La eutanasia de Noelia

Nadie quiere que muera Noelia, principalmente ni ella misma si no se sintiera ya muerta. Desde hace mucho pese a sus 25 años, desde que una concatenación de sucesos terribles le fueron quitando no ya las ganas, sino la posibilidad de vivir. Antes de que hoy, 26 de marzo de 2026, se le practique la eutanasia por la que ha estado luchando en los últimos años, Noelia Castillo Ramos ha sentido la muerte, y lo que se siente es lo que es. Nadie puede sentir por ella, ni devolverle la vida que un destino atroz poblado de verdugos le arrebató.

Tras una larga e insoportable judicialización de su ferviente deseo de dejar de sufrir por la oposición de su padre, que fue estorbando con abogados su voluntad hasta llegar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Noelia ha visto reconocido finalmente por éste su derecho a despedirse de un mundo que nunca la acogió hospitalariamente ni con el mínimo respeto a su frágil persona. Cuando quedó parapléjica y con dolores físicos y psíquicos graves, crónicos e imposibilitantes tras arrojarse al vacío desde un quinto piso por huir de ese mundo que la maltrataba, no tuvo los amorosos cuidados que se necesitan ni para convalecer, ni para arrepentirse de su acción, ni para seguir penando. De familia desestructurada, retirada su custodia tanto al padre como a la madre, dando tumbos por centros de menores, aún le quedó otra estación del infierno por visitar, la violación múltiple de que fue víctima y que la mató mucho antes de que el alto Tribunal Europeo haya autorizado su muerte.

Nadie quiere que muera Noelia, yo no quiero que muera, pero más quiero que viviera una vida sin el sufrimiento absoluto e irreversible que cada segundo, cada minuto, cada hora, la atormenta.

Abandonada, sola, desamparada, violada, ¿cómo no iba a querer morir, descansar, antes que seguir viviendo muerta? Se tiró desde un quinto piso, y aun estabulada en la silla de ruedas en que quedó para siempre, volvería a hacerlo. Pobre hija, pobre Noelia, nadie quiere que mueras, menos tú, y tu voz en tu desierto es la única que cuenta. Descansa en paz, descansa.