El espejo del alma de José Bono: retoques de cuatro cifras al sol del Caribe

Allí, bajo el sol tropical, la piel se tensa y la vida parece extraordinariamente ordenada
El expresidente de Castilla-La Mancha y del Congreso de los Diputados, José Bono, en una imagen de archivo
El expresidente de Castilla-La Mancha y del Congreso de los Diputados, José Bono, en una imagen de archivo

Un artículo de Marta Boira publicado en La Razón

Hay políticos que, tras abandonar la primera línea, optan por la discreción. Otros eligen el Caribe. José Bono, siempre estratégico, parece haber entendido que el verdadero retiro no consiste en desaparecer, sino en brillar… adecuadamente. Todo comenzó, según recuerdan las hemerotecas capilares, con uno de aquellos trasplantes pioneros que, en su día, parecían audacia y hoy son casi trámite administrativo. Un injerto serio en clínica reputada no baja, según mercado, de los 6.000 a 12.000 €. Añadan revisiones, PRP, vitaminas estratégicas y mantenimiento anual, y entenderán que aquello no fue un gesto aislado: fue una declaración de intenciones. Allí nació su segunda juventud… folicular.

En las últimas fotografías, el tercio superior del rostro aparece notablemente más relajado, con arrugas suavizadas de esa manera que suele asociarse a la toxina botulínica (en torno a 350€ por sesión). También se aprecia menor flacidez facial y un contorno más definido en pómulos y barbilla, efectos que en el mercado estético suelen lograrse mediante técnicas como la bioplastia (aproximadamente 450 €). Las bolsas inferiores parecen haber reducido su protagonismo, algo compatible con una posible blefaroplastia inferior, intervención que ronda los 2.200 €, y la zona submentoniana muestra una firmeza que algunos especialistas relacionarían con procedimientos como la liposucción cervical (alrededor de 4.000 €).

Nada excesivo. Todo estratégicamente medido. IPL, Clear & Brilliant, bioestimuladores como Prophilo (350 a 500 euros por vial), sesiones periódicas que convierten la dermatología en disciplina casi espiritual. Si uno suma con discreción aritmética, la inversión anual puede situarse entre 15.000 y 30.000 euros. No es una cifra escandalosa; es una cifra reveladora. Habla de prioridades. Y luego está la República Dominicana, ese paraíso donde todo parece más claro. La luz es limpia, el mar es transparente y las biografías adquieren un brillo especial. El Caribe tiene esa virtud: suaviza arrugas y matiza memorias. Allí, bajo el sol tropical, la piel se tensa y la vida parece extraordinariamente ordenada. Mientras algunos compatriotas practican la austeridad por necesidad, otros la practican solo en el discurso. Nada ilegal, naturalmente. Simplemente estilos de vida distintos. Que el patrimonio, cutáneo o vital, se conserva con la misma facilidad con la que el sol acaricia la arena blanca. Bono no exagera. No infla. No teatraliza. Optimiza. La política envejece. Y a él, no.

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