Tirando del hilo

¿Quién tiene la culpa?

Para una parte de nuestra población joven y desorientada, amamantada en las redes, la culpa de todos nuestros males posmodernos, la tienen los boomers, o sea, sus propios padres y/o abuelos, pero no más allá, porque más allá estaba Franco, que todo lo hizo bien.

Es sin duda una visión sesgada, de corto alcance, y además falsa. Por cierto, estos días leíamos en la prensa: "Meta se enfrenta en California al mayor juicio de su historia por los daños de las redes sociales a los jóvenes”.

Esto nos recuerda cada vez más al caso de las empresas tabacaleras.

Según aquella idea juvenil que decimos, los boomers son culpables de haber consumido a pura dentellada furiosa tal cantidad de recursos materiales, económicos, y en último término planetarios, que no ha quedado nada para los que venían después. Esa es la tesis: el egoísmo sin limite de los boomers, incluidos los boomers que sufrieron los efectos de la desindustrialización, la deslocalización, el neoliberalismo todo con su estafa financiera asociada, el austericidio subsiguiente, y los lunes al sol.

A pesar de esa realidad dura, para muchos jóvenes de ahora esos boomers son culpables de una explotación salvaje del planeta a través de un consumismo histérico y obsesivo que empezó con una televisión en blanco y negro y un solo canal (o dos), siguió con un seiscientos, y acabó con un viaje al Caribe.

Es decir, todo ha sido quemado y ya solo quedan las cenizas. De la misma manera que de la gran cantidad de petróleo quemado (y que seguiremos quemando hasta el último centilitro), ya solo nos queda el CO2 y su calenturiento efecto invernadero. O sea, las heces y el cambio climático.

¡Vaya panorama!

Así visto, podría pensarse que las nuevas generaciones, como reacción defensiva y lógica, han salido necesariamente ecologistas y decrecentistas, pero no, mayormente han salido "libertarias", o sea, neoliberales, y allá en el fondo, franquistas y admiradores de Franco, que muy liberal no era.

Pero aquí algo no cuadra, porque los neoliberales o "libertarios", a los que admiran y siguen nuestros jóvenes amamantados en las redes, abogan precisamente por una explotación sin freno (una explotación desregulada) del planeta, o de lo que va quedando de él. Una explotación cada vez más acelerada de los recursos, a pesar de que ya todos somos conscientes de que esos recursos tienen sus límites.

Es decir, abogan por seguir generando cenizas y humo hasta el último aliento del planeta o de la civilización que soporta. Aunque existen pocas dudas de que la civilización será lo primero en caer, y el planeta seguirá -con o sin nosotros-adelante.

¡Hala! ¡Ya salió el catastrofista!

Por cierto, qué destrozo de lavado de cerebro representa toda esta película del boomer culpable. Y qué rápido. En un santiamén, con la velocidad propia de las redes sociales, que no dan para reflexionar, leer, o informarse.

Primer error: generalizar. Y es que la generalización es el primer defecto del modelo interpretativo según generaciones. No todos los boomers son iguales, ni tampoco todos los jóvenes de ahora lo son.

Boomer es ese barrendero con canas que barre tu calle, y que no tiene pinta de explotar a nadie, o de acaparar sin freno los recursos limitados de un planeta extenuado. Y por contra, ese jovenzuelo triunfador, que maneja el avión privado como otros el patinete, que tiene mansiones (con su consumo propio) en todos los continentes, y que se lleva sus cuantiosos ingresos de un paraíso fiscal a otro, no es boomer, sino "libertario" y de la misma quinta que los que echan toda la culpa a la quinta de los boomers, sin especificar.

El segundo error en cuanto a la asignación de culpas es de orden cronométrico. Es decir ¿Cuándo empezó todo esto? ¿Cuándo empezaron a dilapidarse los recursos (limitados) del planeta como si no hubiera un mañana y como si la Naturaleza, de la que nosotros mismos hemos salido como salen las setas después de la lluvia, solo fuera un objeto de explotación?

Y por cierto ¿Puede salir de una Naturaleza inerte, mero objeto pasivo de explotación, un sujeto consciente y protagonista, rotos en esa transición todos los vínculos sagrados que otras culturas han establecido sabiamente con la madre Tierra?

¿Si no respetas el seno del que procedes y te mantiene vivo -lease Naturaleza-acaso te puede ir bien?

Así visto, la culpa última y definitiva, la culpa primordial y primigenia, se nos puede ir desde el tiempo de los boomers a varios siglos atrás, cuando la revolución industrial hizo su aparición ruidosa en Occidente, con la maquina de vapor y sus secuelas contaminantes, hasta llegar al ordenador HAL 9000, que se dedica en la famosa película de Stanley kubrick a eliminar competidores humanos.

Este deslizamiento cronométrico del origen real de la culpa, dificulta mucho la acción culpabilizadora concretada en los boomers. Es más, podríamos deslizarnos incluso más allá, hasta los tiempos de Prometeo, que robó el fuego a los dioses y puso las semillas del cambio climático. Por cierto, ese Prometeo pirómano de la mitología clásica al que debemos el primer esbozo de tecnología, conviene identificarlo con el primer homínido que controló el fuego: Homo erectus.

En realidad, este Prometeo Homo erectus es un ancestro clave en nuestro linaje evolutivo, tanto para los que sostienen que hay que seguir quemando el planeta (con nosotros dentro) hasta sus ultimas cenizas, como para los que sostenemos que hay equilibrios ecológicos que son sagrados por el simple hecho de que nos mantienen vivos.

Y si nos vamos a la mitología judeocristiana, tenemos que reconocer el daño hecho también por el cuento maravilloso del Génesis bíblico con su fantasía del hombre como culmen y finalidad de la creación (o de la evolución), al que las demás criaturas y la Naturaleza entera sirven como decorado o mero objetos de explotación y consumo.

Ahora bien, fuera del marco de estas concepciones tan entrañables y queridas, pero tan perjudiciales en el fondo, también es posible el sentido, el humanismo, y el concepto de lo sagrado. Cabe suponer que lo iremos aprendiendo con el tiempo, a medida que vayamos madurando, aunque hay filosofías muy antiguas que ya lo enseñaban.

Yo del hecho de que los grandes ríos de Europa se hayan quedado secos este verano perjudicando el transporte, el turismo, y la economía, no le echaría la culpa a los boomers. Y por si sirve de algo menciono de paso también esta otra noticia: "El lobby petrolero proTrump se hace de oro con la guerra contra Irán" y "multiplica sus beneficios con el cierre de Ormuz y la crisis global del refino" (El País).

Y es que al final vamos a convertir a los boomers, lo mismo que a los inmigrantes, en los chivos expiatorios de estos y todos los demás pecados de la civilización.

No sabría decir si los boomers son también responsables del desarrollo de la IA, pero de lo que sí estoy convencido es de que nuestro "gran reemplazo" no se producirá por inmigrantes, sino por robots.

Debe ser que la ultraderecha no se ha enterado y por eso rinde pleitesía a tipos como Elon Musk, que aparte de hacer el saludo nazi, ve bastante probable que algunos robots nos salgan muy inteligentes e irremediablemente asesinos.