El IPC en Castilla-La Mancha sube al 2%, de los más bajos del país

Indicador de precios de los combustibles en una estación de servicio de Toledo, este viernes - EFE/Ismael Herrero

La inflación regional repunta una décima respecto a enero y se sitúa tres décimas por debajo de la media nacional, que alcanza el 2,3%.

Sindicatos alertan de que la subida de los precios energéticos por la guerra en Irán podría trasladarse a la inflación en los próximos meses.

El Índice de Precios de Consumo (IPC) se situó en el 2% interanual en Castilla-La Mancha en febrero, una décima más que en enero y tres décimas por debajo de la media nacional, fijada en el 2,3%, según los datos definitivos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Con este registro, la región se sitúa entre las comunidades autónomas con la inflación más moderada del país.

El incremento supone un repunte tras el descenso registrado el mes anterior. En términos mensuales, los precios aumentaron un 0,4% en febrero, mientras que la inflación acumulada en lo que va de año se mantiene en el 0%.

Los precios se sitúan por encima de los registrados hace un año en todos los grandes grupos de consumo. Las mayores subidas interanuales se concentran en bebidas alcohólicas y tabaco, con un incremento del 5%, seguidas de restaurantes y servicios de alojamiento, que aumentan un 4,6%, y de seguros y servicios financieros, con una subida del 4,1%. También destacan los incrementos en cuidado personal, protección social y bienes y servicios diversos, con un 3,4%, mientras que los alimentos registran un aumento del 2,7% y los servicios de educación un 2,5%.

En cambio, las subidas interanuales son más moderadas en grupos como vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, cuya tasa se sitúa en el 0,1%, así como en transporte, con un 0,3%, muebles y artículos del hogar, con un 0,4%, y vestido y calzado, con un 0,5%.

El análisis territorial muestra además diferencias dentro de la comunidad autónoma. Toledo registra la tasa de inflación más elevada, con un 2,2%, seguida de Albacete, con un 2,1%, mientras que Ciudad Real alcanza el 1,9%. Por su parte, Cuenca y Guadalajara presentan las tasas más moderadas, ambas con un 1,8%.

Tras conocerse los datos, los sindicatos han advertido de que las cifras actuales todavía no reflejan el impacto del encarecimiento energético derivado del conflicto bélico internacional, que ya se está notando especialmente en los combustibles.

Desde CCOO Castilla-La Mancha reclaman por ello un control permanente de los precios para evitar que el aumento del coste de la vida tenga un impacto negativo en las familias y en las empresas de la región. El secretario de Acción Sindical del sindicato, Ángel León, advierte de que es necesario evitar subidas injustificadas y recuerda que muchas de las medidas adoptadas durante la crisis inflacionaria derivada de la guerra de Ucrania no lograron contener los precios. Además, el sindicato subraya que el IPC no incluye gastos clave para las familias como el coste de compra de vivienda, las hipotecas o el encarecimiento de los alquileres, partidas que absorben una parte importante de los salarios.

CCOO también ha anunciado que mantendrá una postura exigente en la negociación de los convenios colectivos, reclamando incrementos salariales por encima de la media nacional para reducir la brecha salarial histórica que mantiene Castilla-La Mancha respecto a otras comunidades.

Por su parte, UGT Castilla-La Mancha ha advertido igualmente de que los datos de febrero no recogen todavía el efecto de la subida de los precios energéticos derivada de la guerra en Irán, que previsiblemente se trasladará a la inflación de los próximos meses. La secretaria de Empleo, Igualdad y Políticas Sociales del sindicato, Isabel Carrascosa, considera necesario reforzar la vigilancia sobre los precios de los carburantes y reclama limitar los márgenes de beneficio de las grandes empresas y de la distribución para contener la inflación.

El sindicato también plantea la necesidad de impulsar ayudas al transporte público y colectivo para facilitar el acceso al empleo sin que el aumento del precio de los combustibles afecte a los trabajadores. Además, advierte de que sectores especialmente relevantes en la región, como el agrario o el transporte, ya están sufriendo un fuerte impacto por el encarecimiento del gasóleo, con incrementos cercanos al 40%, y pide medidas fiscales que tengan efectos inmediatos pero también continuidad en el tiempo.

Datos del IPC a nivel nacional

A nivel nacional, el Índice de Precios de Consumo (IPC) se mantuvo en febrero en el 2,3% interanual, el mismo nivel que en enero, según los datos definitivos publicados por el INE, que coinciden con los adelantados a finales del mes pasado. Con este resultado se pone fin a tres meses consecutivos de descensos de la inflación.

La evolución del indicador se explica principalmente por la bajada de los precios de la electricidad, que compensó el encarecimiento registrado en restaurantes, servicios de alojamiento y alimentos. En concreto, los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron un 3,2% interanual, su tasa más elevada desde junio de 2024, mientras que la tasa del grupo de vivienda descendió hasta el 1,9% debido al abaratamiento de la electricidad.

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha señalado que los datos de febrero todavía no incorporan el impacto del incremento de los precios energéticos derivado de la guerra en Irán, que previsiblemente sí se reflejará en la inflación del mes de marzo.

El INE también ha confirmado que la inflación subyacente, que excluye alimentos no elaborados y productos energéticos, subió una décima en febrero hasta el 2,7%, su nivel más alto desde agosto de 2024. De este modo, la subyacente se sitúa cuatro décimas por encima del índice general, una diferencia que no se registraba desde octubre de 2024.

En términos mensuales, el IPC aumentó un 0,4% en febrero respecto a enero, su mayor subida desde el pasado mes de octubre. Este incremento estuvo impulsado principalmente por el encarecimiento de restaurantes y servicios de alojamiento, que subieron un 0,9%, del transporte, que aumentó un 0,8% por la subida de los combustibles, y de los alimentos, que se encarecieron un 0,6%, especialmente por el aumento del precio de frutas, frutos secos y hortalizas.

En el último año, algunos productos han experimentado incrementos especialmente acusados. Es el caso de los huevos, cuyo precio se ha disparado un 30,1%, así como la recogida de basuras, que ha subido un 28,6%, la joyería y relojes de pulsera, con un 27,5%, el transporte combinado de pasajeros, con un 26,6%, y las hortalizas, que acumulan un incremento del 15,2%. En sentido contrario, los mayores descensos se registran en los aceites vegetales, que bajan un 14,1%, los combustibles líquidos, con una caída del 10,8%, los equipos audiovisuales, que retroceden un 6,4%, así como el butano y el propano, con un descenso del 6,3%, y la gasolina, que baja un 6,1%.

En el caso concreto del aceite de oliva, el precio se redujo un 16,8% en tasa interanual, aunque desde enero de 2021 acumula un incremento cercano al 64%.

Por comunidades autónomas, Madrid registra la mayor tasa de inflación con un 2,9%, seguida de la Comunidad Valenciana con un 2,6% y de Aragón, Cantabria y País Vasco, que presentan tasas del 2,4%. En el lado contrario, las tasas más moderadas se registran en Asturias, Castilla-La Mancha, Cataluña, La Rioja y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, todas ellas con una inflación del 2%.