Todos nos fugaríamos, salvo Begoña

Se coincide mayoritariamente en considerar que no sólo la actuación de algunos jueces a los que se ha dado en calificar de extravagantes, sino el funcionamiento general de la Administración de Justicia, genera dudas.

Más grave es, sin embargo, que esas dudas desvelen certidumbres. De parcialidad, de doble velocidad y rasero, de descontrol interno, de ligereza, de activismo político, de sectarismo. Tal es la inquietante percepción de un amplio sector de la ciudadanía en relación a ese poder del Estado que últimamente parece empeñado en enmendar la plana a los otros dos, el legislativo y el ejecutivo, y a elevarse sobre ellos.

Esa pérdida de crédito y de confianza por aquellos a los que la Justicia está obligada a servir impecablemente, debería forzar a la reflexión a todos, pero más que a nadie a la propia judicatura, si no quiere verse reducida a un inaceptable anexo de uno u otro partido, sobre todo de ese otro que cuenta entre sus filas con un tipo que la jalea con sus "p*alantes". Por desgracia, se ve que el fuerte corporativismo del gremio ahoga toda reflexión profunda, toda autocrítica y, en consecuencia, todo propósito de enmienda.

Reciente aún en la memoria el pasmo que produjo aquella manifestación de jueces a la puerta de los juzgados, vistiendo sus togas, contra la tramitación en el Congreso de la Ley de Amnistía, el presente proporciona más y más episodios judiciales turbadores, desde lo de Peinado campando a sus anchas por una instrucción y unos autos insostenibles que se ensañan con una ciudadana, hasta la ocurrencia de reducir la pena al pequeño Nicolás de 12 años de prisión a una multa insignificante.

Lo de la fantasía de la fuga de Begoña Gómez con la colaboración de los policías de su escolta, hasta lo de tú a Ankara y yo a Londres porque sí, riza, empero, el rizo del disparate. Cualquiera puede fugarse en un momento dado, aun no estando concernido en un procedimiento judicial. Todos podríamos fugarnos, que ganas no nos faltan, todos menos Begoña Gómez, que lo tendría imposible por tantas y tantas razones. ¿No hay nadie ahí que ponga en todo ésto un poco de cordura?