El calvario de Antonio Montero y Marisa Martin Blázquez: su casa destrozada

Y con una deuda de casi 30.000 euros
Antonio Montero y Marisa Mártín Blázquez, desesperados: el "calvario" que sufren
El calvario de Antonio Montero y Marisa Martin Blázquez: su casa destrozada

Según recoge La Razón, hace unos meses, Marisa Martín Blázquez denunciaba públicamente estar siendo víctima de un inquiokupa. Una voz más en contra de los inquilinos que dejan de pagar y causan un agujero inmenso en la economía del propietario. La periodista, al igual que su marido, Antonio Montero, han aprovechado el altavoz de su puesto de trabajo en Telecinco para pedir justicia. Ésta no llegaba y el entuerto se ha resuelto fuera de la vía judicial, a través de una mediación institucional. Así, después de más de dos años de impagos y una deuda que casi 30.000 euros, ha logrado recuperar su vivienda de Torrelodones.

Así lo ha anunciado feliz la propia colaboradora de ‘Vamos a ver’, que ya puede entrar de nuevo en su residencia de Madrid. Un okupada por una familia que no hacía frente a las cuotas del alquiler, aunque sí se permitía otros lujos como coches de alta gama, salidas de ocio e incluso fumar, como se quejaba el matrimonio de periodistas. “Por fin vuelvo a tener mi casa”, se alegra, aunque también destaca que “hay que cambiar los baños, la cocina, pintar, acuchillar la tarima… tengo que meter un dinerito para arreglar la vivienda”. Pero ya es suya de nuevo y no podría estar más feliz.

Marisa Martín Blázquez gana el pulso al inquiokupa

La periodista al servicio de Mediaset se siente una privilegiada, pues ella sí que podía hacer frente a los gastos. Otros afectados por los okupas no tienen tanta suerte: “Gracias a Dios, yo me puedo permitir vivir sin esto, pero hay mucha gente que no”. De ahí que siga recalcando la desprotección institucional que sienten los propietarios ante el peligro de la okupación: “No se puede vivir en este país con estas leyes que protegen a los inquiokupas. Para eso pago impuestos, para que haya vivienda social”.

Tan claro lo tiene, que sentencia que “voy a reclamarlo todo”. Iniciará una nueva batalla para que se haga justicia más allá de recuperar su vivienda. Sus miras están puestas alto y no precisamente con el Ayuntamiento de Torrelodones, donde encontró no solo apoyo, sino también una solución.

Tal y como desvela Marisa Martín Blázquez, fue la propia alcaldesa quien se ocupó de mediar en este conflicto: “Denuncié públicamente aquí la situación que tenía. Desde aquí, quiero agradecer a Almudena Negro la labor que está haciendo en el pueblo”. La edil la llamó directamente para informarle que podía recoger las llaves. El inquiokupa se había ido “hacía diez días, pero que estaban de viaje en el extranjero. Hay que tener morro. Intento no llevármelo a lo personal porque me hace daño físico y psicológico”.

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