La pescadilla que se muerde la cola
La pescadilla que se muerde la cola es el símbolo o la metáfora de un flujo redundante y circular, que se retroalimenta en su impulso giratorio y que puede acabar como un tiovivo desbocado y sin freno. Esto es lo que suele ocurrir con los recortes sociales que predica e impone manu militari el catecismo neoliberal.
Cuando Feijóo se queja, aparentemente escandalizado, del aumento de las bajas laborales, no ignora que él y su partido son parte principal de las causas que han producido ese efecto.
Cuando ahora propone ("con acuerdo o sin acuerdo", o sea manu militari) recortar los derechos de los trabajadores enfermos, está impulsando otra vuelta de tuerca para, girando girando, llegar al otro extremo del círculo y dar un nuevo impulso a la rueda. Esta rueda es como aquella otra de santa Catalina, llena de cuchillas, que van seccionando miembros y recortando derechos.
Se puede empezar, por ejemplo, por un primer corte de cuchilla o recorte que reduzca el número de médicos y deteriore sus condiciones de trabajo (eso pone en movimiento la rueda), y luego quejarse por el aumento de las bajas laborales, consecuencia de aquel y otros recortes. Y esto con la finalidad simple aunque redundante de seguir aconsejando más recortes. En este momento, la rueda ya empieza a coger algo de velocidad.
Tu puedes aplicar, llevado de tu dogmatismo neoliberal, el recorte de un derecho laboral cual es el retraso de la edad de jubilación de los trabajadores españoles, y llevar esa edad de jubilación desde los 65 a los 67 años (en Francia los ciudadanos no lo han permitido), pero tienes que asumir que eso va a producir un aumento de las bajas laborales. El trabajador añoso tiene más achaques que el trabajador joven. Que haya jóvenes en paro, sin opciones ni tiempo laboral para generar derechos de jubilación, y a la vez viejos trabajando hasta casi reventar, es un absurdo contranatural.
Es muy fácil diseñar e impulsar estos círculos viciosos y redundantes que siempre acaban en desastre, porque lo único que se requiere es tirar de tijera con muy poca cabeza.
Obsérvese por ejemplo cómo han evolucionado en poco tiempo las listas de espera de atención primaria, o sea las listas de espera para el médico de cabecera, que de no existir han pasado a ser ahora, en algunos casos, de hasta 2 y 3 semanas. Y es el médico de cabecera -conviene recordarlo- el acceso natural e "inmediato" al servicio de salud y el que entre otras muchas tareas difíciles, gestiona las bajas. Total que caes enfermo y pides cita con tu médico de cabecera, y te dan cita para 2 o 3 semanas después. Comienza el lío.
Y aunque en atención primaria esa espera tan dilatada sorprende y llama más la atención por su novedad, en atención hospitalaria se observan también listas de espera muy dilatadas. Esto obedece a múltiples factores, pero el "gran deterioro" de este y otros servicios públicos coincide con la "gran recesión", consecuencia de aquella estafa financiera de inspiración neoliberal y su errónea solución austericida inspirada por Merkel y sus bancos alemanes.
De manera que Feijóo, patrocinador como otros de su banda del catecismo neoliberal y de la desregulación que están en el origen de aquella estafa financiera (desregulada) y de aquella "gran recesión" económica, pero también de los austericidios posteriores que dieron lugar al "gran deterioro" de nuestros servicios públicos, ahora se queja de las consecuencias que traen de suyo esos dogmatismos y delirios teóricos.
Al hilo de esta desregulación neoliberal que desembocó en aquella gran estafa financiera cuyos efectos todavía sufrimos (obviamente la ausencia de reglas favorece el delito, ambiental, económico, bancario, laboral, etcétera), comentemos que en el reciente pacto ultraderechista de Andalucía, el PP ha concedido a VOX una Consejería que se llama curiosamente (y esto es una novedad) "Consejería de Turismo, Desregulación, Justicia y Administración local".
Al introducir en el nombre de la susodicha Consejería el concepto "Desregulación" cuando todavía no hemos superado los efectos de la estafa desregulada anterior, demuestran que están orgullosos de todo aquello que acabó como el rosario de la aurora y el subsiguiente austericidio. Es decir, que preparan nuevas estafas, para lo cual necesitan desregular. Puro VOX en alianza con el PP.
En su insensatez dogmática creen o nos quieren hacer creer que la libertad surge al eliminar las reglas. Ahora bien, en el espacio de la sociedad humana, desde que podemos hablar propiamente de "civilización occidental", son las reglas las que traen la libertad y también la justicia.
Paradójicamente (y me refiero a otra pescadilla que se muerde la cola), el liberalismo ha llegado a través del neoliberalismo otra vez al absolutismo. Por eso su enseña y emblema principal es el pensamiento único, que podría haber elogiado cualquier inquisidor de la edad media. Y por eso quizás el lema "No reyes" se ha vuelto actual, como reacción a una corte de sátrapas donde los milmillonarios cortan el bacalao.
Gran estafa financiera (neoliberal), gran recesión de la economía, y gran deterioro de los servicios públicos, he ahí en síntesis la hoja de servicios del último neoliberalismo. Y en esa secuencia, la desregulación que propone el neoliberalismo es un elemento fundamental en cuanto que impulsa y favorece la estafa.
Hubo otro neoliberalismo en los años veinte y treinta del siglo pasado, también desregulación mediante, y trajo la gran depresión, el fascismo, y la segunda guerra mundial.
No en balde el neoliberalismo es un extremismo y lo tiene bien demostrado en el siglo XX y en lo que va de siglo XXI.
No debe considerarse por tanto la queja de Feijóo sobre el aumento de las bajas laborales como una queja sincera o veraz, sino como una estratagema para seguir acelerando la rueda de los recortes.
O sea, la pescadilla que se muerde la cola.
En el ámbito internacional, también la pescadilla se muerde la cola y líderes aparentemente serios y avezados siguen intentando entender el comportamiento de Trump, una vez más. Llamen a Freud y acabarán antes.
Este tipo está como una regadera, aunque sea el dueño de medio mundo, incluida Europa.
El problema no es solo que este sujeto no rige y sus delirios dan brincos en su cabeza a intervalos de pocas horas, de manera que es imposible saber por dónde saldrá ni a qué atenerse, sino que además es un matón peligroso que debería estar en búsqueda y captura como criminal de guerra.
Volvemos a reiterar su semejanza, en ambos aspectos, el aspecto de criminal de guerra y el aspecto delirante, con Adolfo Hitler.
Existen dos formas de afrontar este problema:
Una consiste en esperar a que lo incapaciten en su propio país y mientras tanto disimular. Ya hubo una petición por parte de congresistas y senadores estadounidenses para destituirlo por "incapacidad" mental (enmienda 25). Incluso antiguos colaboradores republicanos de Trump y ex aliados suyos apoyaron esa destitución por "incapacidad" con motivo de la guerra de Irán y de alguna de sus declaraciones.
"Legisladores encabezados por el demócrata Mike Quigley consideran que la advertencia de destruir un país entero supone una conducta de "maldad y locura" descontrolada".
"Miembros del bloque demócrata y senadores han calificado al presidente de estar "incapacitado mentalmente" tras ordenar acciones militares masivas".
Esta opción es una vía que no ofrece garantía por lo improbable de que se materialice, y además es una vía lenta.
La otra forma sería recuperar la dignidad como países soberanos e independientes, romper todo tipo de relaciones con él y en vez de ponerse de perfil o arrodillarse (como hace Mark Rutte), hacerle frente como en su tiempo se debió enfrentar al loco de Hitler.
Todavía estamos a tiempo.