El alcalde de Sacedón exige el cese del delegado del Gobierno por el trasvase

El alcalde de Sacedón (Guadalajara), Francisco Pérez Torrecilla, del PSOE, exigió este martes el "cese inmediato" del delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, también socialista, por "justificar la continuidad" del trasvase Tajo-Segura tras unas declaraciones en las que el representante gubernamental advirtió de que el trasvase "nunca tendrá un fin si con ello se estrangula la economía" de Murcia y la Comunidad Valenciana.

Pérez Torrecilla calificó esas palabras de "escandalosas" y afirmó que traspasan "una línea que hace imposible que Sabrido siga ejerciendo como máxima representación territorial del Gobierno de España en Castilla-La Mancha", en una nota de prensa emitida por el Ayuntamiento de Sacedón.

El alcalde de Sacedón (Guadalajara), Francisco Pérez Torrecilla, en una imagen de archivo en rueda de prensa

El alcalde de Sacedón (Guadalajara), Francisco Pérez Torrecilla, del PSOE, exigió este martes el cese del delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, también socialista, después de que el lunes el representante del Ejecutivo central en la región afirmase que el trasvase Tajo-Segura "nunca tendrá un fin si con ello se estrangula la economía" de la Región de Murcia y la Comunidad Valenciana, y que Castilla-La Mancha es una región "que exige solidaridad pero que también es muy, muy solidaria". La petición de cese, formulada a través de una nota de prensa del Ayuntamiento de Sacedón, abre un conflicto sin precedentes entre un cargo electo municipal del PSOE y el máximo representante del Gobierno central en la región, ambos del mismo partido.

Pérez Torrecilla fue taxativo al rechazar que la salida de Sabrido pueda ser voluntaria: "No pedimos su dimisión porque no esperamos que quien demuestra semejante incomprensión del problema sea capaz de asumir voluntariamente la responsabilidad de sus palabras. Exigimos que sea cesado". Junto a esa exigencia, el regidor reclamó un relevo que respondiera a un perfil distinto: "Castilla-La Mancha merece un delegado del Gobierno que conozca la realidad de esta tierra y que, como mínimo, no justifique su sacrificio permanente para proteger intereses económicos ajenos".

"A nosotros sí se nos puede estrangular"

El núcleo de la crítica de Pérez Torrecilla fue la asimetría que, a su juicio, establecen las palabras de Sabrido entre dos economías: la del Levante, que el delegado protegería de cualquier "estrangulamiento", y la de los municipios ribereños de la cabecera del Tajo, que llevarían décadas absorbiendo las consecuencias del trasvase sin que ello merezca la misma consideración. "Parece que para el delegado existe una economía que no puede ser estrangulada y otra que puede llevar décadas pagando la factura sin que pase absolutamente nada", denunció el alcalde.

El regidor hizo explícita esa desigualdad con una secuencia de preguntas directas: "¿Y nuestra economía? ¿Y las empresas de Sacedón? ¿Y nuestro turismo, nuestros empleos, nuestros vecinos y nuestro futuro?". Y añadió: "A nosotros sí se nos puede estrangular. A nosotros sí se nos puede condenar a vivir junto a embalses esquilmados para mantener un modelo económico construido a cientos de kilómetros con un agua que no tienen".

Entrepeñas y Buendía, "reserva estructural al servicio del Levante"

El Ayuntamiento de Sacedón aprovechó la nota de prensa para recordar que lleva años denunciando que los embalses de Entrepeñas y Buendía son tratados como "una reserva estructural al servicio del Levante", y reclamando que la demanda se adapte a los recursos realmente disponibles, en lugar de convertir el agua del Tajo en "una garantía permanente para una planificación económica ajena a la cuenca cedente".

Pérez Torrecilla rechazó además la apelación a la solidaridad que realizó Sabrido al referirse a Castilla-La Mancha como una región "muy solidaria". Para el alcalde, ese concepto ha sido desvirtuado: "Solidaridad es ayudar cuando existe una necesidad. Convertir durante décadas a una comarca en suministradora obligatoria para que otra pueda seguir creciendo sin adaptar su demanda a sus recursos tiene otro nombre".

"Que no hable en nombre de Castilla-La Mancha"

Uno de los pasajes más duros de la nota del Consistorio de Sacedón fue la advertencia directa sobre los límites del cargo de Sabrido y su legitimidad para representar a la región. "Que no hable en nombre de Castilla-La Mancha. No tiene ningún derecho a presentar como voluntad de nuestra región seguir soportando indefinidamente el trasvase", reclamó Pérez Torrecilla, quien trazó una distinción institucional que consideró "bastante importante": "Él representa al Gobierno de España en Castilla-La Mancha. No representa a Castilla-La Mancha ante el Gobierno de España".

El alcalde reconoció que Sabrido tiene la obligación de explicar y defender las decisiones del Gobierno que lo nombró, pero fijó un límite: "Lo que no vamos a aceptar es que convierta a Castilla-La Mancha en coartada de esas decisiones y nos dé además lecciones de solidaridad mientras desde los municipios ribereños llevamos décadas viendo cómo nuestro principal recurso natural sale por el canal".

Un historial de críticas al delegado

Las declaraciones de Sabrido del lunes no fueron el primer motivo de fricción con el Ayuntamiento de Sacedón. El Consistorio ya le había acusado anteriormente de mantener una posición "tibia, equidistante y colaboracionista" ante los intereses de la agroindustria levantina, después de que el Gobierno continuase autorizando derivaciones mientras permanecía pendiente la modificación de las reglas de explotación del trasvase, que "deberían haberse cambiado hace más de dos años".

Para Pérez Torrecilla, las nuevas declaraciones de Sabrido eliminan ya cualquier ambigüedad sobre la posición del delegado: "Ahora sabemos perfectamente dónde está. Cuando habla de evitar que se estrangule una economía mientras acepta que continúe el sacrificio de la nuestra, está estableciendo claramente qué territorio considera prioritario. Y alguien que piensa así no puede pretender hablar en nombre de Castilla-La Mancha, no está a la altura del cargo". El enfrentamiento sitúa el conflicto del trasvase Tajo-Segura, uno de los más persistentes de la política hídrica española, en el centro de la pugna interna del PSOE entre sus bases territoriales en la cabecera del río y la línea sostenida por el Ejecutivo de Pedro Sánchez ante las comunidades del arco mediterráneo.