Cooperativas Castilla-La Mancha prevé una cosecha de melón y sandía similar
Castilla-La Mancha arranca la campaña de melón y sandía de 2026 con una producción estimada similar a la del año anterior, sobre una superficie de más de 10.500 hectáreas, y con una calidad que los propios productores califican de excelente. Así lo valoraron este lunes los miembros de la Sectorial del Melón y la Sandía de Cooperativas Agro-alimentarias de Castilla-La Mancha, reunidos en Tomelloso (Ciudad Real).
El sector advierte, no obstante, de que las altas temperaturas registradas en la segunda quincena de junio causaron problemas en el cuajado, lo que podría traducirse en un descenso de los rendimientos. Las cooperativas piden además respaldo institucional para frenar la entrada de producto brasileño a partir de septiembre, cuando la producción regional todavía mantiene niveles de calidad óptimos.
Los productores de melón y sandía de Castilla-La Mancha han iniciado la recolección de la campaña de 2026 con unas perspectivas de producción estables y una calidad que el propio sector califica de excelente, pese a las incidencias meteorológicas registradas a finales de junio. La sectorial especializada de Cooperativas Agro-alimentarias de Castilla-La Mancha se reunió esta semana en la Cooperativa Santiago Apóstol de Tomelloso (Ciudad Real) para hacer balance de la situación actual y analizar los retos de la nueva campaña.
El portavoz de la Sectorial del Melón y la Sandía, José Ángel Serrano, confirmó que la superficie sembrada en la región se mantendrá en niveles similares a los de 2025, año en que se cultivaron 10.574 hectáreas: 6.474 de melón y 4.100 de sandía, según los datos de la declaración de ayuda de Pago Único (PU). Esta estabilidad en el potencial productivo es, a juicio de los cooperativistas, una señal de solidez del sector en el conjunto de la comunidad autónoma.
A nivel nacional, la campaña también discurre en términos positivos: mantenimiento de la superficie sembrada, buena calidad de producto y un equilibrio entre la oferta y la demanda que ofrece cierta tranquilidad al mercado.
El calor de junio, principal factor de riesgo
El principal nubarrón sobre la campaña procede del calor extremo registrado en la segunda quincena de junio, que ocasionó incidencias negativas en el cuajado de los frutos. A este factor se añade la posibilidad de que las olas de calor previstas para julio y agosto agraven el problema, lo que podría derivar en un descenso de los rendimientos y de la producción disponible para el mercado. Pese a ello, la sectorial subraya que la calidad del producto que se está recogiendo en estos momentos es excelente.
Por el lado de la demanda, las perspectivas son favorables: el incremento del consumo asociado a las olas de calor estivales —pauta habitual en el mercado español— podría compensar en parte la eventual reducción de la oferta.
Solapamiento con Murcia y riesgo del melón brasileño
La sectorial llamó también la atención sobre el solapamiento temporal entre el cierre de la campaña en la Región de Murcia y el arranque de la cosecha en Castilla-La Mancha, una situación que genera una demanda ya cubierta y presión sobre los precios. Ante este escenario, los representantes de las cooperativas aconsejaron a sus asociados no precipitarse en la salida del producto al mercado y esperar al momento óptimo de maduración. La estrategia, explicaron, permite ofrecer al consumidor fruta de alta calidad durante un período más prolongado y mitiga así el problema de la excesiva estacionalidad, uno de los talones de Aquiles históricos del sector.
A más largo plazo, la preocupación del sector se centra en la segunda quincena de septiembre, cuando comienza la entrada de melón procedente de Brasil. La sectorial reclama el respaldo de la administración tanto para promocionar el consumo de estas frutas —destacando sus cualidades saludables— como para defender la producción nacional frente a la competencia exterior en un momento en que la cosecha regional todavía ofrece "excelente calidad", en palabras de los propios productores.
La campaña del melón y la sandía tiene un peso económico y social notable en varias provincias de Castilla-La Mancha, especialmente en las zonas productoras de Ciudad Real y Cuenca, y su evolución es seguida de cerca tanto por el sector cooperativo como por la Consejería de Agricultura de la JCCM.