Vivir de alquiler

Vivir de alquiler no es exactamente vivir, sino vivir para el casero, vivir matándose a trabajar para poder reunir la desorbitada mensualidad del habitáculo. Vivir de alquiler no es vivir, cuando menos en España, donde la vivienda se ha convertido en el más salvaje objeto de especulación y de enriquecimiento de unos, los propietarios, a costa del empobrecimiento de otros, los inquilinos.

PP, Vox y Junts creerán haber confortado a los tres millones de rentistas inmobiliarios, que estaban en un ay, con su oposición al decreto de prórroga de los alquileres, y creerán también que con ello habrán asegurado sus votos. Los rentistas, especuladores, fondos y caseros con más de dos viviendas en alquiler estaban en un ay por si, contra todo pronóstico, las derechas caían derribadas en el último momento por el rayo de la decencia política y social, pero ya respiran aliviados mientras calculan cuánto más van a poder estrujar al inquilinato. La defensa de la avaricia, que no ninguna otra consideración, es la que ha impelido a esas derechas a tumbar la prórroga de los alquileres que, aunque tímida, procuraría algún alivio a tantas familias.

Pero esa saña del PP, Vox y Junts contra los asalariados, los jóvenes en busca de un techo asequible para su emancipación y, en general, contra cuantos no poseen la fortuna que se necesita para comprar una vivienda, no se explicaría sólo por su ideología defensora de los intereses que todos sabemos, sino también por un prurito más ruin: muchos de los diputados de esos partidos son caseros y explotan viviendas en arriendo. ¿Qué iban a votar? Sin embargo, algunas de sus señorías de otros partidos, que también lo son, han votado a favor de ese respiro para tantos compatriotas. No todos son iguales.

Vivir de alquiler no es exactamente vivir, y no lo es cuando la ley del sálvese quien pueda se desata y lamina el precepto constitucional de que la riqueza del país ha de subordinarse al bien común, convirtiendo a buena parte de los españoles, sin más dibujos, en explotadores y explotados.