligrosidad que han adquirido los fuegos forestales en el contexto actual de cambio climático y despoblación rural.

"Queremos expresar todo nuestro cariño y apoyo a las personas que han sufrido esta tragedia. Cada gran incendio forestal nos recuerda que detrás de las cifras hay vidas, familias y pueblos enteros marcados para siempre", señaló Sonia Pérez Mazarío, presidenta de la Asociación Forestal Alcarreña y CEO de GEA Forestal, en el comunicado remitido por la organización.

La Forestal Alcarreña subrayó que los acontecimientos de Almería resultan especialmente dolorosos para quienes trabajan en el sector forestal en Guadalajara, provincia que guarda una memoria trágica en este ámbito. En julio de 2005, el incendio de La Riba de Saelices acabó con la vida de once miembros del retén de extinción y arrasó cerca de 13.000 hectáreas del Parque Natural del Alto Tajo, convirtiéndose en una de las mayores tragedias forestales de la historia reciente de España. Veintiún años después, advierte la asociación, la amenaza continúa siendo la misma, aunque las condiciones son hoy aún más complejas.

Un patrimonio forestal sin gestión suficiente

España posee uno de los mayores patrimonios forestales de Europa. Según el último Inventario Forestal Nacional del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), el país cuenta con más de 28 millones de hectáreas de superficie forestal, lo que representa aproximadamente el 56% del territorio nacional, de las cuales cerca de 19 millones corresponden a superficie arbolada. El Inventario refleja, además, una tendencia ecológica positiva: los bosques españoles siguen creciendo en superficie y volumen de madera.

Sin embargo, ese crecimiento entraña un riesgo de primer orden. Cada año aumenta la biomasa existente en los montes y una parte relevante de ese incremento permanece sin gestionar, convirtiéndose en combustible disponible cuando coinciden altas temperaturas, sequías prolongadas y episodios de viento. La Asociación Forestal Alcarreña insiste en que los incendios no se combaten únicamente con más medios de extinción: la mejor herramienta, defiende, sigue siendo la prevención mediante una gestión forestal activa y continuada.

Guadalajara: una provincia eminentemente forestal

La situación resulta especialmente preocupante en la provincia de Guadalajara. Con 810.000 hectáreas forestales y más de 600.000 de monte arbolado, Guadalajara es una de las provincias con mayor peso forestal del centro peninsular, un territorio donde el monte constituye uno de sus principales recursos naturales, ambientales y económicos. Sin embargo, gran parte de ese patrimonio se localiza en zonas afectadas por un grave problema demográfico que dificulta su conservación y gestión.

La despoblación, un factor de riesgo estructural

Aproximadamente el 70% de la superficie forestal española pertenece a propietarios privados, mientras que el 30% restante corresponde a Montes de Utilidad Pública, cuya gestión depende de las administraciones. Dentro de la propiedad privada se incluyen también numerosos montes patrimoniales pertenecientes a los ayuntamientos.

En Guadalajara, esta circunstancia se agrava por la despoblación. La mayor parte de la superficie forestal coincide con las comarcas de la Sierra Norte y el Señorío de Molina-Alto Tajo, declaradas zonas de extrema despoblación y con algunos de los índices demográficos más bajos de España. Existen municipios cuya densidad de población apenas alcanza entre 1 y 2 habitantes por kilómetro cuadrado, un territorio que ha sido denominado en numerosas ocasiones la "Siberia española".

"Durante generaciones, el monte fue fuente de empleo, riqueza y fijación de población. Hoy muchos municipios son propietarios de miles de hectáreas forestales, pero apenas cuentan con recursos económicos, medios técnicos o personal suficiente para mantenerlas en condiciones adecuadas", advierte la organización, que plantea una pregunta que considera inevitable: ¿cómo van a poder gestionar adecuadamente miles de hectáreas de monte municipios que, en algunos casos, apenas cuentan con veinte vecinos empadronados?

La respuesta, según la asociación, es evidente: no pueden hacerlo solos. Los escasos ingresos que generan actualmente los aprovechamientos forestales impiden financiar tratamientos selvícolas, limpiezas, desbroces, mantenimiento de cortafuegos, mejora de pistas forestales o actuaciones preventivas imprescindibles para reducir el riesgo de incendios. Como consecuencia, año tras año aumenta la biomasa acumulada en los montes y se crea un escenario especialmente propicio para que cualquier ignición alcance dimensiones catastróficas.

Gestionar el monte es proteger personas

La Asociación Forestal Alcarreña defiende que la gestión forestal no debe entenderse como un gasto, sino como una inversión. Los tratamientos selvícolas, el aprovechamiento sostenible de la madera, la biomasa forestal, el pastoreo extensivo o la recuperación de usos tradicionales del monte contribuyen a reducir la carga de combustible, mejorar la salud de las masas forestales, incrementar su capacidad de adaptación al cambio climático y proteger tanto a las personas como al patrimonio natural.

"Cuando hablamos de gestión forestal no hablamos únicamente de árboles. Hablamos de proteger vidas humanas, de conservar nuestros pueblos, de generar empleo en el medio rural y de preservar un patrimonio natural que pertenece a toda la sociedad", subrayó Pérez Mazarío.

Un llamamiento a las administraciones

La entidad considera imprescindible impulsar una estrategia decidida de apoyo a la gestión forestal sostenible, especialmente en provincias como Guadalajara, donde el monte ocupa la mayor parte del territorio y constituye un elemento esencial para el desarrollo rural. Entre sus demandas concretas figuran incrementar las inversiones destinadas a prevención, facilitar la rentabilidad de los aprovechamientos forestales, reforzar el apoyo técnico y económico a los pequeños municipios propietarios de montes y promover políticas que conviertan el sector forestal en un motor de empleo y fijación de población.

"No podemos resignarnos a que nuestros montes solo sean noticia cuando arden. La prevención siempre será más eficaz y mucho menos costosa que la reconstrucción. Gestionar el monte significa proteger vidas, conservar biodiversidad, impulsar la economía rural y evitar que tragedias como las vividas en Guadalajara en 2005 o en Almería vuelvan a repetirse. Nuestros montes necesitan una gestión activa. Y nuestros pueblos necesitan el apoyo de todas las administraciones para poder llevarla a cabo", concluyó la presidenta de la Asociación Forestal Alcarreña.

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