Sin luz
Los constantes apagones en Cuba a consecuencia del reforzado bloqueo de los Estados Unidos que le priva de la generación de energía eléctrica provoca muertes invisibles en esa oscuridad, las de tantos bebés prematuros ateridos en las incubadoras, las de los enfermos necesitados de respiradores, las de los estampanados en sus viejos chevrolets por las destartaladas calles sin luz, las de los intoxicados por comida averiada que necesitó y no tuvo refrigeración, y tantas otras, pero eso mismo, todas esas muertes a oscuras y más, amenaza Trump con llevar a Irán, sumándolas a las miles que ya ha provocado la agresión al país de los noventa millones de habitantes.
Irán es mucho más y otra cosa que el infausto régimen de los clérigos que lo aherroja desde hace casi cincuenta años, como también que el no menos infame del Sha que, instalado por Estados Unidos mediante un golpe de estado, lo machacó durante otros tantos, por mucho que algunas jóvenes de la élite llevaran minifalda.
Irán es mucho más y otra cosa, como lo es Cuba respecto a la represiva gerontocracia ideológica que la miserabiliza: son, un país y el otro, espacios llenos de personas, de seres humanos exactamente como nosotros, con padres, con hijos, con sus trabajos, sus proyectos de vida, sus tiendas, sus amigos, su lucha por la vida, sus ilusiones, y no tienen la culpa de que dos de los tipos más despreciables del mundo, el genocida que va eludiendo la cárcel a base de guerras de exterminio y el narcisista maligno según lo describen los psiquiatras, se hayan fundido en un crisol del infierno para llevar la destrucción y el sufrimiento y la muerte a tantos seres humanos.
La amenaza de Trump de bombardear las centrales eléctricas iraníes será, si no se queda en una de sus groseras baladronadas, un apunte más en el ominoso catálogo de los crímenes de guerra que va directamente, como el Tomahauk que mató a las 168 niñas de una escuela el primer día, a la población civil, a esas noventa millones de personas que son exactamente como nosotros y que por obra de unos miserables sin conciencia se exponen a sumirse en la oscuridad total.