Campo de Criptana denuncia destrozos tras la final del Mundial
El Auditorio de Verano de Campo de Criptana (Ciudad Real) amaneció con graves desperfectos tras la celebración de la final del Mundial de fútbol entre España y Argentina. Más de 40 sillas fueron destruidas y varios elementos del mobiliario urbano resultaron dañados por la acción de grupos de jóvenes identificados en vídeos y fotografías.
El alcalde, Santiago Lázaro, ha calificado los hechos de "graves actos vandálicos" y ha exigido una reflexión colectiva a los vecinos, señalando que las imágenes contrastan con la imagen de "pueblo solidario y comprometido" que caracteriza a Criptana. Los autores, ha subrayado, no son ajenos a la localidad, sino "jóvenes y adultos perfectamente integrados".
El Ayuntamiento de Campo de Criptana (Ciudad Real) denunció este lunes actos vandálicos registrados en el Auditorio de Verano del municipio durante la celebración de la final del Mundial de fútbol España-Argentina, un encuentro que congregó a cientos de vecinos ante una pantalla gigante habilitada por el consistorio para el disfrute colectivo. El alcalde, Santiago Lázaro, cifró los daños en más de 40 sillas destruidas de forma premeditada, además de mobiliario apilado y roto deliberadamente y desperfectos en elementos urbanos del entorno, todo ello documentado en vídeos y fotografías que ya han permitido identificar a algunos de los responsables.
El primer edil expresó en nota de prensa "una profunda decepción" ante los hechos y lamentó que "la alegría inicial dio paso a una imagen lamentable". Lázaro insistió en que no se trata de la generalidad de los asistentes, sino de "un grupo reducido", pero advirtió que conductas de este tipo "nos debilitan como pueblo" y generan un impacto económico directo sobre las arcas municipales, con gastos en reposición de mobiliario, refuerzo del servicio de limpieza y desvío de recursos que, en su opinión, deberían destinarse a parques, zonas verdes y mantenimiento general.
El consistorio había dispuesto el espacio en colaboración con la empresa gestora de las barras del auditorio para ofrecer a la ciudadanía un entorno "cómodo y seguro" donde vivir el partido en comunidad. La iniciativa respondía a la demanda popular de un lugar de encuentro colectivo para seguir la final, en la que la selección española se proclamó campeona del mundo.
El vandalismo, síntoma de una problemática más amplia
El alcalde contextualizó los destrozos del auditorio dentro de una serie de comportamientos cívicos que, a su juicio, se han vuelto recurrentes en el municipio. Entre ellos citó los "destrozos continuados en los vestuarios de la piscina de verano", la "suciedad recurrente en parques y espacios públicos pese a disponer de papeleras", el incivismo registrado tras actos multitudinarios como las procesiones de Semana Santa —"donde la solemnidad contrasta con el estado de las calles al finalizar"— y la "rotura de árboles y arbustos, una práctica desgraciadamente frecuente".
Lázaro subrayó un elemento que considera especialmente relevante para entender el fenómeno: los autores de estos comportamientos "no proceden de familias marginales, sino de jóvenes y adultos perfectamente integrados en la localidad". Esta circunstancia, señaló, "exige una reflexión colectiva y una mayor implicación de padres y madres en el seguimiento de sus hijos".
Un llamamiento a la implicación vecinal
Ante este diagnóstico, el alcalde lanzó un llamamiento público en el que instó a los vecinos a "recriminar estas conductas cuando las presencien, denunciar los actos vandálicos, proteger el patrimonio común y educar en el respeto y el cuidado del entorno". La frase con la que cerró su declaración condensa el espíritu de su mensaje: "Cuidar nuestro pueblo no corresponde solo al Ayuntamiento; nos corresponde a todos".
Santiago Lázaro quiso concluir reconociendo los valores que, a su juicio, definen a Campo de Criptana, un municipio de algo más de 13.000 habitantes situado en plena llanura manchega, famoso por sus molinos de viento declarados Bien de Interés Cultural. "Campo de Criptana es un pueblo solidario y comprometido", afirmó, "pero también debe mirarse al espejo y reconocer aquello que necesita mejorar". La apertura de diligencias para depurar responsabilidades entre los jóvenes ya identificados en las imágenes queda en manos de las autoridades competentes, si el consistorio decide presentar denuncia formal ante los cuerpos de seguridad.