Usurpaban una identidad para vender carne de caza sin control sanitario
El SEPRONA de la Guardia Civil de Ciudad Real ha investigado a tres personas en el marco de la operación Quackers por usurpar la identidad de un técnico cualificado para falsificar los certificados sanitarios que legalizaban el transporte de piezas de caza menor abatidas en fincas de Ciudad Real, Albacete y Cáceres hasta una sala de despiece y comercialización en la provincia de Jaén.
Los investigados falsificaban de forma continuada la documentación que avala la primera inspección sanitaria de la carne antes de su puesta a la venta, comprometiendo la seguridad alimentaria de los consumidores finales al impedir la detección de posibles patologías en las piezas. Las diligencias instruidas han sido entregadas ante los Juzgados de Primera Instancia de La Carolina (Jaén).
El SEPRONA de la Comandancia de la Guardia Civil de Ciudad Real ha concluido la operación Quackers con la investigación de tres personas como presuntos autores de delitos continuados de falsificación documental y usurpación de estado civil, delitos cometidos en el marco de una trama organizada que operaba con piezas de caza menor procedentes de cacerías celebradas en fincas de las provincias de Ciudad Real, Albacete y Cáceres. Los hechos fueron conocidos en marzo de 2026, cuando la víctima interpuso denuncia ante la Guardia Civil al descubrir que su identidad estaba siendo suplantada para dar cobertura legal a una cadena de comercialización de carne de caza.
La víctima, cuya identidad no ha sido revelada, posee la formación técnica habilitante para certificar la seguridad alimentaria de las piezas abatidas antes de su transporte. Esta cualificación específica, exigida por la normativa sanitaria para la primera inspección de las reses en el lugar de caza, era precisamente el elemento que los investigados buscaban usurpar: al utilizar su nombre y credenciales sin su consentimiento, obtenían una cobertura legal —lo que la investigación describe como un "blindaje legal"— para el traslado de las piezas hasta la sala de tratamiento, evitando el control oficial al que habrían de someterse.
El fraude: certificados falsos para sortear el control sanitario
Una vez recibida la denuncia, agentes del SEPRONA iniciaron una investigación para esclarecer los hechos. Durante el proceso, se recogió diversa documentación en la sala de despiece, tratamiento y comercialización de carnes de caza, ubicada en la provincia de Jaén, con el fin de contrastar la veracidad de lo denunciado. El análisis de esa documentación confirmó que los investigados utilizaban el nombre y los datos de la víctima para firmar los certificados sanitarios que amparan el registro y el transporte de piezas de caza menor desde las fincas de origen hasta las instalaciones jienenses, donde la carne era posteriormente procesada y puesta a la venta al consumidor.
La investigación no se limitó al cotejo documental. Las declaraciones de los testigos interrogados durante el proceso revelaron que no se trataba de hechos aislados, sino de una práctica habitual y sistemática en dichas instalaciones. La operativa era, por tanto, la de una trama con voluntad de continuidad: suplantar una identidad acreditada para superar el filtro de la primera inspección sanitaria, trasladar las piezas hasta la sala de elaboración y, finalmente, comercializarlas sin que en ningún momento hubieran sido sometidas a un control veterinario o sanitario efectivo.
Riesgo para la salud pública
La gravedad de la conducta investigada no se circunscribe únicamente al ámbito penal de la falsificación documental. Al eludir la primera inspección sanitaria obligatoria de las piezas de caza, los investigados impedían la detección de posibles patologías en los animales antes de que la carne llegara al consumidor final. Esta circunstancia, según señala la Guardia Civil en su nota, supone un riesgo para la salud pública, ya que carne potencialmente afectada por enfermedades podía ser elaborada, envasada y distribuida al mercado sin haber pasado por ningún filtro sanitario real.
La normativa europea y española en materia de higiene de la carne de caza exige que un técnico habilitado certifique in situ la idoneidad de las piezas antes de su transporte a instalaciones de tratamiento. Precisamente ese eslabón crítico en la cadena de seguridad alimentaria era el que los investigados neutralizaban mediante la falsificación.
Tres investigados y diligencias entregadas a los tribunales
Durante el mes de abril de 2026, una vez reunidas las pruebas suficientes, el SEPRONA procedió a la investigación formal de tres personas como presuntos autores de los delitos mencionados. Las diligencias policiales instruidas en el marco de la operación Quackers han sido entregadas ante los Juzgados de Primera Instancia de La Carolina (Jaén), localidad en cuya jurisdicción se encuentra la sala de despiece y comercialización donde se desarrollaba la actividad ilícita.
La operación refleja la labor de vigilancia que el SEPRONA de Ciudad Real extiende más allá de los límites provinciales y autonómicos cuando la trama investigada así lo requiere, coordinando la recogida de pruebas en instalaciones radicadas en otras comunidades. En este caso, la cadena delictiva implicaba territorios de Castilla-La Mancha —Ciudad Real y Albacete—, Extremadura —Cáceres— y Andalucía —Jaén—, lo que pone de manifiesto la dimensión interregional de una trama que, bajo la apariencia de una actividad cinegética y cárnica regulada, operaba al margen de los controles sanitarios establecidos para proteger al consumidor.