Castilla-La Mancha refuerza la vigilancia frente a la peste porcina
La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha celebró el pasado 12 de mayo unas jornadas de formación especializadas en peste porcina africana (PPA) en el Centro de Investigación Agroambiental El Chaparrillo, en Ciudad Real.
El encuentro, en el que participaron investigadores del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), combinó ponencias técnicas con un simulacro práctico de toma de muestras para reforzar la capacitación de los servicios veterinarios oficiales ante una eventual sospecha de la enfermedad.
La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha reunió el pasado 12 de mayo en el Centro de Investigación Agroambiental El Chaparrillo (Ciudad Real) a técnicos y veterinarios oficiales de la región para abordar en profundidad la amenaza que representa la peste porcina africana (PPA), una enfermedad que, aunque en España sigue circunscrita a la provincia de Barcelona desde su aparición a finales del año pasado, mantiene en alerta máxima al sector ganadero porcino de toda la Península.
Las jornadas, organizadas por la Dirección General de Ordenación Agropecuaria, tuvieron como objetivo reforzar la preparación y capacitación de los servicios veterinarios oficiales, considerados la primera línea de defensa para garantizar la sanidad animal y la protección del tejido ganadero regional.
La formación se articuló en tres grandes bloques temáticos. El primero estuvo dedicado a la epidemiología de la PPA y a las medidas de control disponibles. El segundo abordó el Observatorio Europeo EoW (Eyes on Wildlife), una red colaborativa de puntos de observación diseñada para monitorear las poblaciones de fauna silvestre en toda Europa, con especial atención en esta jornada a la abundancia de jabalíes —vector clave en la propagación de la enfermedad— y a la bioseguridad en explotaciones porcinas. El tercer bloque puso el foco en la experiencia práctica acumulada durante el brote de Barcelona, aportando lecciones directamente extraídas de la gestión de un foco real en territorio español.
La elección de El Chaparrillo como sede no fue casual. El centro de investigación de Ciudad Real es uno de los referentes científicos en materia agroambiental de Castilla-La Mancha y dispone de las infraestructuras necesarias para combinar formación teórica y práctica en un mismo espacio.
El papel del sector cinegético y la fauna silvestre
La Consejería contó con la colaboración del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC), organismo adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) con sede en Ciudad Real y con amplia experiencia en el estudio de enfermedades en la interfaz entre la fauna silvestre y el ganado doméstico. Impartieron ponencias técnicas Christian Gortázar Schmidt y Joaquín Vicente Baños, dos de los investigadores de referencia en España en el campo de la epidemiología de enfermedades en ungulados silvestres y domésticos.
La presencia del IREC subraya la dimensión cinegética del problema: el jabalí (Sus scrofa), una especie con una densidad de población especialmente elevada en varias provincias de Castilla-La Mancha, es uno de los principales reservorios y vectores de la PPA en Europa. Su control y monitorización resultan, por tanto, estratégicos para anticipar y frenar posibles focos en explotaciones porcinas.
Del aula al terreno: el simulacro de toma de muestras
Más allá de las ponencias, la jornada incluyó una parte práctica de especial valor operativo: un simulacro de toma de muestras que permitió a los veterinarios oficiales reforzar y actualizar los protocolos de actuación y coordinación ante una eventual sospecha de la enfermedad. Este tipo de ejercicios resulta fundamental para reducir los tiempos de respuesta y minimizar el riesgo de propagación en caso de detectarse un foco real.
La PPA no tiene tratamiento ni vacuna disponible para uso generalizado en el ámbito europeo, lo que convierte la detección precoz y la respuesta rápida en las únicas herramientas eficaces de contención. En este contexto, la formación continua de los veterinarios oficiales adquiere un carácter crítico.
Un nivel de alerta que no se relaja
Desde la Dirección General de Ordenación Agropecuaria, la Junta insiste en que Castilla-La Mancha mantiene un alto nivel de alerta pese a que la enfermedad no ha superado hasta ahora las fronteras de la provincia de Barcelona. El programa de vigilancia sanitaria porcina se apoya en dos pilares: la vigilancia pasiva —basada en la notificación de sospechas por parte de los propios ganaderos y veterinarios de campo— y la vigilancia activa, que implica controles sistemáticos en explotaciones, seguimiento de movimientos de cerdos vivos y supervisión en mataderos.
La Consejería hace hincapié en que, en paralelo a la vigilancia oficial, es imprescindible que los ganaderos extremen las medidas de bioseguridad en todas las explotaciones de ganado porcino, así como durante el transporte de animales de esta especie. La entrada de personas, vehículos o materiales ajenos a la explotación sin los controles adecuados sigue siendo uno de los principales vectores de riesgo en la propagación de la enfermedad a nivel europeo.
Castilla-La Mancha, con un censo porcino significativo repartido entre sus cinco provincias y una importante tradición en la cría del cerdo ibérico, tiene mucho en juego en la contención de la PPA. La industria cárnica derivada del sector porcino representa uno de los motores económicos de la región, y un eventual foco de la enfermedad tendría consecuencias devastadoras no solo en términos sanitarios, sino también comerciales y de exportación. La apuesta por la formación y la vigilancia activa es, en ese sentido, también una inversión en la sostenibilidad del modelo agroalimentario regional.