Carbonero y Morientes reciben la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha
La periodista Sara Carbonero y el exfutbolista Fernando Morientes han recibido este domingo la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha en el acto institucional del Día de la Región, celebrado en el Auditorio 'José Luis Perales' de Cuenca bajo el lema 'Castilla-La Mancha con las cosas claras'. Ambos protagonizaron discursos de hondo calado emocional ante el presidente regional, Emiliano García-Page; el presidente de las Cortes, Pablo Bellido, y el alcalde de Cuenca, Darío Dolz.
Carbonero, nacida en Corral de Almaguer (Toledo), dedicó su medalla a la memoria de su madre, recientemente fallecida, con quien compartió la noticia del galardón en su última conversación. Morientes, extremeño de nacimiento pero criado desde los cinco años en Sonseca (Toledo), comprometió su palabra desde el atril: "Seguiré llevando con orgullo el nombre de esta comunidad allá donde vaya".
La periodista Sara Carbonero y el exfutbolista Fernando Morientes recibieron este domingo, 31 de mayo, las Medallas de Oro de Castilla-La Mancha en un acto institucional celebrado en el Auditorio 'José Luis Perales' de Cuenca con motivo del Día de la Región. Ambos protagonizaron discursos marcados por la emoción, el agradecimiento a sus familias y una reivindicación compartida de las raíces manchegas, ante una sala en la que también se entregaron distinciones de Hijo Predilecto, Hijo Adoptivo y Placa al Mérito a decenas de personalidades e instituciones de la comunidad.
Carbonero fue la primera en tomar la palabra. La periodista toledana, visiblemente emocionada desde el primer instante, confesó que, de todos los galardones recibidos a lo largo de su carrera, este es el que "más ilusión" le hace, por "el profundo amor" que siente por su tierra y porque, en sus propias palabras, "desmonta el mito de que nadie es profeta en su tierra". Pero fue el tramo final de su intervención el que dejó un silencio cargado de significado en el auditorio conquense.
"Justo cuando me enteré de que iba a recibir este premio, mi mamá estaba malita en el hospital. Fue nuestra última conversación. Ella sonrió orgullosa, como siempre. Ella es la responsable de que yo sea la persona que soy. Me lo dio todo y todo lo que hago es por ella, y lo seguiré haciendo", relató Carbonero, que dedicó a su madre el "trozo más grande" de la medalla. "Sin ella no sería nada, no estaría aquí, y estoy segura de que lo está viendo", añadió.
La periodista aseguró que, en los momentos difíciles, encuentra refugio en "un atardecer en la ermita del pueblo con una caña bajo la torre de la iglesia". Y recuperó una frase que funcionó como hilo conductor de toda su intervención: "Solo se muere lo que se olvida". "Es un momento difícil de mi vida, pero esto me muestra que siempre hay caminos para seguir", subrayó.
Carbonero también quiso compartir la medalla con quienes la rodean: sus hijos, su pareja, Jota, su hermana —"un pilar fundamental"— y sus amigos. "Parte de esta medalla es de los míos", afirmó.
La memoria y el pueblo como ancla
El discurso de Carbonero fue, ante todo, un ejercicio de memoria oral. La periodista rememoró las mañanas de septiembre en el tractor de su abuelo para ir a vendimiar, a su abuela maestra que llevaba a todos los nietos en su coche a la escuela, y sus años en el colegio Nuestra Señora de la Muela y en el instituto 'La Besana' de Corral de Almaguer, donde aprendió a tocar el laúd y la bandurria. "Qué felices éramos y no lo sabíamos", evocó.
La periodista defendió que su familia le dio "raíces y alas" —parafraseando el clásico aforismo sobre la crianza— y que gracias a esas alas pudo desarrollarse profesionalmente "sin olvidar nunca de dónde venía", tanto en su faceta como periodista como en su labor como embajadora de Unicef.
Carbonero cerró con una evocación literaria de la tierra manchega, citando El Quijote para definirla como "austera, seca, abierta, llena de personas acostumbradas a resistir", y recitó unos versos de León Felipe —"Hazme un sitio en tu montura, caballero derrotado"— que, dijo, "condensan bien parte del alma manchega". "Solo los que tenemos un pueblo sabemos lo difícil que es cuando hay que partir para perseguir sueños. Te vas, pero algo queda para siempre, y en cada aventura sigue intacta la huella de Corral y de su gente", concluyó.
Morientes: "La seriedad y la formalidad siempre se impone"
Extremeño de nacimiento —natural de Cilleros (Cáceres)—, Fernando Morientes llegó a Castilla-La Mancha con apenas cinco años, cuando su padre, guardia civil, fue destinado al cuartel de Sonseca (Toledo). Allí aprendió, según sus propias palabras, "lo que significa el esfuerzo, el sacrificio, el compañerismo y el trabajo en equipo". Allí también dio sus primeros pasos en el fútbol, que continuó en Albacete "con entrenadores que siempre me llevaron por el camino correcto".
