Gente que hace cosas

A M.Rajoy le gustaban los catalanes porque hacían cosas. A Aznar también, aunque extiende su agrado hacia los españoles en general que hacen cosas, bien que sólo hacia los que hacen las que él les dice. Y aunque hace algún tiempo que se puso a "trabajar en ello", ahora ve llegado el momento de recoger la cosecha, una cosecha que se presenta ubérrima gracias no sólo a la gente que se puso a hacer cosas como posesos y a sembrar las semillas de toda clase de discordias tras su exhortación, sino al pésimo ojo de su némesis, Pedro Sánchez, a la hora de elegir sus compañías.

El que pueda hablar que hable, el que pueda hacer que haga, el que se pueda mover que se mueva... Tal fue la consigna movilizadora de bocas, plumas, investigaciones, instrucciones sumariales, aquelarres callejeros, bulos, campañas tóxicas y sentencias, y para que la cuestión no decaiga cuando el fruto de la desestabilización permanente está al alcance de la mano, el presidente de aquellos gobiernos constelados de rinconetes y cortadillos reaviva la llama en un vídeo de un minuto (¿para qué más?) y la adoba con una inquietante sonrisilla de satisfacción, parecida a la de Montoro, al recabar de los suyos un último esfuerzo.

Un montón de gente se puso a hacer cosas, y no parece sino que aquél contra quien las hacían, el íncubo Sánchez, se empeñó en echarles una mano rodeándose de una porción de inanes en el mejor de los casos, y de malandrines en el peor de ellos. Ahora bien; tampoco se puede decir que las que han venido haciendo los sembradores aznarianos hayan venido henchidas de razón, de patriotismo o de ética, cual se ha demostrado con las cuadrillas de braceros del Congreso votando invariablemente en contra de leyes de mejora para la nación, o con el desprestigio en que ha caído una parte del poder judicial por hacer cosas raras precisamente.

Aznar no es Machado, ni Azaña (aunque osó citarle alguna vez), razón por la que nunca se le ocurrió decir: "el que pueda pensar, que piense". Hay tanto en qué pensar, tanto que recordar, tanto de lo que precaverse...