Un goce inscrito: la etapa madura de Pablo Palazuelo llega a Cuenca

Un goce inscrito: la etapa madura de Pablo Palazuelo llega a Cuenca

La Fundación Antonio Pérez de la Diputación Provincial de Cuenca ha inaugurado la exposición "Pablo Palazuelo. Un goce inscrito", una muestra que reúne trece obras de la etapa madura del artista y que podrá visitarse en el Centro de Arte Contemporáneo de la ciudad hasta el próximo 21 de septiembre.

La muestra, comisariada por el crítico de arte Alfonso de la Torre en colaboración con la Fundación Pablo Palazuelo, presenta nueve pinturas de gran formato, tres esculturas y uno de los últimos dibujos del artista madrileño, considerado uno de los referentes internacionales del arte abstracto español del siglo XX.

La Fundación Antonio Pérez de la Diputación Provincial de Cuenca inauguró este viernes, 8 de mayo de 2026, la exposición "Pablo Palazuelo. Un goce inscrito" en su Centro de Arte Contemporáneo de Cuenca, una muestra que permanecerá abierta al público hasta el 21 de septiembre y que acerca al visitante conquense a la etapa más madura de uno de los grandes maestros del arte abstracto español.

El acto de apertura reunió a la diputada de Cultura y vicepresidenta segunda de la Diputación Provincial de Cuenca, María Ángeles Martínez, al director de la Fundación Antonio Pérez, Jesús Carrascosa, al comisario Alfonso de la Torre y a varios representantes de la Fundación Pablo Palazuelo: su presidente, José Rodríguez-Spiteri Palazuelo; el vicepresidente, Juan Palanca Rodríguez-Spiteri; y la sobrina del artista, Clara Rodríguez-Spiteri Enrich.

Martínez subrayó durante su intervención la dimensión simbólica del proyecto para la institución cultural conquense: con esta exposición, afirmó, "se cumple un sueño para la Fundación Antonio Pérez". La diputada de Cultura la calificó de "auténtico goce y deleite contemplar" y auguró que se convertirá en "un recuerdo inolvidable" para quienes la visiten.

Un título que nace de la filosofía

El título de la muestra toma prestada una reflexión del filósofo francés Jean-Luc Nancy, que define el arte como "un goce inscrito", aludiendo a la dimensión contemplativa y profunda de la creación artística. El presidente de la Fundación Pablo Palazuelo valoró la idoneidad de ese título y calificó de "mágica" la sala que acoge los trabajos. Según Rodríguez-Spiteri Palazuelo, la exposición "refleja el conjunto de la historia de su obra y constituye una síntesis de Pablo Palazuelo: su rigor, su dedicación al estudio, y su lentitud en la producción del trabajo".

Trece obras de la década de los noventa

La exposición presenta trece piezas representativas del período comprendido entre 1990 y 2000: nueve pinturas de gran formato, tres esculturas y uno de los últimos dibujos del artista. A través de ellas, el visitante puede adentrarse en el universo formal de Palazuelo, marcado por la exploración de líneas, signos y estructuras geométricas presentes en series como "Red", "Circino" o "De Somnis". Se trata, en conjunto, de una selección que ofrece una síntesis de los rasgos más reconocibles de su lenguaje plástico en la plenitud de su madurez creativa.

El comisario Alfonso de la Torre reivindicó en el acto inaugural la figura de Palazuelo como "uno de los artistas más relevantes del siglo XX" y uno de los "más coleccionados del arte español". Sobre la naturaleza de su obra, De la Torre advirtió de la imposibilidad de disociar la plástica del pensamiento: "es difícil separar los valores plásticos de su pensamiento porque no solo reflexionó sobre las formas sino que también sobre la filosofía, la ciencia, las matemáticas, la poesía y otros saberes". Esa condición lo convirtió, a su juicio, en "un artista global de extraordinaria complejidad, capaz de componer una de las personalidades más fértiles y sugerentes de nuestro tiempo".

Arte y pensamiento como un todo

Pablo Palazuelo (Madrid, 1915-2007) es uno de los referentes del arte abstracto español de la segunda mitad del siglo XX. Formado inicialmente en arquitectura, abrazó la pintura sin abandonar una curiosidad intelectual que lo llevó a nutrirse de la filosofía antigua —especialmente los presocráticos—, la física contemporánea, el pensamiento hermético y oriental. El número, la línea, el plano, el espacio y el color son los elementos que articulan su obra al servicio de la geometría, una coherencia que se extiende también a su producción escultórica y grabada, e incluso a sus incursiones en la poesía y la teoría del arte.

Su trayectoria internacional se consolidó durante una estancia prolongada en París y se reforzó en España gracias, entre otros vínculos, a su relación con el pintor y mecenas Fernando Zóbel, figura central en la génesis del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca. La conexión entre Palazuelo y la ciudad no es, por tanto, nueva: tiene raíces históricas que esta exposición contribuye a recuperar y proyectar.

Un palmarés de reconocimientos internacionales

A lo largo de su carrera, Palazuelo acumuló un palmarés de premios que reflejan el reconocimiento institucional y crítico de su obra: la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1982), el Premio Comunidad de Madrid a la Creación Plástica (1993), el Premio Tomás Francisco Prieto de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (1994), el Premio Nacional de Artes Plásticas (1999) y el Premio Velázquez de Artes Plásticas (2004).

Su obra forma parte de las colecciones de los museos más relevantes del mundo, desde el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York hasta el Centre Pompidou de París, pasando por el Carnegie Museum of Art, la Fondation Maeght, el Kunsthaus Zurich, el Saint Louis Art Museum, el Museo Guggenheim de Bilbao y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, entre otros.

Una oportunidad para Cuenca

La exposición "Pablo Palazuelo. Un goce inscrito" representa para Cuenca una oportunidad singular de acercarse a uno de los lenguajes más personales y exigentes del arte contemporáneo español en un espacio que, como la Fundación Antonio Pérez, lleva décadas tejiendo los puentes entre el patrimonio artístico y el público de Castilla-La Mancha. La muestra podrá visitarse de forma gratuita hasta el 21 de septiembre de 2026 en el Centro de Arte Contemporáneo de Cuenca.