"Mi corazón pertenece a esta tierra", declaró el exdelantero internacional, que agradeció que en Castilla-La Mancha ha encontrado siempre "amistad, cariño y respeto". Su intervención arrancó desde la gratitud: "Los premios tienen valor por quienes los conceden", dijo, dejando claro que la distinción le emocionaba precisamente por el origen que la otorga.
Morientes no ocultó las lágrimas cuando recordó a sus padres, presentes en el acto. Recuperó entonces una frase de su padre que, aseguró, le ha servido como brújula vital: "La seriedad y la formalidad, a la larga, siempre se impone". Y extendió el reconocimiento a sus hermanos y, sobre todo, a sus hijos: "El fútbol me ha dado muchas alegrías, pero ninguna comparable a la de ser vuestro padre".
El exfutbolista quiso también rendir tributo a su mujer, Victoria, en lo que fue uno de los momentos más íntimos de toda la ceremonia: "Por estar en las buenas y en las menos buenas, gracias por ser mi equilibrio y mi gran verdad; sin ti hubiese sido imposible".
Morientes cerró su intervención con una máxima que resumió su concepción del éxito colectivo: "Detrás de los sueños que se cumplen, siempre hay una familia sosteniéndote". Y antes de lanzar vivas a la región, remató con un guiño a su oficio: "Dicen que los futbolistas contamos nuestra historia con los pies, en mi caso más con la cabeza, pero hay días, como este, en los que hablamos con el corazón".
También, Medalla de Oro póstuma para Jesús Fuentes Lázaro
La terna de Medallas de Oro de esta edición se completó con la distinción póstuma concedida a Jesús Fuentes Lázaro, cuyo reconocimiento cerró el capítulo principal de los galardones más altos de la comunidad.
Hijos Predilectos y Adoptivos
El acto también estuvo marcado por la concesión del título de Hijo Predilecto a un nutrido grupo de castellanomanchegos distinguidos en distintos ámbitos. Alberto Jiménez Rodríguez, frontman de Miss Caffeina, fue reconocido "por su contribución a la música". Gregorio Moya Lara, natural de Argamasilla de Alba (Ciudad Real), lo fue "por representar la fuerza renovada del flamenco desde Castilla-La Mancha". La periodista Isabel Valdés e Isidoro Gómez Cavero, médico y figura destacada de la vida pública conquense, también recibieron la distinción.
Jorge Sánchez Albendea, presidente de la Junta de Cofradías de Cuenca, fue nombrado Hijo Predilecto "por una intensa trayectoria de compromiso con la vida cultural, social y religiosa de la ciudad". Y la ingeniera de Telecomunicaciones Laura Barba, natural de Horche (Guadalajara), obtuvo el reconocimiento por sus logros profesionales, entre ellos haberse convertido en enero de 2026 en la primera mujer en dirigir el Instituto Geográfico Nacional (IGN) en sus 155 años de historia.
Completaron la lista de Hijos Predilectos Manuel Torrecillas Sorio, María Luisa Gutiérrez Gómez, Roberto Perea Sánchez, Marilia Andrés Casares, Virgilio Hernando Vañó y, a título póstumo, Vicente Mompó Sánchez.
Como Hijos Adoptivos fueron distinguidos Paula Monreal Barral, de Madrid y vinculada a Villares del Saz (Cuenca); la gallega Eva Maneiro Díaz, consejera delegada de Hydnum Steel; Florencio Fernández Castillo, conocido como 'Florito', llegado de Madrid a Talavera de la Reina (Toledo) de niño; y Mercedes Guerra Requena, sevillana de origen pero con toda su trayectoria profesional y personal en Guadalajara. También fueron incorporados a esta lista el madrileño Pedro Antonio Morejón Ramos y el valenciano Óscar San Martín Carrascosa, con cuarenta años de periodismo en la región, primero en Tarancón (Cuenca) y después en medios como Antena 3, Diario Ya, Diario 16, La Tribuna de Toledo, Las Noticias de Castilla-La Mancha y Onda Cero.
Placas al Mérito para la Catedral de Toledo y las bomberas del incendio de Carrión
Las Placas al Mérito cerraron una ceremonia que quiso reconocer tanto a instituciones centenarias como a ciudadanos anónimos de actuación heroica. La Catedral de Toledo, Alfonso Pérez Otero, Francisco Pérez Molina y la Federación Taurina de Guadalajara recibieron el galardón, al igual que la Fundación Secretariado Gitano y las bomberas forestales Gloria Sánchez y María Ángeles Romero, reconocidas por su valentía.
También fueron galardonados la Federación de Comunidades Originarias de Castilla-La Mancha en Cataluña, la Mesa del Tercer Sector de Castilla-La Mancha, la Orquesta Sinfónica de Castilla-La Mancha, María Luisa Herrera Sierra y María Santos Tejero Medina —reconocidas por su actuación heroica y ejemplar en el incendio de la residencia de Carrión de Calatrava (Ciudad Real)—, la Tamborada de Hellín (Albacete) y la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), que este año celebra su 40 aniversario.