Xenofobia

Algunos (PPVOX fundamentalmente) echan mano del truco rancio y demagógico de la xenofobia con objetivos exclusivamente electorales, y siguiendo ese guión conocido cuyo objetivo es tocar las tripas de los que no se informan, echan la culpa de todos nuestros males en sanidad, educación, política social en general, a los inmigrantes, para no reconocer que la gran culpa y responsabilidad por ese deterioro de lo público proviene, por un lado y como es obvio de la ideología que quiere (y así lo dice) acabar con todo lo "público", y por otra de no respetar como conviene y es obligado la naturaleza constitucional de nuestro Estado democrático, que se define como un Estado "social" y de Derecho.

En el hecho de haber sustituido (un auténtico vuelco hacia la extrema derecha) el ideal socialdemócrata por el ideal ultra del extremismo neoliberal, hay que buscar el origen de nuestros males presentes en todos esos ámbitos que se señalan: el deterioro de la sanidad, de la educación, y de los demás servicios públicos.

Por tanto esos males, denunciados y utilizados como baza electoral por los mismos que los provocan, no tienen su origen -conviene repetirlo una vez más- en los inmigrantes, sino en haber olvidado que los ideales socialdemócratas y democristianos fraguaron, tras la segunda guerra mundial, la mejor Europa que mereció y sigue mereciendo la pena. Que no es -sobra decirlo- la Europa del extremismo neoliberal y de la xenofobia.

Un ejemplo de cómo lo público puede deteriorarse hasta extremos insospechados por la aplicación de un catecismo averiado (el catecismo neoliberal) lo tenemos en la gestión de los trabajadores públicos en España, basada durante décadas en el abuso de temporalidad (caso interinos). Una estafa en toda regla que desde luego no se permite ni se consiente en la empresa privada y que vulnera la legalidad europea que protege a los trabajadores. Desde luego es un ejemplo notable de cómo el contagio de una ideología (neoliberal) aplicada en el sector público produce efectos deletéreos, y como el extremismo de la copia puede superar al extremismo del original.

Este abuso de temporalidad que deteriora nuestros servicios públicos no lo han decidido los inmigrantes, sino unos gestores de lo público ideologizados desde la extrema derecha.

Otra prueba irrebatible que nos demuestra que es un error buscar la causa de nuestros males en los inmigrantes, es que nuestra época se caracteriza fundamentalmente por un incremento obsceno y nunca visto de la desigualdad, por un sesgo privilegiado en el pago de impuestos que favorece a los muy ricos, y por una deriva imparable de la democracia hacia la plutocracia.

El resultado de todo ello es una concentración de poder en un puñado de ricachones que en otros tiempos hubiera sido impensable e inadmisible. Y son los esbirros mediáticos y políticos de esos ricachones los que propagan la especie de que los inmigrantes son los culpables de esta situación de deterioro y desigualdad.

Los males que nos acosan y que arrastramos ya desde hace décadas, no tienen su origen en los inmigrantes, que por lo general afrontan trabajos muy duros y pagan sus impuestos, sino en haber permitido que los muy ricos no los paguen, y en haber sustituido el ideal europeo socialdemócrata y democristiano por el catecismo del extremismo neoliberal.

Un síntoma: que predicar la inquina contra los impuestos -que es lo mismo que predicar la inquina contra los servicios públicos- se haya puesto de moda, ya nos orienta por donde van y de dónde vienen los tiros.

Es esta una moda posmoderna y sobradamente insensata. Y además hipócrita, porque los que predican esa inquina contra los servicios públicos, hacen uso de ellos y en todos sus formatos.

Son esos males de fondo, perfectamente evitables, promotores de la desigualdad extrema, los que se enmascaran tras la xenofobia y la culpabilización de los inmigrantes.