Las agresiones sexuales de Julio Iglesias a sus jovenes trabajadoras: "Me usaba"

Dos extrabajadoras de las mansiones de Julio Iglesias han denunciado al cantante por agresiones sexuales repetidas en 2021, en un entorno de control extremo y abuso de poder. Una de ellas asegura que Iglesias “me usaba casi todas las noches”, mientras la investigación periodística de elDiario.es y Univision destapa un sistema de vigilancia, presiones y tocamientos no consentidos dentro de sus residencias del Caribe.
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Las agresiones sexuales de Julio Iglesias a sus jovenes trabajadoras: "Me usaba"

Una investigación periodística internacional liderada por elDiario.es en colaboración con Univision Noticias ha destapado acusaciones de agresiones sexuales, presión abusiva y un entorno laboral de control extremo protagonizadas por el cantante español Julio Iglesias contra dos de sus extrabajadoras en 2021, cuando el artista tenía 77 años. Las declaraciones, recogidas tras más de tres años de indagación exhaustiva por parte de los medios, han generado un impacto mundial inmediato y han sido resonadas por diarios y agencias de noticias en Europa, América y Asia, alimentando el debate sobre el poder, el abuso sexual y la vulnerabilidad de trabajadores en contextos privados de lujo.

Testimonios de explotación y agresión

Las denunciantes, cuyas identidades han sido protegidas mediante nombres ficticios —Rebeca y Laura— explican que fueron contratadas en 2021 para trabajar en las mansiones del cantante en Punta Cana (República Dominicana) y Lyford Cay (Bahamas) bajo la promesa de salarios dignos y condiciones atractivas. Sin embargo, según sus relatos detallados a elDiario.es, el presunto paraíso de trabajo se transformó rápidamente en un entorno de aislamiento, humillación y abuso físico y sexual.

Rebeca, empleada del servicio doméstico, declaró que fue llamada repetidamente a la habitación de Iglesias casi todas las noches durante su estancia para mantener encuentros sexuales en contra de su voluntad, describiendo situaciones de penetraciones forzadas, intimidación y vejaciones. “Me usaba casi todas las noches. Me sentía como un objeto, como una esclava”, relató.

Laura, fisioterapeuta contratada por el mismo período, relató episodios de besos no consentidos y tocamientos íntimos por parte de Iglesias durante sus funciones, incluso en espacios comunes como la playa y la piscina de la villa, donde él se acercaba a tocarla sin permiso. Este tipo de intercambios, según las denunciantes, no eran eventos aislados sino que se repetían en un contexto laboral en el que la figura del artista y su poder económico dominaba cada aspecto del ambiente.

Un ambiente laboral opresivo y control total

Los testimonios recopilados por los medios señalan que las mansiones de Iglesias operaban con jerarquías rígidas y un control absoluto sobre la vida de las trabajadoras. Tal y como recoge la investigación, a las empleadas se les exigía permanecer dentro de la propiedad sin salir libremente, con restricciones casi totales a sus movimientos y contactos con el exterior. Sus familiares solo tenían noticias de ellas a través de llamadas o mensajes esporádicos desde los teléfonos que podían usar bajo supervisión.

Este control se extendía a aspectos íntimos de sus vidas. Las empleadas detallaron que eran objeto de supervisión constante, desde el volumen de la comida en sus platos hasta preguntas intrusivas sobre su vida personal, incluyendo cuestiones sobre novios, masturbación y otras esferas de su intimidad. Según una de las testimonias, Iglesias les decía a las trabajadoras: “Tu único amigo soy yo”, reforzando un clima de dependencia emocional y aislamiento.

Además, parte del personal de mayor rango dentro de la casa —incluida la encargada de recursos humanos— fue señalado por las denunciantes como cómplice o facilitador de estas situaciones. En varios casos, estas superiores jerárquicas no solo tenían conocimiento de las solicitudes sexuales de Iglesias, sino que presionaban a las trabajadoras para que accedieran a ellas bajo la amenaza implícita de perder el empleo.

Documentación y evidencias

A diferencia de muchas denuncias que se basan únicamente en relatos orales, elDiario.es y Univision detallan que las versiones de las dos mujeres fueron corroboradas con documentación objetiva. Los periodistas accedieron a fotos, registros de llamadas, mensajes de WhatsApp, constancias laborales y resultados de exámenes médicos y ginecológicos que coinciden con los periodos y condiciones laborales descritos por las denunciantes. También se incluyeron pedidos de permisos migratorios y documentos que acreditan la relación laboral entre las mujeres y el equipo de Iglesias.

Parte de estos documentos muestran que en junio de 2021 las trabajadoras del servicio doméstico fueron sometidas a pruebas médicas y exámenes relacionados con enfermedades de transmisión sexual, bajo instrucciones del equipo de Iglesias, lo que, según las denunciantes, formaba parte del ambiente de control y vigilancia constante al que estaban sometidas.

Intentos de contacto y ausencia de respuesta

Antes de publicar sus conclusiones, los equipos de investigación de elDiario.es y Univision afirmaron haber intentado contactar repetidamente a Julio Iglesias, a su equipo legal y a la encargada de personal de las residencias para ofrecerles la oportunidad de responder a las acusaciones. Se enviaron correos electrónicos, mensajes de WhatsApp y cartas físicas a las residencias del cantante en Florida y Punta Cana, sin recibir respuesta alguna al cierre de la investigación periodística.

Reacciones internacionales y repercusión mediática

La noticia ha sido recogida de inmediato por medios de comunicación de primer nivel en España, como La Sexta y El Periódico, así como por agencias internacionales en Reino Unido, Estados Unidos y otras regiones, que enmarcan las acusaciones en el contexto más amplio de los movimientos globales contra el abuso sexual y el acoso en ámbitos de desigualdad de poder.

Organizaciones de defensa de derechos humanos han expresado su atención ante la información, subrayando la importancia de que los relatos de las trabajadoras sean escuchados y respetados, y que se garantice su acceso a mecanismos de justicia. Aunque hasta el momento no se han anunciado cargos penales formales ni investigaciones judiciales públicas contra Iglesias, la intensidad y consistencia de las evidencias recabadas han generado llamados en varios países para que las autoridades pertinentes examinen las acusaciones con rigor.

Contexto y debate público

La figura de Julio Iglesias, uno de los artistas españoles más famosos internacionalmente, multipremiado y con décadas de carrera, convierte este caso en un asunto de resonancia global. Más allá de las posibles consecuencias legales, las acusaciones reavivan un debate mucho más amplio sobre dinámicas de poder, vulnerabilidad de trabajadores en contextos de lujo y la cultura del silencio en torno a casos de abusos dentro de círculos de élite.

En un momento en que movimientos como Me Too han impulsado la visibilización de experiencias de abuso y agresión en sectores tan distintos como el entretenimiento, la política y el deporte, estas acusaciones contra una figura de talla mundial abren un nuevo capítulo en la discusión pública sobre la protección de derechos laborales y sexuales, y la necesidad de respuestas institucionales efectivas.

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