Cuenca despide a Isidoro Gómez Cavero, referente de la ciudad
Cuenca se despidió este jueves de Isidoro Gómez Cavero, fallecido a los 63 años, en un funeral celebrado en la iglesia de San Esteban al que asistieron familia, amigos, pacientes y una amplia representación de la sociedad civil conquense para rendir tributo a una de las figuras más relevantes de la ciudad en las últimas décadas.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, estuvo presente en la ceremonia y definió al médico y exteniente de alcalde como "un amigo" con quien "sintonizamos desde el primer momento". "El mejor homenaje que le podemos hacer es continuar con sus proyectos", afirmó el jefe del Ejecutivo regional.
La iglesia de San Esteban de Cuenca acogió este jueves el funeral de Isidoro Gómez Cavero, el médico, político y dirigente deportivo fallecido a los 63 años tras una larga enfermedad, en una ceremonia que congregó a centenares de conquenses llegados desde los distintos ámbitos en los que Gómez Cavero dejó su huella: la sanidad, el Ayuntamiento de la capital y el balonmano regional. La misa fue presidida por el obispo de Cuenca, José María Yanguas, ante una representación institucional y ciudadana que subrayó el peso de su figura en la vida pública de la provincia.
El acto reunió a varios miembros de la Corporación Municipal de Cuenca, encabezados por el alcalde, Darío Dolz, con quien Gómez Cavero formó tándem durante siete años en la gestión de la capital conquense. También estuvo presente el presidente de la Junta de Comunidades, Emiliano García-Page, acompañado por el vicepresidente primero, José Luis Martínez Guijarro, y el consejero de Cultura y Deportes, Amador Pastor, entre otros altos cargos del Gobierno regional.
El presidente, García-Page: "He venido a despedir a un amigo"
García-Page no ocultó el carácter personal de su presencia en el funeral. "Hoy he venido a despedir a un amigo, sinceramente. Nos conocimos a través de la política y es extraño poder hacer amigos en ese contexto, pero sintonizamos desde el primer momento y compartíamos muchas cosas", declaró el presidente regional a su salida del templo. La relación entre ambos trascendió lo institucional durante las dos legislaturas en las que negociaron la llegada a Cuenca de proyectos como la remodelación de la calle Carretería, una de las intervenciones urbanas más significativas de la ciudad en los últimos años.
El jefe del Ejecutivo autonómico destacó la fortaleza personal del fallecido durante su proceso de enfermedad: "Me agradaba mucho su alegría, incluso en los momentos más duros." García-Page señaló también la significativa coincidencia de que Gómez Cavero falleciera en la festividad de la Magdalena, advocación a la que profesaba especial devoción "hasta el punto de que uno de sus negocios se llamaba Magdala", apuntó el presidente.
En su valoración de la figura del médico y político, García-Page subrayó que Gómez Cavero sentía "en el buen sentido, una pasión elemental, casi avaricia diría, por Cuenca", y consideró que la forma más adecuada de honrar su memoria es "que sus ideas impregnen los proyectos que están en marcha y los que vendrán". "Ojalá todo el mundo disfrutara ayudando a los demás como Isidoro en el deporte, en su profesión, en la política", añadió.
Una vida entre la medicina, el Ayuntamiento y el balonmano
Isidoro Gómez Cavero fue, durante décadas, una de las personalidades más reconocibles de Cuenca. Su trayectoria combinó el ejercicio de la medicina con la gestión pública desde el Ayuntamiento capitalino, donde ejerció como teniente de alcalde, y con el impulso al deporte conquense a través de su larga vinculación con el Balonmano Ciudad Encantada, club en cuya dirección coincidió con figuras como Zupo Equisoain, Jesús González y Jaime Torrijos, quienes acudieron al funeral para despedirle.
La ceremonia contó también con la presencia de miembros de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, cuerpos con los que Gómez Cavero mantuvo siempre una estrecha relación institucional y personal, y que quisieron sumarse al adiós junto a los familiares del fallecido y sus compañeros de corporación.
El aplauso de toda una ciudad
El acto se cerró con un sonoro aplauso con el que los asistentes quisieron rendir el último tributo a Gómez Cavero. Entre quienes lo tributaron había un numeroso grupo de conquenses que acudieron al funeral no en calidad de representantes institucionales ni compañeros de actividad, sino simplemente como pacientes agradecidos por su trato como médico, vecinos que habían vivido de cerca su empeño por promover proyectos para la ciudad o aficionados al balonmano que le reconocían su dedicación al deporte local.
García-Page interpretó precisamente esa concurrencia ciudadana como la medida más elocuente del legado de Gómez Cavero. "El médico deja un legado positivo", afirmó el presidente, "como ha demostrado la gran cantidad de gente que se ha reunido en su despedida." Cuenca perdía así, a los 63 años, a una de las figuras que con más intensidad identificó la vida pública de la capital en las últimas décadas.