Una familia rota y un juicio pendiente: el calvario que destroza a Anabel Pantoja

Se cumple el primer aniversario de la hospitalización de la hija de Anabel Pantoja. Desvelamos cómo está ahora la familia
La relación entre David y Merchi, la madre de Anabel Pantoja, en el punto de mira
Una familia rota y un juicio pendiente: el calvario que destroza a Anabel Pantoja

Según recoge Lecturas, "hace once días se paralizó mi vida”. Aquel día de enero de 2025, Anabel Pantoja se armaba de valor y se atrevía a lanzar un comunicado en redes sociales. Llevaba once días velando por la vida de su hija, que permanecía ingresada, con pronóstico reservado, en la Unidad de Medicina Intensiva del Hospital Materno Infantil de Gran Canaria. Y, todavía, le quedaba una última angustia más a la que hacer frente: su investigación, tanto a ella como a su pareja, David, por un presunto delito de maltrato infantil. 

Una crisis de llanto que acabó en hospitalización

Los hechos se desarrollaron de la siguiente manera. El 9 de enero, estos padres, que hacía tan solo dos meses que se habían iniciado en la crianza, visitaban un centro comercial de Gran Canaria. Mientras Anabel hacía un par de recados, David permaneció en el coche con la menor. La siguiente información de la que se dispone hace referencia a una crisis de llanto que sufre la pequeña. Algo tan llamativo y descontrolado que los padres, preocupados, deciden llevarla a una clínica privada. 

En el centro médico los profesionales no son capaces de hacer frente a lo que sucede con la pequeña paciente y prefieren pedir otra opinión, así que toman la decisión de trasladarla, en ambulancia, al Hospital Materno de la isla. La angustia de los padres es máxima. Y su pesadilla no ha hecho más que dar comienzo. 

Tras un primer paso por observación, la menor es llevada a una zona mucho más vigilada, la UMI. Ahí permaneció ingresada los siguientes 10 días. Los padres no sabían qué esperar de este paso por el hospital. Estaban asustados y temían por su pequeña. Se aferraban a sus seres queridos, quienes, en un momento tan delicado, no les abandonaron. Todo lo contrario.

Hasta Gran Canaria se desplazaron familiares y amigos de Anabel y David. Nadie quiso dejarlos solos en un momento crucial. La pareja, después de celebrar sus primeras y emotivas navidades como padres, se topaban con el peor susto de sus vidas. Por el hospital pasaron de Isa Pantoja, a Kiko Rivera, Susana Molina, Belén Esteban y, por supuesto, los tíos de la influencer, Isabel y Agustín PantojaTodos dejaban a un lado sus diferencias para reconfortar al miembro de la familia que siempre lo ha dado todo por ellos. 

Los primeros días la sensación de angustia no decreció. Todos estaban pendientes de una pequeña mejora, de un resultado que pueda arrojar algo de luz a lo que le sucedía a la niña; pero entonces fue cuando se filtró la noticia que removió, aún más, la compleja situación: los padres estaban siendo investigados por presunto delito de maltrato infantil. 

Un juicio en el aire

Cuando la pequeña ingresó en el centro esta presentaba unas determinadas lesiones que llevó a los médicos a actuar y a activar el protocolo anti-maltrato. Se iniciaron entonces los cauces habituales. Tras esta primera denuncia de oficio llegó el examen del médico forense que debía remitir un parte de lesiones al Juzgado. El siguiente paso fue llamar a declarar a los dos progenitores de la bebé. 

Cuatro horas duró la declaración de Anabel ante el juez. Cuatro horas en las que su versión no habría coincidido con la de su pareja. Entre lo expuesto por uno y por otra, existían supuestas contradicciones. En ocasiones, su discurso parecía omitir importantes detalles.

Hasta que los padres no hubieron declarado ante el juez, la niña no subió a planta. Después de esto, todo fue más rápido y, para el 27 de enero, esta recibió el alta. A pesar de que la investigación estaba abierta, en ningún momento a los padres se les retiró la custodia de la menor. Lo cual ya es bastante tranquilizador.

Doce meses más tarde, el caso permanece abierto. El juez ya ha recabado todas las declaraciones y pruebas necesarias, pero el caso está en ‘stand by’. Ni se archiva, ni hay fecha de juicio. Un punto muerto y una aparente calma chicha que transmite una falsa sensación de tranquilidad a los padres.

Merchi y David no se hablan

El asunto todavía no está cerrado y esto acabaría con los nervios de cualquiera. Y más ante un tema tan delicado como este. De ahí que, los últimos meses hayan estado repletos de tensión dentro de la familia.

Anabel y David se empeñan en mostrar una imagen de unión que dista mucho de ser la que reina en su entorno familiar. El malestar entre la madre de Pantoja, Merchi, y el novio de esta es evidente. Cuando comparten espacio, como cuando hace un par de meses se celebró el cumpleaños de la niña, suegra y yerno no se dirigen la palabra. Y, a la hora de pasar las navidades, otro tanto. Ninguno quería compartir mesa y mantel con el otro. Esto ha obligado a Anabel a hacer verdaderos malabarismos a la hora de contentar a ambas y exigentes partes, por un lado, su madre, y por otro, el padre de su hija, al hombre que, quiera o no, estará unida de por vida. 

Mientras sale la fecha de un juicio todavía en el aire, la andaluza lo tiene claro: va a disfrutar de todo cuanto pueda, sin preocuparse de lo que está por venir. Hasta ahora, todos los pasos judiciales que le han pedido que de, le han salido muy bien, así que, sin perder la esperanza, y convencida de que es la mejor madre que su hija puede tener, Anabel echa la vista atrás y se asombra con que hace solo un año estuviera encarando el episodio más cruel de su vida. En doce meses la vida cambia por completo. 

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