El Festival de Almagro ultima el montaje de su gran casa del teatro

El responsable del espacio escénico de la Antigua Universidad Renacentista (Aurea), Pedro Yagüe (2d), y la directora del Festival, Irene Pardo (c), junto a técnicos de iluminación, sonido, maquinaria o montadores, forman parte de ese engranaje silencioso que sostiene cada función - EFE/Jesus Monroy

Decenas de técnicos de iluminación, sonido y escenografía trabajan a contrarreloj en Almagro (Ciudad Real) para levantar los escenarios de la 49 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico, que se celebrará del 2 al 26 de julio. Jornadas que se prolongan las veinticuatro horas, montajes que se suceden de madrugada y soluciones improvisadas sobre la marcha sostienen cada año una cita escénica de referencia nacional.

Detrás del espectáculo hay una filosofía compartida por todo el equipo: el respeto al patrimonio histórico de la localidad, la adaptación constante a los imprevistos del espacio y del tiempo, y la coordinación entre profesionales de distintos perfiles que trabajan, en palabras del director técnico Paco Leal, "remando en la misma dirección".

A pocos días de que comience una nueva edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro y mientras los espectadores esperan ocupar las butacas, decenas de profesionales trabajan entre bastidores para levantar la gran "casa del teatro" que durante varias semanas transformará este municipio ciudadrealeño en uno de los principales referentes escénicos del país.

Técnicos de iluminación, sonido, maquinaria o montadores forman parte de ese engranaje silencioso que sostiene cada función y que, aunque apenas es visible para el espectador, resulta imprescindible para que el festival cobre vida.

La actividad estos días se multiplica en cada espacio escénico con montajes, pruebas técnicas y la preparación de infraestructuras que deberán soportar una programación intensa y cambios constantes de escenografías desde el 2 al 26 de julio, fechas en las que se celebra la 49 edición del festival.

El director técnico del festival, Paco Leal, explica a EFE que detrás de todo ese trabajo existe una filosofía clara basada tanto en la organización como en el respeto al patrimonio histórico de Almagro, pues recuerda que todos los espectáculos se ven en edificios de alto valor arquitectónico.

El respeto por su cuidado es una premisa básica, hasta el punto que desvela que "en el Corral de Comedias no se mete ni un solo tornillo en la infraestructura. Todo es autoportante, todo va encajado entre techo y suelo, porque el patrimonio hay que cuidarlo", señala.

"Construir esta casa del teatro se hace con mucho trabajo y sobre todo con un equipo maravilloso. Aquí todos remamos en la misma dirección y eso, creo yo, es la base de nuestro éxito", afirma.

Jornadas de trabajo que se extienden las 24 horas del día

Las jornadas de trabajo se extienden prácticamente durante las veinticuatro horas del día. Una compañía puede terminar una representación de madrugada y, apenas unas horas después, otra comienza a levantar un escenario completamente diferente.

"Esto funciona las veinticuatro horas. Hay noches en las que desmontamos a las dos o tres de la mañana y a primera hora ya estamos montando otra producción", relata Leal.

Marina Palazuelos, integrante del equipo técnico del Teatro Municipal, reconoce que muchas veces su función va mucho más allá de la iluminación, el sonido o el montaje escénico, puesto que los técnicos son los primeros en recibir a las compañías, algunas de la cuales llegan con dudas o nerviosas.

De este modo, resume que su objetivo es "intentar que se sientan cómodos desde el primer momento", y señala cada montaje plantea necesidades distintas y que muchas veces deben buscar soluciones sobre la marcha.

"Vienen con una idea y luego el espacio cambia cosas. Ahí intentamos ayudarles, proponer alternativas y que el resultado final se acerque a lo que imaginaban", afirma la técnica del Teatro Municipal.

La misma sensación comparte Jesús Palazón, responsable del espacio escénico del Palacio de los Oviedo, uno de los escenarios al aire libre del festival y quizá uno de los más expuestos a los elementos.

Adaptación constante a posibles imprevistos

Mientras observa estructuras, cables y focos bajo el sol almagreño, resume con naturalidad parte de la filosofía que mueve a los equipos: la adaptación constante.

El viento, las altas temperaturas o las tormentas veraniegas forman parte del día a día de quienes trabajan en espacios abiertos.

"Llevo catorce años viniendo al festival y prácticamente todos los años hemos tenido alguna tormenta o algún problema de viento, pero nunca se ha suspendido una función", destaca.

Por su parte, el responsable del espacio escénico de la Antigua Universidad Renacentista (Aurea), Pedro Yagüe, explica que uno de los grandes retos del trabajo en este tipo de salas es recrear la iluminación propia del Siglo de Oro, ya que aquellos espectáculos se concebían bajo la luz natural o la de las velas, lo que obliga en la actualidad a reinterpretar esa atmósfera con herramientas contemporáneas sin perder su esencia.

En ese sentido, subraya la enorme evolución tecnológica de las últimas décadas, pues del trabajo con luz incandescente hace apenas 25 o 30 años se ha pasado a la incorporación masiva de tecnología LED y sistemas robotizados.

A partir de ahí, el equipo técnico elabora fichas con el material disponible y las pone a disposición de las compañías para que adapten sus propuestas, ajustando junto a ellas la colocación y el diseño lumínico en función de cada montaje, algo similar a lo que ocurre con el sonido, detalla.

Pedro Yagüe reconoce que, cada verano, el Festival de Almagro le permite seguir aprendiendo y compartir experiencia con otros técnicos, con un objetivo final, que el público encuentre un lugar cuidado, sorprendente y preparado para acoger teatro, música y todas las disciplinas escénicas que pasan por estos enclaves históricos.