Llevaba "un kilo como mula": lo que no cuenta Mosquera de su marido preso

Regresa de ver a su marido en una cárcel de París. En 30 minutos que duró el vis a vis le explicó por qué llevaba droga en su estómago
Se destapa el oscuro y turbio asunto que tendría al marido de Raquel Mosquera en prisión
Llevaba "un kilo como mula": lo que no cuenta Mosquera de su marido preso

Según recoge La Razón, Raquel Mosquera se sienta de nuevo en ‘De viernes’, tras regresar de París. En la capital francesa no ha viajado para hacer turismo, aunque recorriese las calles de la ciudad del amor junto a Santi Acosta. La excusa de su periplo era reencontrarse con su marido, a quien no veía desde hacía 8 meses. Se le han hecho eternos, especialmente por las circunstancias que les separa. Isi fue detenido por portar en su estómago droga en el aeropuerto de la capital gala. Entró en prisión de manera provisional, a la espera de juicio. Se celebró y ha sido condenado y hasta 2027 no podrá regresar a casa.

Su mujer dice estar esperándole, aunque confía en que pueda demostrar de alguna manera su inocencia. Tuvo ocasión de verle en dos ocasiones en su fin de semana parisino. La primera le notó mal, “sobre todo en los ojillos”, desmejorado y con la voz “acongojaíllo”. Echa de menos lo que ha dejado fuera, no tuvo oportunidad de explicarle lo que sucedió y el motivo de su delito, pues se entretuvieron con besos de película y abrazos anhelados. Al día siguiente volvió a verle entre rejas y esta vez sí que le detalló por qué se convirtió en “mula” y llevaba droga escondida en su cuerpo. Hoy cuenta cómo fue esa conversación.

Raquel Mosquera cree en la inocencia de Isi

La peluquera ha agradecido la compañía de Santi Acosta en París, porque ha descubierto que “es una persona entrañable, no es lo que se ve aquí”. Todo ríen a carcajadas. Después entra en materia y reconocer estar “más aliviada porque primero vi a mi marido, lo principal, y porque también sé lo que ocurrió”. Está triste por haberle dejado ahí, en la cárcel, porque ha visto en su rostro que “estos ocho meses le han pasado factura”. Hecho el matiz, todos quieren saber qué sucedió y ella comienza a narrar la versión de su marido.

Raquel Mosquera contextualiza y explica que su marido estaba levantando un hotel “pequeñito” en Nigeria. Por ello le mandaba mensualmente dinero a “un familiar muy cercano” para pagar el acomodo del negocio. El caso es que el familiar se lo gastó “porque lo necesitaba para él y su familia” y ahí es cuando Isi pidió ayuda a “un grupo o una banda” para que le hiciesen de “prestamistas”. No pudo hacer frente a la deuda y su mujer dice que “esto es muy fuerte y muy duro, pero estaba incluso amenazado de muerte”.

“Isi fue quien se enfrentó a esa situación y le dijeron que si no devolvía el dinero, la única forma era pasando lo que pasó mi marido, así de claro”. José Antonio León le pregunta a cuánto ascendía la deuda. Ella no lo sabe, no ha visto sentencias, no le han hablado de cifras pero, tras la visita, “calcular como un kilo”. Raquel Mosquera cree que su marido fue utilizado por los “prestamistas”, que dieron el soplo para que le detuviesen a él y “pasar por otro lado ellos una mayor cantidad”. Ahora bien, ella misma recalca que “esto no se sabe, pero puede ser”. Ahora su marido debe demostrar que su marido fue extorsionado para cometer el delito por el que ya cumple condena.

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