Se va el Papa y vuelve la gresca

Solo un día después de que Leon XIV saliera para Barcelona ya ha vuelto la gresca, los insultos y el "y tu más" al Congreso de los Diputados. Quién iba a decir, al ver los escaños a rebosar y todos atentos a las palabras del pontífice, que ninguno estaba atendiendo a su mensaje contra la polarización y la búsqueda del bien común. Y qué curioso, también, que todos salieran tan contentos con sus palabras y ninguno se sintiera interpelado. Todo es espectáculo, teatralidad y golpes de pecho.

¿Qué más da lo que diga si van a declarar estar de acuerdo con todo, para hacer justo lo contrario? La sesión de control de esta semana se preveía tensa porque la oposición tenía ganas de pillar a Sánchez, que lleva semanas de intensa entrega a la política internacional, mientras en el PSOE no saben cómo lidiar con el "caso Leire". Cada día es un nuevo sobresalto, un nuevo implicado y los tentáculos de las cloacas se infiltran por doquier. La función esencial de la oposición en democracia es controlar la gestión gubernamental y para eso se crearon las sesiones de control en el Congreso. Pero una cosa es fiscalizar y otra muy distinta montar un griterío para dañar la imagen del contrario con el único objetivo de llegar al poder lo antes posible. Así, Feijóo describió a Sánchez, como el "inductor y financiador de una gestapillo" al tiempo que le preguntaba que cuánto tenía pensado estirar "esta basura". Seguro que el diminutivo de la Gestapo a Vox no le sonó muy bien. Por su parte, el presidente del Gobierno no ha desaprovechado la oportunidad de recordarle al PP los casos que les atañen para jugar, una vez más, al "y tu más".

Y como conclusión ha asegurado (cosa que el PP ya sabe), que va a seguir gobernando hasta 2027 e incluso más allá si así lo deciden las urnas. Que, a día de hoy, es improbable que ocurra, dado que los últimos escándalos están haciendo caer los datos de las encuestas a mayor ritmo.

El resto de la oposición ha pedido explicaciones, pero con la boca pequeña. Han dicho por activa y por pasiva que no van a apoyar una moción de censura de Feijoo y tienen que salvar la cara. Sumar ni está ni se le espera. Bastante tiene con afrontar su enésima crisis de liderazgo y el desplome de sus expectativas electorales. De ahí que los más guerreros sean los independentistas de Junts y EH Bildu que ven en la fragilidad gubernamental una oportunidad para sacar más trasferencias. Aquí el que no corre, vuela y, de los derechos de los ciudadanos, que se ocupe el Papa.

Comentarios