Page critica los 120 imputados del PSOE: ¿No somos responsables de nada?

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, en una imagen de archivo durante una entrevista

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, volvió a elevar este miércoles el tono de sus críticas hacia la dirección federal del PSOE al advertir de que el partido atraviesa "el peor momento" de su historia reciente en términos de credibilidad y lamentar la ausencia de autocrítica ante los casos judiciales que afectan a dirigentes y exdirigentes socialistas.

En una entrevista concedida a El Periódico de Catalunya, el dirigente castellanomanchego sostuvo que la organización debe asumir responsabilidades políticas por la situación actual, alertó del riesgo de una eventual imputación del propio partido y aseguró que existe una creciente desconexión entre la dirección socialista y la sociedad.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, criticó este miércoles que el PSOE cuente con "más de 120 miembros o exmiembros imputados" y cuestionó que la dirección federal continúe negando cualquier responsabilidad política por la situación que atraviesa la organización. En una extensa entrevista publicada por El Periódico de Catalunya, el dirigente socialista defendió que el partido debe situarse por encima de cualquier liderazgo individual y asumir una profunda reflexión interna para recuperar la confianza ciudadana.

"¿No somos culpables de nada? ¿No somos responsables de nada de lo que está pasando?", se preguntó García-Page durante la conversación, en la que lamentó que desde la dirección socialista se recurra, a su juicio, a explicaciones externas para justificar la crisis. "Me cuesta creer que con todo lo que está pasando nada sea responsabilidad del propio partido. Es más fácil fabricar excusas, conspiraciones o coartadas. Pero las coartadas políticas no son igual que las judiciales", afirmó.

El jefe del Ejecutivo castellanomanchego insistió en que la formación atraviesa una etapa de profunda pérdida de conexión con la ciudadanía. A su juicio, existe "una desconexión enorme, un divorcio muy considerable entre la calle y la organización", circunstancia que atribuyó, entre otros factores, a la ausencia de autocrítica dentro del PSOE.

En este sentido, reivindicó una forma distinta de ejercer el liderazgo político. "Los liderazgos importantes conviven con las críticas; es más, se basan en la propia autocrítica", sostuvo antes de recordar que "estamos en una etapa sanchista, pero el Partido Socialista fue y tiene que ser otra cosa". Asimismo, defendió que "la militancia no equivale a complicidad" y que discrepar no supone actuar contra el partido.

Críticas al Comité Federal

Buena parte de la entrevista giró en torno al Comité Federal celebrado el pasado sábado, una cita marcada por el cierre de filas de la mayoría de los dirigentes con el secretario general y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras las últimas semanas de tensión política y judicial.

García-Page explicó que, más que el contenido de la reunión, le llamó la atención la actitud de la dirección del partido. "Me quedo con la ansiedad que vi por demostrar fuerza", señaló.

Según argumentó, cuando una organización actúa con tranquilidad no necesita escenificar unanimidad. "Cuando se está con el ánimo tranquilo, sereno, cuando se tiene tranquilidad, no es necesario forzar. El estado de nervios por que se puede producir una crítica o dos se traduce finalmente en el efecto contrario. Lo sospechoso es que necesiten combatir cualquier tipo de crítica", manifestó.

Preguntado sobre si esa actitud escondía debilidad, respondió que, en realidad, "no la esconde, la manifiesta". A su juicio, cuanto mayor es el esfuerzo por aparentar que no existen discrepancias internas, más evidente resulta la fragilidad del liderazgo.

"Muchísimos" dirigentes piensan lo mismo

Durante la entrevista, García-Page rechazó que sus posiciones sean aisladas dentro del PSOE.

Al ser preguntado por si otros responsables socialistas comparten su análisis, respondió que "muchísimos" dirigentes mantienen opiniones similares aunque no las expresen públicamente.

Según afirmó, existe un amplio sector del partido que comparte las mismas preocupaciones que percibe en la sociedad española y que observa con inquietud la evolución de la organización, aunque actualmente prefiera mantener un perfil discreto.

Advierte del riesgo de una imputación del PSOE

Otro de los aspectos más relevantes de la conversación fue la posibilidad de que el propio PSOE pudiera resultar investigado judicialmente como organización.

Para García-Page se trata de un "riesgo evidente", especialmente por la acumulación de procedimientos que afectan a antiguos responsables socialistas.

El presidente castellanomanchego lamentó además que, durante el Comité Federal, Pedro Sánchez no ofreciera garantías expresas de que esa posibilidad pudiera descartarse.

A su juicio, esa ausencia de certezas contribuye a aumentar la preocupación existente entre numerosos militantes y cargos del partido, que observan con inquietud el deterioro de la imagen pública de la formación.

"El peor momento" de credibilidad

El presidente autonómico aseguró igualmente que el PSOE atraviesa actualmente su momento más delicado en términos de credibilidad.

En este contexto, comparó la situación actual con la etapa de Alfredo Pérez Rubalcaba, de quien destacó que dejó la dirección socialista con 110 diputados en el Congreso.

Según recordó, el posterior descenso electoral coincidió con la llegada de Pedro Sánchez al liderazgo. "Todo cayó en picado hasta el punto de que Podemos pudo sobrepasarnos", afirmó.

También recordó que el PSOE llegó a quedarse con 85 escaños, resultado que identificó con uno de los momentos de mayor debilidad electoral del partido y que, en su opinión, evidencia el deterioro experimentado durante los últimos años.

Las declaraciones de García-Page se producen apenas unos días después del Comité Federal del PSOE, en el que volvió a reclamar una profunda reflexión interna y defendió que el partido debe anteponer sus intereses colectivos a los de cualquier dirigente. Sus palabras consolidan su posición como la principal voz crítica dentro de la organización en un momento de máxima presión política y judicial para la dirección federal.