Ester Expósito, Vinicius y Mbappé: el triángulo de fuego del Real Madrid
Según recoge La Razón, Mbappé, Ester Expósito y Vinicius. Son tres nombres capaces de incendiar simultáneamente las páginas de deportes, las revistas de moda, las tertulias de televisión y cualquier grupo de WhatsApp del madridismo militante. Si por separado ya son dinamita pura, juntos forman material altamente inflamable. En este triángulo se funden amistad, rivalidad futbolera, celebridad y lucha por el poder dentro del club madridista, el más emocional del planeta. También muchos rumores que, inevitablemente, disparan la imaginación.
El punto de ignición llegó esta primavera, cuando comenzaron a circular imágenes de Mbappé junto a Expósito en Italia mientras el Real Madrid atravesaba una crisis deportiva de proporciones bíblicas. Cerdeña, restaurantes de lujo, avión privado... El cóctel, de por sí perfecto, lo completó Vinicius.
El delantero, con el corazón roto tras la ruptura con su novia Virginia Fonseca, afeó a su compañero el modo de recuperarse de su lesión. Fuera del terreno de juego, ambas estrellas tienen gustos similares, incluso en la decoración de sus casas. El mismo sofá de líneas rectas y el mismo salón amplio. Aunque el resto pertenece a las habladurías, en medio de la polémica ha aparecido el recuerdo de un supuesto idilio en el pasado con Expósito que anima a hablar de esos otros «traspasos» fuera del campo que, de paso, atizan las brasas.
Vinicius fue durante mucho tiempo el jugador visceral, perseguido e imperfecto, pero conectado con la grada. Mbappé, en cambio, aterrizó siendo estrella. Más marca que delantero y más de París que de Chamartín. Cuando el equipo empezó a desmoronarse esta temporada, arreciaron las comparaciones. Vinicius aparecía como el futbolista sacrificado y competitivo mientras la imagen de Mbappé se quedaba en la crónica social con el glamour mediterráneo y de la actriz.
¿El problema es realmente Ester? Las críticas crecen hasta niveles delirantes. Pitos en el Bernabéu, campañas online, peticiones simbólicas para vender a Mbappé y mucha tensión. La situación ha alcanzado tal temperatura que incluso las crónicas describen un vestuario fracturado, lleno de egos, disputas internas y luchas de jerarquía. Expósito, sin embargo, parece disfrutar el momento con una tranquilidad pasmosa. Viene de «Élite» y de sobra sabe que no hace falta confirmar ni desmentir, que el misterio cotiza más alto que una explicación. Y mientras el vestuario del Madrid filtra celos y conflictos entre las dos superestrellas, la actriz ha decidido permanecer impecable, inmune al barro y segura de multiplicar todavía más su atracción.