Castilla-La Mancha, cuarta región en patrimonio en riesgo según Hispania Nostra

Castilla-La Mancha acumula ya 142 elementos patrimoniales en riesgo y se consolida como la cuarta comunidad autónoma del país con mayor número de bienes amenazados, según la última actualización de la Lista Roja de Hispania Nostra. La región suma dos nuevas incorporaciones en esta edición: el Palacio de la Encomienda del Collado, en Berninches (Guadalajara), y la Casa fuerte del Marqués de Santa Coloma, en Chera, pedanía de Prados Redondos (Guadalajara).

Ambos inmuebles presentan, según la organización, un "preocupante estado de conservación" y riesgo de pérdida irreversible de sus valores históricos y arquitectónicos. Su inclusión en la lista refuerza una tendencia que sitúa a Castilla-La Mancha entre las comunidades con mayor volumen de patrimonio cultural amenazado de España.

Casa fuerte del Marqués de Santa Coloma en Chera (Guadalajara)
Casa fuerte del Marqués de Santa Coloma en Chera (Guadalajara)

Castilla-La Mancha ocupa el cuarto puesto entre las comunidades autónomas con más bienes patrimoniales en riesgo del país, con 142 elementos catalogados en la Lista Roja de Hispania Nostra tras la última actualización del inventario. La región suma en esta edición dos nuevos inmuebles de la provincia de Guadalajara cuya conservación la organización considera gravemente comprometida: el Palacio de la Encomienda del Collado, en Berninches, y la Casa fuerte del Marqués de Santa Coloma, en Chera, pedanía del municipio de Prados Redondos. De ambos se señala el "preocupante estado de conservación" y el "riesgo de pérdida de sus valores históricos, arquitectónicos y patrimoniales".

El dato sitúa a CLM en una posición preocupante dentro del mapa nacional del patrimonio amenazado. La Lista Roja de Hispania Nostra supera ya en su conjunto los 1.630 bienes en riesgo repartidos por todo el territorio español, cifra que refleja la vulnerabilidad de numerosos elementos del patrimonio cultural y natural, afectados por el abandono, el deterioro estructural o la ausencia de intervenciones sostenidas en el tiempo.

Un patrimonio desigualmente distribuido entre las cinco provincias

El desglose provincial revela diferencias notables dentro de la propia región. Toledo encabeza el mapa con 50 elementos incluidos en la Lista Roja, el mayor volumen de las cinco provincias castellanomanchegas. Le sigue Guadalajara con 42 bienes —número que incluye las dos últimas incorporaciones—, mientras que Ciudad Real suma 19, Cuenca 18 y Albacete 13.

La concentración de bienes amenazados en Toledo y Guadalajara responde en parte a la densidad histórica de ambas provincias, con un patrimonio medieval, renacentista y señorial especialmente rico y, en muchos casos, localizado en municipios rurales con escasa capacidad de inversión para acometer restauraciones. La despoblación agrava el problema: sin actividad económica ni uso social que los sostenga, muchos inmuebles quedan expuestos al deterioro sin que nadie active los mecanismos de protección disponibles.

El Palacio de la Encomienda del Collado, sin protección y en abandono

El Palacio de la Encomienda del Collado, en Berninches (Guadalajara), ilustra con precisión ese patrón. El inmueble se levanta en el antiguo despoblado de El Collado, una aldea fundada en el siglo XII por la Orden de Calatrava y abandonada en el siglo XIV por los efectos de la Peste Negra. Del enclave original solo subsisten dos testimonios: la iglesia románica de la Virgen del Collado —hoy ermita de Berninches— y esta casona, heredera de la antigua casa fuerte que sirvió como residencia del comendador de la orden militar.

La construcción actual data del siglo XVIII y responde a la tipología de casona alcarreña: mampostería de piedra caliza, dos plantas y tejado a cuatro aguas. Uno de sus elementos más singulares es el balcón interior que comunicaba la vivienda con el ábside de la ermita contigua, lo que permitía seguir los oficios religiosos desde el propio edificio. Mientras la ermita fue restaurada y se conserva en buen estado, la casona permanece en manos privadas, sin protección específica y en situación de abandono progresivo. El deterioro de su cubierta, actualmente en proceso de caída, amenaza con acelerar de forma irreversible la degradación del conjunto.

La Casa fuerte del Marqués de Santa Coloma, BIC en ruina progresiva

El segundo inmueble incorporado a la Lista Roja, la Casa fuerte del Marqués de Santa Coloma en Chera (Guadalajara), plantea una contradicción aún más llamativa: está catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC) al amparo del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre protección de castillos españoles, pero la protección legal no ha impedido su deterioro continuado.

El inmueble formaba parte del sistema de casas fortificadas del Señorío de Molina, una red de control jurisdiccional, económico y militar desarrollada entre los siglos XIII y XVI tras la consolidación cristiana del área. Se emplaza en un paraje próximo a la ribera del río Gallo y conserva elementos que permiten reconocer su antigua función como residencia señorial fortificada: el muro meridional de sillería con puerta de arco apuntado y escudo nobiliario, restos del patio de armas con vestigios de un gran arco semicircular con arquivolta, y la base de la que debió ser su torre principal defensiva.

Pese a algunas intervenciones puntuales a lo largo de los años, el conjunto se encuentra en estado de ruina progresiva y continúa presentando un deterioro generalizado que compromete la supervivencia de los restos conservados. Su caso evidencia una de las debilidades estructurales del sistema de protección patrimonial en España: la figura de BIC garantiza el reconocimiento legal, pero no siempre asegura los recursos ni la vigilancia necesarios para frenar la degradación.

Hispania Nostra, visibilidad como herramienta de presión

Creada por la asociación Hispania Nostra, la Lista Roja no es un inventario meramente documental sino una herramienta de presión activa. Su objetivo es sensibilizar a la sociedad y promover la implicación de administraciones, propietarios y ciudadanía para impulsar la protección y recuperación de los bienes catalogados. La inclusión de un bien en la lista no implica su condena, sino una llamada de atención que en ocasiones ha servido para desbloquear intervenciones públicas o privadas que de otro modo no habrían llegado.

Para Castilla-La Mancha, la posición de cuarta comunidad en el ranking nacional no es un dato nuevo, pero sí una señal de que el ritmo de incorporaciones supera al de recuperaciones. Con 142 bienes en riesgo y dos nuevas entradas en la última actualización, la región afronta un reto de conservación que trasciende la capacidad de los municipios afectados y apunta directamente a la necesidad de una política regional de patrimonio más activa y dotada de recursos suficientes.

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