El abogado de Iñaki Urdangarin la lía contando la verdad callada sobre Cristina

El letrado del ex duque de Palma habla de la relación de la pareja, del proceso judicial y, atención, se pronuncia sobre Ainhoa Armentia.
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El abogado de Iñaki Urdangarin la lía contando la verdad callada sobre Cristina

Según recoge EsDiario, en un giro inesperado que nadie vio venir, el abogado y amigo íntimo de Iñaki UrdangarinMario Pascual Vives, ha decidido abrir la boca para contar cómo era realmente la vida en pareja del ex duque de Palma con la Infanta Cristina. Y lo ha hecho con una sinceridad que roza lo indiscreto, revelando por primera vez detalles de la intimidad conyugal que hasta ahora permanecían blindados tras los muros de Zarzuela y los despachos legales.

"Conviví con ellos muchísimos años, muchísimo tiempo, y la impresión que yo he tenido siempre, hasta determinado momento, es que eran una pareja muy fuerte", ha soltado ante los micrófonos, pintando un retrato de solidez matrimonial que choca frontalmente con los rumores que han corrido como pólvora durante años.

Lo más llamativo –y grave– es que, por primera vez, alguien del círculo más cercano se atreve a hablar de las entrañas de ese matrimonio real. Pascual Vives no solo defiende que la relación era "sólida hasta el último momento" antes de la cárcel, sino que apunta directamente al ingreso en prisión de Urdangarin como el punto de no retorno: "En el momento en que él sale de prisión, yo me enteré al cabo de muchos meses que la situación se había estropeado".

Estamos hablando de intimidades de la Infanta Cristina, hermana del Rey Felipe VI, que se ven expuestas al escrutinio público por boca de quien debería ser el guardián del silencio profesional. Unas declaraciones que, aunque pretendan limpiar la imagen de la pareja, terminan aireando lo que muchos consideraban terreno vedado.

Y no se queda ahí: el letrado también alaba a la actual pareja de Urdangarin, Ainhoa Armentia, como "una persona extraordinaria" y recuerda cómo le apoyó en los duros días de Brieva, hasta el punto de organizar bicicleta y libros en la celda. Todo mientras desmiente bulos como que la Casa Real pagó sus honorarios –"fueron siempre pagados por mi cliente y su esposa, su alteza real la infanta doña Cristina"–, corrigiendo incluso al rey emérito en sus memorias.

Al final, este testimonio nos deja un sabor agridulce: por un lado, humaniza a una pareja destrozada por el caso Nóos y 26 años de altibajos; por otro, rompe un tabú al sacar a la luz detalles privados de la Infanta que, en un país monárquico, deberían permanecer en la esfera íntima. Si hasta el abogado más fiel cuenta estas cosas, ¿qué nos quedará por saber cuando salgan las memorias de Urdangarin el año que viene? La Corona, una vez más, ve cómo su privacidad se evapora en nombre de la "transparencia" selectiva. Y eso, francamente, no beneficia a nadie.

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